La iglesia de San Lesmes de Burgos y el retablo de la Santa Cruz en Burgos

La iglesia de San Lesmes en Burgos se ubica extramuros de la ciudad medieval, frente a la puerta de San Juan, en pleno camino de Santiago, a orillas del río Vena poco antes de su desembocadura en el Arlanzón, en una amplia plaza también delimitada por la biblioteca y la casa de cultura, construida sobre los restos del antiguo Hospital de San Juan, del que sólo se conserva la portada, y por las ruinas del antiguo monasterio benedictino del que ambos dependían.

Plaza de San Juan, con la iglesia de San Lesmes a la izquierda, la biblioteca a la derecha y la puerta de San Juan al fondo, una de las puertas de la antigua muralla

Valentín Carderera y Solano. Vista urbana de Burgos, ha. 1850. Dibujo. Museo Lázaro Galdiano (1)

Fachada sur de la iglesia de San Lesmes


Su origen estuvo en una capilla dedicada a San Juan Evangelista erigida en 1074 bajo el patrocinio de Alfonso VI, rey de León, Galicia y Castilla como parte de un pequeño hospital jacobeo que contaba con una casa de acogida aneja, que pasó a ser regentado el monje benedictino Adelelmo, San Lesmes para los burgaleses, que aunque había venido, procedente de la abadía benedictina francesa de la Chaise-Dieu, muy probablemente a instancias de la reina doña Constanza de Borgoña, la tercera esposa del monarca, para elevar el tono espiritual de la corte en medio del proceso de cambio del rito mozárabe al romano, al poco de permanecer en la península se retiró a esta capilla y dedicó el resto de su vida a atender a los peregrinos de paso por la ciudad.

A su muerte, en 1097, fue enterrado en la propia capilla y el hospital pasó a depender del vecino y recién creado monasterio benedictino de San Juan, fundado por los reyes en 1091 y que también habían puesto bajo el priorato de su monje protegido.

No se sabe cómo sería esa primitiva construcción románica, derribada en 1382 para erigir una nueva más grande gracias al patrocinio y la cesión de los terrenos necesarios y de Juan I de Castilla, un templo gótico con planta de cruz latina con tres naves con crucero ligeramente destacado en planta, profundo presbiterio con cabecera poligonal y dos portadas en sus fachadas sur y oeste.

A fines del siglo XV experimentó una importante transformación en la que también se le incorporó la portada gótica lateral, conformándose un exterior sobrio, con una fachada sur abierta a la plaza de San Juan con una portada encuadrada dentro del estilo tardogótico burgalés. Se conforma mediante arcos apuntados abocinados rematados con arco conopial y está enmarcada por contrafuertes rematados por pináculos y guarnecidos con las esculturas de la Anunciación protegidas por doseletes, atribuida al taller de los Colonia.

Portada sur

Detalle de la portada, flanqueada por la Anunciación

La fachada de los pies cuenta con una sencilla portada ojival abocinada entre contrafuertes, rosetón superior y está rematada por una monumental espadaña, obra posterior, con fecha de 1665 y obra de los maestros Domingo Alviti y Ruiz Cagigal.

Fachada occidental, en la que lo que destaca es el rosetón y la espadaña barroca

Durante el siglo XVI fue necesario acometer importantes reformas estructurales interiores que afectaron a los soportes y a la bóveda central, de un gótico retardatario en comparación con las de las laterales de terceletes, conservadas de la primitiva construcción gótica.

Nave central

Crucero desde el transepto de la Epístola

Bóvedas de la nave central

Además, por aquellas fechas también se añadieron la capilla de la Santa Cruz de la familia de los Salamanca, la de Nuestra Señora de Belén, la sacristía, los sepulcros de comienzos del siglo XVI a ambos lados del presbiterio, los adosados a los soportes del crucero, el coro, o el púlpito. En la actualidad, después de abundantes obras y remodelaciones a lo largo de los siglos, varios de los sepulcros han cambiado de ubicación.

