Translator

martes, 25 de septiembre de 2012

El Museu Nacional de Arte Antiga de Lisboa

El Museu Nacional de Arte Antiga o “Museu das Janelas Verdes”, también así llamado por el color de sus ventanas, es la galería nacional portuguesa, su museo más importante, con una antología del arte portugués de los siglos XII al XIX.

Una de las salas del museo, dedicada a pintura flamenca y de su influencia

Vista aérea

Se fundó en 1884 con el nombre de Museu Nacional de Belas-Artes e Arqueologia, primer gran museo público portugués dedicado a las artes y materialización de una larga aspiración desde la supresión de las órdenes religiosas de 1824 y la desamortización de sus bienes, con importantes obras de arte que habían pasado a propiedad del Estado.

Tomó como sede el Palacio de Alvor-Pombal, construido por Francisco de Távora, conde de Alvor, tras su regreso de la India en 1683, donde fue virrey, pudiéndose situar el inicio de las obras hacia 1690, aunque sin saberse quién fue su arquitecto.

Núcleo primigenio del museo, con el palacio frente a una plaza en forma de U abierta en el Largo do Dr. José de Figueiredo (1)

El palacio, inicialmente contaba con un cuerpo rectangular que lindaba al oeste con el convento de San Alberto y que estaba abierto a un pequeño jardín con vistas al Tajo. Hacia 1747 los herederos vendieron el palacio al escritor Matias Aires Ramos da Silva Eça, también proveedor de la Casa de la Moneda.

Aunque el edificio resistió el terremoto de 1755 sin apenas daños, don Matias nunca lo habitó, arrendándolo sucesivamente, al embajador alemán, conde de Merch, entre 1759 y 1762, y al cónsul holandés Daniel Gildemeester, rico comerciante de diamantes y protegido del marqués de Pombal.
A la muerte del propietario, los herederos legales entraron en un litigio que se resolvió en 1769, cuando el palacio fue vendido a Monseñor don Paulo de Carvalho e Mendonça, Gran Prior de Gimaraes, Arzobispo y Cardenal Patriarca de Lisboa, hermano de Sebastiao José de Carvalho e Melo, más conocido por su título de marqués de Pombal y conde de Oeiras, que lo heredó a la muerte del Cardenal, fijando allí la residencia familiar durante más de un siglo. Se sabe que hacia 1775 Gildemeester patrocinó un espléndido programa de rehabilitación del edificio según los gustos rococó, momento en el que fueron colocadas las armas del marqués de Pombal, tanto en las portadas como en la sala principal del palacio.

La primera organización museística como Museu Nacional de Belas-Artes e Arqueologia en 1884 corrió a cargo de António Tomás da Fonseca y reunía un amplio abanico de piezas, desde la arqueología al arte contemporáneo. Se aplicó un criterio cronológico de organización con una clara preferencia por la pintura y en las décadas siguientes algunas colecciones fueron trasladadas a otros museos, como el Museu Nacional de Arqueologia, creado en 1893.

En 1911 adoptó la actual denominación como Museu Nacional de Arte Antiga y fue reorganizado según criterios más modernos por su primer director, José de Figueiredo, que es quien fija la cronología todavía vigente en el museo. Además, las colecciones de arte contemporáneo fueron trasladadas al Museu do Chiado Museu Nacional de Arte Contemporânea.

Entre 1930 y 1940 se construyó una ampliación en el solar antes ocupado por el convento de San Alberto de Vercelli, fundación femenina carmelita del último cuarto del siglo XVI que había quedado muy dañado en el terremoto de 1755, abandonado tras las desamortizaciones del siglo XIX y finalmente demolido en 1918, conservándose sólo su iglesia, ejemplo típico del barroco portugués de dorados y azulejería y hoy integrada en el espacio museológico dentro del circuito del primer piso.

Fotografía de en la que puede observarse, de izquierda a derecha, el primitivo Palacio de Alvor-Pombal, a continuación la Iglesia del monasterio de San Alberto y, finalmente, la ampliación del museo entre 1930-1940 (2)

Iglesia del convento de San Alberto de Vercelli, hoy integrada en el circuito del museo

Se siguió el proyecto del arquitecto Guilherme Rebelo de Andrade que consistió en un cubo gigante dividido en tres plantas con una gran sala central y una galería superior, aumentándose considerablemente el número de obras expuestas.

