Las capillas della Rovere en Santa María del Pópolo de Roma

Después de haber visto con detalle la basílica de Santa María del Pópolo en Roma, todavía nos quedaba detenernos en las capillas que desde fines del siglo XV, durante el papado de Sixto IV della Rovere, patrocinó esta importante familia en una de sus iglesias favoritas, pues aunque fue el propio papa el que confirió a la iglesia el rango de basílica al tiempo que promovía la erección de un nuevo templo de la mano de Andrea Bregno, cuando adquiere el aspecto renacentista que todavía conserva y que no pierde ni con la incorporación de la decoración barroca por parte de Bernini en el siglo XVII, otros destacados miembros de la familia también tuvieron mucho que decir.

Un grupo de turistas ante la capilla Basso della Rovere

Y es que tres de las cuatro capillas laterales de la Epístola fueron adquiridas por miembros de la familia, aunque una de ellas después pasó a otras manos.

Plano de la iglesia con los ámbitos vinculados a los della Rovere (1). Las indicaciones son mías

La primera empezando por los pies es la capilla del Presepio o della Rovere, dedicada a la Virgen y a san Jerónimo, adquirida por el cardenal Domenico della Rovere a fines de la década de 1480, una vez terminadas las obras generales de la iglesia.

Capilla della Rovere

La traza arquitectónica es la original de Andrea Bregno, con planta pentagonal con cubierta de bóveda de crucería, decorada por Pinturicchio, Tiberio d’Assisi y otros miembros del taller. Los plementos de la bóveda muestran fondo azul con estrellas doradas fruto de una intervención contemporánea dado el mal estado de los motivos primitivos. En los cinco lunetos se ubican sendas escenas de la vida de san Jerónimo realizadas al fresco pero transferidos a tela en el siglo XVIII. De izquierda a derecha aparecen, San Jerónimo disputando la virginidad de María con Elvidio, San Jerónimo penitente en el desierto, San Jerónimo sacándole la espina al león, San Jerónimo y san Agustín en su estudio y la Muerte de san Jerónimo.

Sobre el altar se ubica una Natividad con san Jerónimo de Pinturicchio, obra también al fresco enmarcada por un arco de medio punto de mármol con apliques dorados.

Natividad con san Jerónimo de Pinturicchio

En el testero de la Epístola está la tumba del cardenal Giovanni de Castro atribuida a Francesco da Sangallo, trasladada a esta capilla desde su primitiva ubicación en la contrafachada en tiempos del pontificado de Alessandro VII. Muestra una estructura adintelada, con un sarcófago flanqueado por dos Virtudes y tondo superior sujetado por ángeles con la Virgen con el Niño.

Tumba del cardenal Giovanni de Castro

El monumento fúnebre del comitente, el cardenal Domenico della Rovere y de su hermano Cristoforo, en el testero del Evangelio, se debió a Andrea Bregno, en colaboración con Mino da Fiesole, con arco de medio punto que contiene sarcófago con yacente y una Virgen con Niño flanqueada por ángeles en el tímpano.

Tumba del cardenal Domenico della Rovere y su hermano Cristoforo

La capilla Basso della Rovere es la tercera de este lado de la Epístola, comisionada hacia 1484 por el cardenal Girolamo Basso della Rovere, sobrino de Sixto IV, dedicada a san Agustín y decorada con frescos de gran calidad también atribuidos a Pinturicchio y su escuela.

Cappella Basso della Rovere

Los cinco lunetos de la bóveda muestran escenas del Ciclo de la Vida de la Virgen, la pala de altar representa a la Virgen con el Niño con los santos Agustín, Francisco, Antonio de Padua y otro monje santo, y a la izquierda hay una Asunción de la Virgen.

Lunetos con la Presentación, la Anunciación y los Desposorios de la Virgen

Altar mayor con la Virgen con Niño y cuatro santos

Asunción de la Virgen en el lado del Evangelio

La tumba del cardenal, a la derecha, fue realizada por el taller de Bregno y está coronada con un fresco con Cristo muerto sostenido por ángeles de Antonio da Viterbo “el Pastura”.

Tumba del cardenal Girolamo Basso della Rovere

Llama particularmente la atención la decoración del zócalo inferior de toda la capilla, un trampantojo que imita relieves en mármol, obra del taller de Pinturicchio, restaurado en el siglo XIX por Vincenzo Camucini, en el que se representan los martirios de los santos Pedro, Catalina de Alejandría, Pablo y la Disputa de san Agustín.

Detalle del trampantojo con el Martirio de san Pedro

La última capilla de la Epístola, justo antes del transepto, también fue adquirida por el cardenal Domenico della Rovere pero en 1488 pasó al cardenal Giorgio Costa, de ahí que su actual denominación sea capilla Costa, dedicada a santa Catalina de Alejandría.

Cappella Costa

Aún así, conserva gran parte de su decoración original, con los lunetos de la bóveda con los cuatro Doctores de la Iglesia flanqueando el escudo del comitente y el altar mayor de mármol, últimamente atribuido a Gian Cristoforo Romano y fechado ha. 1505, que representa a los santos Vicente, Catalina de Alejandría y Antonio de Padua.