Deteniéndonos en algunas de las obras que jalonan la iglesia, el retablo mayor, montado sobre zócalo de piedra, es barroco de mediados del siglo XVIII y está sin policromar, elevado hasta la bóveda y acomodado a la forma poligonal del ábside. En la calle central se representa la Asunción de la Virgen, flanqueada por los santos Juan Evangelista y Gregorio Magno, que ocupan las laterales.

Litografía de Michel-Charles Fichot de 1844 del altar mayor de San Lesmes, muy idealizado (2)

Detalle del retablo mayor de San Lesmes

Ante el presbiterio, en el centro de la nave central, se encuentra un sepulcro de San Lesmes que no es su sarcófago original sino una pieza realizada en el siglo XVI pero de composición arcaica de la que sólo se conserva el yacente, con birrete y báculo abacial con rostro y telas que denotan un tratamiento todavía gótico, en la que se conservan restos de la policromía original. Sin llegar a la riqueza ornamental de los sepulcros de Gil de Siloe, la habilidad en el tratamiento del hábito y de las almohadas hacen pensar que su autor sí conocería la obra del de Miraflores.

Presbiterio de San Lesmes, con el sepulcro del santo y el púlpito

Algunos autores se la atribuyen a Luis de Gabeo pero Julia Ara defiende que es obra del Maestro de Covarrubias, que identifica con un tal Juan de Bruxelas, basándose en el modo de solucionar la cabeza, las características arrugas en la frente, los ojos de gran tamaño y el tratamiento de los plegados. El uso del bonete, de moda entre clérigos y letrados en la última década del siglo XV hasta la primera del XVI, además de la proclamación de San Lesmes como patrono de Burgos en 1511, hacen datar la obra por estas fechas.

Nave central desde el crucero, con al sepulcro de San Lesmes en primer plano

Detalle del yacente del sepulcro de San Lesmes

La primera sepultura del lado de la Epístola del altar mayor perteneció a las familias de los Medinas, Lermas y del Castillo. Se organiza mediante arcosolio de medio punto con blasón en la clave y festoneado con siete querubines, con lápidas funerarias de don Fernando de Medina y doña Beatriz de Castillo, los fundadores,  y de su hijos, don Ventura de Medina y la esposa de éste, doña Francisca de Lerma, en el interior de la jamba derecha. La urna sepulcral está labrada con tres arquitos conopiales con las efigies de San Lesmes en el centro flanqueado por San Buenaventura y San Juan Bautista. Los yacentes de los fundadores están tallados en pizarra con cabezas y pies de alabastro.

Las tres sepulturas del lado de la Epístola en el presbiterio

Yacentes de la tumba de don Fernando de Medina y doña Beatriz de Castillo

El arcosolio central de este mismo lado perteneció al mercader Diego del Campo, fallecido en 1504, encargado por su hija, Inés del Campo. Muestra arco de medio punto rodeado de otro conopial profusamente decorado con una escultura de San Cristóbal en el centro flanqueado, a la derecha, por una donante con toca, túnica y manto y un rosario en la mano ante San Miguel Arcángel, y San Antonio Abad siendo tentado por el demonio a la izquierda. En tímpano del arco cuenta con una Virgen con Niño y el sarcófago presenta yacente y frente con el escudo familiar con tenantes salvajes.

Sepultura de Diego del Campo

Detalle de la labor escultórica de la sepultura de Diego del Campo

Sepulcro del capitán Juan de San Martín en el pilar de la izquierda de la nave central ante el crucero

El sepulcro de Ortiz de Espinosa también ocupaba el presbiterio, aunque hoy se ubique en la nave del Evangelio.

El coro, ubicado a los pies de la nave central, es una destacada obra plateresca atribuida al taller de Diego Guillén, aunque otros autores también mencionan a Juan de Salas, al que también adjudican el púlpito. Se organiza mediante arco carpanel y bóveda muy plana de complicada crucería.

Coro de San Lesmes

Detalle de la bóveda que sostiene el coro

En las enjutas del arco hay sendos medallones representando a San Lesmes y a San Juan Evangelista y sobre el arco, una cartela sostenida por ángeles en la que puede leerse que su patrocinador fue don Diego de Sandoval y la fecha de 1564. A continuación se ubica un friso con querubines y la balaustrada cuenta con tres relieves, con la Virgen y en Niño en medio flanqueada por Santiago Apóstol y San Juan Bautista.