Galería superior de la ampliación

En la década de 1940 se completó la fachada de esta ampliación manteniéndose el aspecto del resto del edificio setecentista y generándose un espectacular hall como espacio de recepción del visitante.

Fachada de la ampliación completada en 1940 (1)

En la década de 1980 se acometió una nueva campaña según el proyecto del arquitecto João de Almeida que consistió en la creación de un piso intermedio, dos grandes salas de exposición en lugar de la antigua escalera y un espacio cerrado en la última planta.

Entre 1992 y 1994, según proyecto del estudio arquitectónico Arqui III, se duplicó el espacio de exposiciones temporales, se instaló aire acondicionado en todo el edificio, se reinstaló el Gabinete de Estampas como espacio de exposición, se creó una nueva área de servicios técnicos y administrativos y se ampliaron los sectores de apoyo al visitante.

En la actualidad el edificio cuenta con dos accesos, uno en la portada original del palacio, frente a una plaza en forma de U abierta en el Largo do Dr. José de Figueiredo y el otro en la ampliación del edificio inaugurada en 1940 y posteriormente reformada en la década de 1980 por el arquitecto Almeida.

Hall de acceso por la portada original del palacio

Espectacular hall en la ampliación según el proyecto del arquitecto Joao de Almeida

El museo alberga la mayor colección de obras de arte del país, destacando las obras religiosas de artistas portugueses provenientes, casi todas, de conventos y monasterios tras la desamortización de las órdenes religiosas en 1834, un testimonio del arte desde la Edad Media hasta el siglo XIX mediante piezas de pintura, escultura, cerámica, textiles, mobiliario... a las que se unieron donaciones procedentes del coleccionismo privado y las de la nacionalización de los bienes de la Corona.

También hay muchas obras que testimonian los vínculos portugueses tanto con Europa como con Brasil, África, India, China y Japón. El total de la colección son más de 44.000 piezas, de las que en la actualidad se exponen unas 5.000.

La planta baja alberga la biblioteca, la sala de exposiciones temporales, el auditórium y otras dependencias auxiliares.

Planta baja (3)

Aspecto de la exposición temporal “Miniaturas estrangeiras nas colecçôes do MNAA”

Exposición temporal “Museografias”

En el primer piso se exponen las colecciones de pintura de las escuelas europeas de los siglos XIV a XIX, artes decorativas y los núcleos de dibujo y grabados, comprendiendo obras de artistas alemanes, flamencos, italianos y españoles.

Planta primera (3)

Pueden destacarse el San Jerónimo de Alberto Durero, el espectacular tríptico Las tentaciones de San Antonio de El Bosco, el San Agustín de Piero della Francesca o el Apostolado del taller de Zurbarán.

Aspecto de una de las salas de Pintura Europea con un San Damián de Bartolomé Bermejo de la segunda mitad del siglo XV en primer plano

San Agustín de Piero della Francesca, de ha. 1465

Tríptico de la Sagrada Familia de Jan Mabuse, de entre 1501-1507

Tríptico de las Tentaciones de San Antonio de El Bosco, de entre 1495-1515

San Jerónimo de Durero “enfrentado” al Tríptico de las Tentaciones de San Antonio de El Bosco

Una de las salas de arte europeo, con tondos cerámicos y un San Leonardo de Andrea della Robbia de comienzos del siglo XVI realizado en barro cocido, vidriado y policromado

Tríptico de la Deposición, Resurrección y Anástasis de Cristo de Pieter Coecke van Aelst, de ha. 1540-1550, y dos Virgen con Niño de Luis de Morales, de entre 1560-1570

Apostolado de Francisco de Zurbarán (taller), de 1633

Las artes decorativas incluyen textiles, una colección de mobiliario de alrededor de 1700 piezas, de la que se exponen las más significativas, agrupadas en mobiliario portugués, extranjero y luso-oriental, y las colecciones de dibujos y grabados, en su mayoría de autores portugueses e italianos, aunque hay algunos destacados de otros artistas europeos.

