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miércoles, 22 de agosto de 2012

El Museu Nacional do Azulejo, en Lisboa

Lisboa es una ciudad que me enamora, de la que nunca me cansaría, con ese aire melancólico, localista y cosmopolita al tiempo, de cara al Tajo y al Atlántico, llena de encantos ocultos, plagada de arte, con una luz indescriptible.

Lejos del bullicioso centro y de los lugares más visitados en torno a la Torre de Belém o los Jerónimos, en Xabregas, la zona oriental de la ciudad, se encuentra  el antiguo Convento da Madre de Deus de la Orden de Santa Clara de franciscanas descalzas, sede del Museu Nacional do Azulejo, que alberga una colección única, expresión artística diferenciada portuguesa.

Entrada al museo