Detalle de la labor de relieve del coro

En cuanto al púlpito, colocado en el primer pilar entre la nave central y la del Evangelio justo antes del crucero, se atribuye a Juan de Salas, discípulo de Diego de Siloe, fechado a mediados del siglo XVI. Presenta pie de columna abalaustrada y ambón decorado con medallones con una Virgen con Niño flanqueada por los Santos Juanes. La presencia de un escudo con las llagas de San Francisco y una escuadra y un compás nos informan de que el escultor estaba afiliado al gremio de artistas de cantería, puesto bajo la protección de San Francisco de Asis.

Púlpito de San Lesmes

Detalle del medallón con la Virgen y el Niño y el escudo con una escuadra y un compás

Detalle del medallón con San Juan Evangelista

En la cabecera del lado del Evangelio a fines del siglo XVI se construyó la capilla de Ruiz de Camargo, hoy acomodada como museo parroquial en la que se exhiben pinturas de los siglos XVI al XVIII y el retablo de San Bartolomé, un encargo de los Gumiel procedente de la iglesia de San Esteban realizado a comienzos del siglo XVI con obra escultórica atribuida Felipe Bigarny a tablas a León Picardo. Lamentablemente, en nuestra visita de mayo de 2013 no pudimos acceder a este espacio.

El retablo de la Santa Cruz en la mencionada capilla de los Salamanca, en la cabecera de la nave de la Epístola, es una de las joyas de la parroquia y un encargo ex profeso realizado en un taller de Amberes por García de Salamanca, del que se conoce una intensa actividad económica con Flandes, Lisboa y Medina del Campo, y que, según su testamento, otorgado en 1510, poco antes de morir, adquirió la capilla con fines funerarios.

Nave de la Epístola, con la capilla de los Salamanca y el retablo de la Santa Cruz al fondo

Los sepulcros de García de Salamanca y su esposa ocupaban el centro de la capilla, ante al retablo. Pero en la década de 1960, después del Concilio Vaticano II, cuando también se acometieron otras muchas obras en la iglesia en las que se cambiaron de sitio varios de los sepulcros, el enterramiento de la capilla de la Santa Cruz, que estaba a nivel del suelo, fue desmantelado para ubicar un altar en el que celebrar de cara a la feligresía, y las lápidas con las estatuas yacentes de los difuntos se colocaron en el muro de la Epístola en posición vertical, donde todavía continúan. En la actualidad, ante el retablo se encuentra la pila bautismal.

A la derecha, lápidas sepulcrales de los García de Salamanca apoyadas en el testero de la Epístola de la capilla. En este testero también figuran otros arcosolios de la familia

La obra es de nogal y roble y después policromado y su procedencia queda atestiguada por la presencia de la marca de la ciudad, descubierta en una restauración en la década de 1990. En cuanto al montaje, lo habitual es que ya fuera realizado por algún taller local.

Durante gran parte de la Edad Media la sociedad castellana, con constantes relaciones comerciales con los territorios flamencos, gustó de importar obras de arte, con un floreciente comercio artístico a fines del siglo XV, sobre todo con Brujas, Bruselas y Amberes, de tapices, pinturas y tallas en madera, piezas que satisfacían los refinados gustos de la época, no sólo de la nobleza y la Iglesia, sino también del creciente grupo de comerciantes adinerados. Las obras podían ser encargadas expresamente en los distintos talleres in situ, imponiéndose así exigencias concretas, o adquirirse, lo más habitual, en Ferias, como la de Medina del Campo, vía de entrada a Castilla de notables obras de arte flamencas.

Lo más habitual eran los pequeños retablos esculpidos de madera policromada en forma de tríptico y con portezuelas con pintura, obras fácilmente transportables y que después podían colocarse sobre un altar sin necesidad de empotrarlas en el muro.