Aspecto de una de las salas dedicadas a mobiliario

Otro detalle del mobiliario expuesto

Otra de las salas de artes decorativas

Recreación de un salón estilo Luis XV donado por Atenor Patiño que busca mostrar cómo se utilizaba todo el conjunto de artes decorativas en el siglo XVIII, con paneles blanco y oro, chimenea de mármol, mobiliario, reloj, candelabros, gran alfombra y lámpara de araña de cristal francés

El segundo piso está reservado a las artes orientales, las cerámicas y las colecciones de joyas y orfebrería, que evidencian la influencia recíproca entre Portugal y sus colonias.

Planta segunda (3)

Se organizó a partir de la importante donación de casi 1500 piezas del comandante Ernesto Vilhena y se compone de obras que testimonian la presencia de Portugal en la costa de África, India, Ceilán, China y Japón.

Entre las piezas más destacadas figuran unos biombos japoneses de Namban, que reciben este nombre porque representan a portugueses en Japón, a los que allí se les denominaba Namban-jin (los bárbaros del sur).

Biombo de Namban

Las cerámicas, alrededor de 7500 piezas, se exponen en tres grupos: oriental y de la península ibérica, con un reducido número de tazas de Persia y azulejos de Turquía, porcelana china azul y blanca de los siglos XV al XVII y platos de Manises de los siglos XV y XVI; portuguesa de los siglos XVII al XIX, con cerámicas blancas, policromas del norte de Portugal y azules y blancas de influencia oriental; y europea, con porcelana de Florencia o cerámica de Delft.

Cerámica hispanomusulmana, con un soberbio ejemplar de jarrón de la Alhambra

Otro aspecto de la sala dedicada a cerámica musulmana de la Península Ibérica

Vitrinas con porcelanas

La colección de joyas reúne unas 1100 piezas datadas a partir del siglo XIII. Entre las obras de orfebrería destacan la Cruz de don Sancho I (1214), la Custodia de Belém (1506) o el Relicario de la reina doña Leonor o de la Madre de Deus, procedente del Convento da Madre de Deus.

Orfebrería religiosa

Aspecto de una de las vitrinas con joyas y miniaturas

Finalmente en el tercer piso se exponen las pinturas y esculturas de artistas portugueses.

Tercera planta (3)

Es una colección esencialmente de temática religiosa proveniente de la desamortización. Comienza con las obras de Nuno Gonçalves y los pintores portugueses de su generación, como Vieira Portuense o Gregório Lopes, protagonistas del estilo postgótico o prerrenacentista, con claras influencias flamencas de Jan van Eyck, con pinturas de temas religiosos, destacando los Panéis de São Vicente, obra maestra del siglo XV portugués atribuida a Gonçalves y O martirio de São Sebastião de Lopes, ambas colocadas en destacados ejes buscando potenciar su valor.

Panéis de São Vicente, obra maestra del siglo XV portugués atribuida a Nuno Gonçalves

O martirio de São Sebastião de Gregório Lopes, ubicado en un destacado eje visual del museo

También cuenta con una importante representación de pintura sobre tabla del siglo XVI de autor anónimo. La cronología llega hasta el siglo XIX.

La escultura portuguesa está representada por piezas desde el siglo XIII al XIX, con estatuas en piedra y tallas en madera y barro.

Ámbito de escultura portuguesa hasta el siglo XVII

Fuente bicéfala de comienzos del siglo XVI, la única pieza de escultura civil portuguesa conservada en el museo

Aspecto general del ámbito dedicado a escultura portuguesa de los siglos XVIII y XIX

El museo también cuenta con un jardín posterior abierto al Tajo con unas espectaculares vistas.

Aspecto del jardín con la terraza de la cafetería del museo

Jardín del museo con el Tajo al fondo

Otros MUSEOS en Viajar con el Arte:

2 comentarios:

jecuevas dijo...

Siento admiración por los museos en Portugal, tanto por el contenido como por el continente. He podido estar en pequeñas localidades que tienen su museo de época romana o manuelina, da igual, el espacio que crean alrededor de los objetos a exponer es siempre acertado.

Sira Gadea dijo...

Tienes toda la razón, jecuevas, son capaces de crear espacios museísticos muy evocadores, con un cuidado muchas veces exquisito por mostrar las obras dándoles un plus, estudiando las perspectivas que generan, el diálogo entre las mismas, la iluminación... Una gozada.