Detalle de la bóveda

En la pared de la Epístola se ubica el monumento fúnebre de Marcantonio Albertoni, de Jacopo di Andrea da Firenze, y en la pared del Evangelio está el sepulcro del cardenal Giorgio Costa, obra de Bregno.

Monumento fúnebre de Marcantonio Albertoni

En el centro de la capilla está el monumento fúnebre del cardenal Pietro Forscari procedente de la desaparecida, cuando fue adquirida por Tiberio Cerasi, capilla Foscari en el transepto del Evangelio, obra de Giovanni di Stefano con un yacente de bronce de Vecchietta.

Monumento fúnebre del cardenal Pietro Foscari ante el retablo de mármol de la cappella Costa

Otra trascendental intervención de un della Rovere, de nuevo otro papa, en santa María del Pópolo, está en el presbiterio. Este ámbito, obra de Bramante iniciada en torno a 1500 con el patrocinio del cardenal Ascanio Sforza, es de dimensiones monumentales porque incorpora un trascoro. Tiene un primer cuerpo de planta cuadrada cubierto con bóveda vaída e iluminada por dos serlianas laterales y a continuación se desarrolla el coro en sí, también de planta cuadrada, cubierto con bóveda de cañón casetonada y terminación semicircular con semicúpula gallonada.

Trascoro de santa María del Popolo

Pero como a la muerte de Sforza la obra quedó paralizada, a partir de 1503, el papa Giulio II della Rovere se hizo cargo de ellas hasta finalizarlas, dejando su sello personal en este importante ámbito.

Las vidrieras en las serlianas muestran escenas del Ciclo de la Vida de la Virgen, a la izquierda, y de Jesús, las de la derecha, y fueron realizadas por Gillaume de Marcillat en 1509.

Vidrieras con escenas de la Vida de Jesús

Vidrieras con escenas de la Vida de María

La decoración de la bóveda es obra del Pinturicchio, que ya había trabajado en las dos capillas de la familia della Rovere en la iglesia. Está realizada en fresco simulando mosaico y representa una Coronación de la Virgen en el centro, los cuatro Evangelistas en los medallones, cuatro Sibilas en compartimentos trapezoidales y cuatro Doctores de la Iglesia en los ángulos, aunando la Encarnación con la doctrina de la Iglesia, la doctrina pagana y las Escrituras.

Bóveda del trascoro

Detalle de la Coronación de la Virgen

Detalle del tondo con el Evangelista san Mateo y dos de las Sibilas

Detalle de los Doctores de la Iglesia Jerónimo y Gregorio

Detalle de los Doctores de la Iglesia Ambrosio y Agustín

En cuanto a los enterramientos de los cardenales Ascanio Sforza y Girolamo Basso della Rovere, a ambos lados del coro, fueron realizados por Andrea Sansovino y se cree que pudieron influir en el proyecto definitivo de Miguel Ángel para la Tumba del propio Giulio II en la basílica de San Pietro in Vincoli, la otra iglesia de especial devoción para la familia della Rovere, sede de muchos de sus cardenalatos, por la postura adoptada por el difunto.

Monumento funerario del cardenal Ascanio Sforza

Monumento funerario del cardenal Girolamo Basso della Rovere

Son dos magníficos arcosolios a modo de arcos de triunfo, con basamento, una gran calle central con arco de medio punto y dos laterales más pequeñas, y se consideran obras esenciales del renacimiento romano. En la central aparecen los sarcófagos con los difuntos, pero en vez de representarse yacentes, están semitumbados apoyados en un codo, en una nueva concepción que rechaza la visión gótica del difunto representado muerto para colocarlo vivo y en actitud activa, en una postura que los artistas parecen recuperar tomándola de los sarcófagos etruscos. En los lunetos se representa, en ambos, un tondo con una Virgen con Niño y las calles laterales cuentan con figuras alegóricas.

El actual presbiterio, mandado remodelar por el cardenal Antonio María Suli en 1627, desvirtúa por completo el proyecto de Bramante, pues al ensanchar el arco de triunfo e incorporar un nuevo retablo, relegando el de Bregno a la sacristía, no permite admirar desde el crucero, como sí pasaba antes de esa intervención, ni la bóveda de Pinturicchio en toda su magnitud, ni las magníficas vidrieras, ni los arcosolios de Sansovino.

Altar mayor con el retablo que no deja ver el trascoro

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Referencia:

(1) CASIELLO, S., Verso una storia del restauro: dall'età classica al primo Ottocento, Alinea, 2008.

Fuentes:

Comentarios

Boro ha dicho que…
Me resulta curioso estas naves renacentistas atribuidas a Bregno. Al primer vistazo con esa configuración de arco de medio punto apeado sobre pilar con medias columnas adosadas completamente rectas y esos capitales tan simple pero elegantes, pensé que eran una obra románica, un románico ciertamente depurado. Resulta que el primitivo románico va a estar más cerca del primer arte renacentista o del arte romano, de lo que a veces pensamos.
Un abrazo y gracias por el paseo.
Sira Gadea ha dicho que…
Yo creo que si, que el románico bebe del claisicismo. En ese sentido, podríamos decir que es un "primer renacimiento", con todas las salvedades, claro. Disculpa por no haberte contestado antes, pero no había visto tu comentario hasta hoy, no sé qué ha podido pasar. Un abrazo fuerte y gracias a ti.
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