El retablo de la Santa Cruz, además de por su indudable calidad artística, destaca por permanecer en su destino original, permitiéndonos explicarlo y justificarlo dentro de su contexto, el de una capilla familiar privada con finalidad funeraria, hablándonos de cómo durante el siglo XV la creciente burguesía se fue incorporando a los usos nobiliarios costeándose capillas funerarias propias, normalmente en sus mismas parroquias, monumentos funerarios que nos hablan de su poder económico pero también de sus gustos.

En vez de lo habitual, una pieza mueble, en este caso el retablo está encajado en el muro, rodeado de un arco semicircular de piedra con angrelado vegetal, a su vez enmarcado por otro arco conopial sobre el que se ubica un Calvario, un asunto habitual que remata las calles centrales de los retablos.

Retablo de la Santa Cruz

La monumentalidad de las figuras es otra de las características locales que muestra el retablo, pues en la mayoría de los ejemplos flamencos se tiende a la miniaturización y acumulación de figuras en escenas narrativas plagadas de anécdotas, como puede apreciarse en  el exquisito retablo de la Pasión de Cristo en el convento de San Antonio el Real de Segovia, donación de Enrique IV, fechado ha. 1460 y también realizado en Flandes.

Retablo de la Pasión de San Antonio el Real de Segovia. El marco es un añadido posterior

El retablo de Santa Cruz cuenta con cuerpo y predela, ambos divididos en tres calles, y todo el conjunto está rodeado de una orla decorativa de tallos, hojas y frutos sobre los que se distribuyen seis escudos, clara demostración de la importancia que en esos momentos la burguesía concedía a la heráldica.

Detalle del Calvario, de la labor escultórica del marco de piedra y de la delicadeza del marco de decoración vegetal en madera policromada y dorada, donde aparecen distribuidos seis escudos

En la predela se representa un Llanto sobre Cristo Muerto flanqueado en compartimentos separados con los donantes orantes junto a sus patronos o santos protectores, otra de las características que nos están indicando que la obra sería de encargo, pues lo lógico en las obras flamencas es que los donantes aparezcan incorporados a alguna de las escenas y no de forma aislada, una fórmula local, habitual en otros notorios retablos burgaleses, como vemos en el retablo mayor, de la Cartuja de Miraflores, de Gil de Siloe o en el de la capilla del obispo Acuña en la catedral.

Retablo mayor de la Cartuja de Miraflores, con los donantes a ambos lados en la parte inferior

Predela, con el Llanto sobre Cristo muerto en el centro flanqueado por los donantes orantes acompañados de sus patronos

Llanto sobre Cristo muerto

A García de Salamanca le acompaña San Andrés, advocación bajo la que estaba la capilla, mientras que el santo junto a su esposa podría ser San Gregorio Magno, aunque no cuenta con atributos claros, de ahí que otros autores digan que es Santo Domingo.

García de Salamanca, orante, junto a San Andrés

La donante orante con un santo protector

En la calle central del cuerpo principal, en consonancia con la advocación de la capilla a la Santa Cruz, se representa la escena de Jesús camino del Calvario ayudado por el Cireneo mientras a su encuentro le sale la Verónica, una escena en la que destaca la fuerte emotividad y la minuciosidad en el tratamiento de vestidos y tocados, características propias de Flandes a fines de la Edad Media.

 Cuerpo del retablo de la Santa Cruz

Detalle de la Subida al Calvario

Por encima, encontramos a Santa Catalina y a San Julián el Hospitalario y en las calles laterales aparecen  San Juan Evangelista y María Magdalena bajo San Pedro y Santiago respectivamente.

San Julián el Hospitalario y Santa Catalina. En el centro se observa un San Miguel, una de las figuras de las entrecalles

El santoral se completa con San Miguel, de tamaño más pequeño pero en un lugar preferente en el centro de la parte superior, tradicionalmente ligado a lo funerario por su función de psicopompo, el encargado de transportar las almas, y por su lucha contra el mal, además de un Apostolado repartido en las entrecalles del que faltan algunas de las figuras.

Detalle del San Miguel en la entrecalle central

Santiago y María Magdalena

San Pedro y San Juan Evangelista

Y aquí acabamos el paseo por San Lesmes. La escasa información encontrada sobre esta iglesia no me ha permitido un recorrido completo por otros de sus monumentos, sobre todo, sepulturas, una iglesia muy apreciada por los comerciantes durante toda la Edad Moderna y elegida como su última morada. Quizá algún día pueda completarla.

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San Zaccaria de Venecia 
San Miniato al Monte de Florencia

Imágenes ajenas:

(2) PÉREZ DE VILLA-AMIL, G., España artística y monumental: vistas y descripción de los sitios y monumentos más notables de España, vol. 2, París, Fain y Thunot, 1842-1850, cuaderno 6º, estampa I. En http://bibliotecadigital.jcyl.es/i18n/catalogo_imagenes/imagen_id.cmd?idImagen=100050735

Fuentes:

GÓMEZ BÁRCENA, M. J., “Escultura gótica de importación en Burgos: el Retablo de Santa Cruz en la iglesia de San Lesmes”. Boletín de la Institución Fernán González, 1994/2, Año 73, nº 209, 279-296.
VARGAS VIVAR, J. “La restauración de la iglesia parroquial de San Lesmes” Boletín de la Institución Fernán González, AÑO ¿¿ nº 72, 181-189.
http://esculturacastellana.blogspot.com.es/2013/04/maestros-iv.html

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Hola.
Si sólo te interesan los sepulcros te recomiendo veas el libro "Escultura gótica funeraria en Burgos" de Mª Jesús Gómez Bárcena (fue su tesis doctoral).
Al retablo de los Santa Cruz lo "enmarca" muy Bien Gómez Bárcena en un par de artículos o folletos sobre retablos flamencos;uno de ellos es accesible en internet: "Escultura gótica de importación en Burgos: El retablo de la Santa Cruz en la iglesia de san Lesmes" , BIFG nº 209Burgos 1994/2
Anónimo ha dicho que…
Perdona, quería decir "Retablos flamencos en España" y "Arte y devoción en las obras importadas. Los retablos "flamencos" esculpidos tardogótico: estado de la cuestión" en Anales de Historia del Arte, 2004, 14. 33-71 (accesible por internet).
Un saludo
Sira Gadea ha dicho que…
Muchas gracias por tus aportaciones bibliográficas, Anónimo. Conozco de la existencia de la tesis de la prof. Gómez Bárcena, todo un referente en la materia y está en mi lista si alguna vez quisiera ampliar con una investigación rigurosa. En cuanto al artículo del retablo de la Santa Cruz, también de ella, es precisamente el que he consultado y me ha servido de mucha ayuda, referenciado en "Fuentes" en primer lugar. Un saludo y espero segur contando con tus enriquecedores comentarios.
Sira Gadea ha dicho que…
Hola de nuevo, Anónimo. Respecto a estas dos referencias bibliográficas, si en la primera, "Retablos flamencos en España", te estás refiriendo al número de Historia 16 publicado en 1991, no lo he consultado, pues al ser un monográfico de todos los retablos pensé que, dado que el artículo en el Boletín de la Institución Fernán González es posterior, sería mucho más completo. El segundo del que me hablas, "Arte y devoción..." en Anales en 2004, sí que lo consulté, aunque apenas le dedica un párrafo al retablo de la Santa Cruz sin que añada nada nuevo a lo dicho con anterioridad. Un saludo cordial y espero seguir contando con tus comentarios.
Anónimo ha dicho que…
¿Podrías indicarme donde Julia Ara identifica al Maestro de Covarrubias con "un tal Juan de Bruxelas"?.
A cambio un poco sobre "La escasa información encontrada sobre esta iglesia":
-I García Rámila, "Capilla y Retablo mayor de la iglesia parroquial de San Lesmes", Bol. Real Academia de la Historia, 1957.
-I García Rámila, "La Capilla de la Cruz o de los Salamanca en la iglesia parroquial de San Lesmes Abad", Bol. Real Academia de la Historia 1955.

-I García Rámila, Templos burgaleses, "El de San Lesmes Abad, Patrón de la ciudad", Bol Inst. Fernán González año 1964, nº 162.
-I García Rámila, "Breve descripción de algunas de las bellezas artísticas que exornan el templo parroquial de San Lesmes Abad, patrón de Burgos". BIFG año 1975 nº 185.
-I García Rámila, "Breve pero verídica historia de las anteriores restauraciones, llevadas a cabo en el templo parroquial de San Lesmes Abad", BIFG año 1976, nº187.
- I García Rámila, "La que fue capilla de San Jerónimo, en nuestra parroquia de San Lesmes", BIFG año 1952, nº 119.
Sira Gadea ha dicho que…
Hola de nuevo, Anónimo (y digo "de nuevo" porque supongo que serás el mismo Anónimo de los dos comentarios de ayer, que con esto del anonimato no tengo muy claro con quién hablo; si eres "otro" Anónimo, te doy la bienvenida a este foro de intercambio). La bibliografía que dejo referenciada en los artículos de mi blog es la que verdaderamente he utilizado porque los datos me han parecido relevantes, no así toda la consultada, pues no ha lugar. En este caso recuerdo de memoria que, por lo menos, las tres últimas referencias que me das las leí; pero no me aportaron nada que quisiera incluir en mi artículo. De todos modos, en el caso de que en algún momento decidiera hacer una investigación histórico-científica sobre la iglesia, me has ahorrado algo de trabajo pues, lógicamente, empezaría por un estudio historiográfico de absolutamente todo lo que pudiera localizar escrito sobre la iglesia para después pasar al estudio documental en archivos. Pero no es el caso de mi blog, en el que cada artículo, ni mucho menos puede entenderse como científico sino divulgativo. Y como aunque busca ser divulgativo también persigue la calidad y ahora no recuerdo dónde leí que Julia Ara identifica al Maestro de Covarrubias con "un tal Juan de Bruxelas", te agradecería enormemente, si es que es un error, me sacaras de él, pues así podría corregir el texto para no dar datos equivocados. Un cordial saludo.
Nacho San Marcos ha dicho que…
Como seguidor habitual de los interesantes reportajes de "Viajar con el Arte", y dada la especialización del debate planteado, en torno a sepulcros y bibliografía consultada, que puede ser subjetiva, me gustaría mucho conocer la identidad del interviniente Anónimo. Lo digo porque no tiene sentido para mi, hablar de Arte sin compartir identidad, conocimiento y experiencia de lo estudiado, viajado o leído.
Maegwin ha dicho que…
I have visited Burgos some years ago, but not this church. You describe it very interesting, great photots!
I have to visit Burgos again :-D

Greetings!
Sira Gadea ha dicho que…
Thank you, Maegwin.
Sólo he estado en Burgos una vez y no pude ver el interior de San Lesmes. Ya veo lo que me perdí. Espero que habrá otra ocasión. Un saludo.
Sira Gadea ha dicho que…
Pues ya tienes una escusa para volver, desdelaterraza-viajaralahistoria, jajajaja...
Anónimo Castellano ha dicho que…
Maravillosa panorámica de la iglesia, Sira. Dejas al lector con ganas de más, sin duda (máxime leyendo los comentarios....). Es una suerte que el retablo de los Salamanca (retablo de Santa Cruz) se haya conservado en su lugar de origen y no haya sido vendido/desmontado/disperso/destruído. Sin duda el estar empotrado en el muro ha debido ser un repelente de primer orden.
Un saludo
Sira Gadea ha dicho que…
Muchas gracias por tu comentario, Anónimo Castellano. Y tienes razón, es una suerte absoluta, una pequeña gran joya que parece como si uno no se cansara de mirar, plagada de primorosos detalles. Con todos los cambios que ha experimentado la iglesia a lo largo de su historia es un milagro que podamos contemplarlo en el preciso lugar para el que fue encargado en "tierras lejanas". Un abrazo.
Calamidad ha dicho que…
Me encanta visitar los sitios que conozco, o mejor dicho conocí, con el punto de vista de otras personas. Gracias por las fotos y el texto, Sira. Nunca me había fijado tanto en el retablo de Santa Cruz pese a que no pasa desapercibido. ¡Es lo que tiene no entender demasiado de todas estas cosas! Yo me embobo con las figuras yacentes, ya sabes, salvo que sean muy feas. :-D

Me ha fascinado de este retablo la figurita de, creo, María de Betania (la que está a la derecha de todo, ¿no?) en el Llanto sobre Cristo Muerto, por su postura y sus ropaje. ¡Esa carita tan preciosa! Me pasa lo mismo con el San Juan Evagelista de Gumiel de Hizán (que tienes en tu blog fotografiado).

De nuevo gracias por compartir tu conocimiento con nosotros.
Mil besos.
Sira Gadea ha dicho que…
Hola, Calamidad. El retablo de la Santa Cruz es una auténtica maravilla. A mí de deja embobada, sentada en el primer banco mirando con la boca abierta. La figura a la derecha es la Verónica, la que está arrodillada ante Cristo, y más a la derecha, ya en la calle lateral, es María Magdalena, en algunos textos identificada también con María de Betania, aunque en representaciones iconograficas de santos la última nunca aparezca y se represente siempre a María Magdalena sin duda alguna sobre su identificación como tal. Aquí es puro candor. Un besazo.
Calamidad ha dicho que…
¿Ves? Pensé que eran las tres Marías. :-D Creo que me tendré que hacer un día de estos con un libro que ojee en el Thyssen sobre iconografía de santos ¡con lo que me gustan! y del cual no recuerdo ni su nombre. Gracias por la aclaración, guapísima, me encanta aprender contigo. Y un besazo también para ti.
Sira Gadea ha dicho que…
La confusión entre las Tres Marías, María Magdalena, María la hermana de Lázaro, María de Betania, la mujer pecadora... es gigantesca y yo tampoco la tengo pillada del todo, pues además de los textos canónicos, están los apócrifos y otros textos cristianos variados. Un caos absoluto que daría para una tesis, vamos. Un beso fuerte y amoroso. Que me encanta ver las notificaciones de tus comentarios y acudir a ver qué apreciación, que detalle, que preciosa reflexión me regalas.
Calamidad ha dicho que…
Ja, ja, ja ¡es un consuelo saber que entre los historiadores también tenéis dudas! Ya se sabe, mal de muchos...
Me acabarás poniendo roja con tus palabras (•^_^•)... ¡Mil besotes, guapa!
Sira Gadea ha dicho que…
Si uno no duda, malo, muy malo. Si no dudamos no nos hacemos preguntas porque nos creemos que lo sabemos todo, y eso es absolutamente imposible y, además, sería muy aburrido. Besos fuertes.
FRIKIPIEDRAS ha dicho que…
Hola Sira: Acabo de estar en Mérida y veo que no te has pasado por una ciudad tan fantástica. Se ha celebrado la III Edición de Emerita Lúdica y nos lo hemos pasado tan bien que lo he reflejado en mi blog y te he lanzado un reto. Espero que te guste y que lo aceptes. Abrazos.
Frikipiedras
Libe reharq ha dicho que…
Hace unas semanas estuve en Burgos, fue la primera vez que "estuve de estar", ya que las otras veces fue más de pasada.

Bajo ese cielo azul castellano que tanto envidio, fue una auténtica gozada callejar y encontrarme a cada paso patrimonio rehabilitado y/o reutilizado.

Y esta plaza de San Juan fue de lo primero con lo que me topé, por lo que leer este post ha sido como "viajar a un muy buen recuerdo".

Pura delicia leerte.

Libe
Sira Gadea ha dicho que…
Muchísimas gracias, Libe. Yo también disfruto leyéndote.
Boro ha dicho que…
Una interesante página sobre retablos flamencos escultóricos, fantásticamente documentada e ilustrada, seguro que te aprovecha.
http://retablos-flamencos.albayalde.org/espanol/catalogo/retablo-de-la-santa-cruz
Un abrazo
Sira Gadea ha dicho que…
Muchísimas gracias, Boro. Es una página espectacular. Un abrazo.
Anónimo ha dicho que…
Que había en el sitio de enfrente de la iglesia dibujado por Carderera donde actualmente está la biblioteca acristalada??
Sira Gadea ha dicho que…
Estimado Anónimo, en el primer párrafo del artículo se informa de lo que había: "los restos del antiguo Hospital de San Juan, del que sólo se conserva la portada".

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