Las capillas del crucero en Santa Croce de Florencia

Los ámbitos más espectaculares del monasterio franciscano de Santa Croce, abierto a una gran plaza a la que da nombre y símbolo del prestigio de Florencia, con una iglesia conformada como una de las máximas expresiones de la arquitectura gótica italiana, en el que ya me he detenido con un amplio artículo dedicado a su historia (pinchad aquí) y otro (pinchad aquí) donde os enseñaba la multitud de monumentos funerarios que hacen que su iglesia se conozca con el sobrenombre del “Tempio dell'Itale glorie”, se concentran en la cabecera, con una impresionante capilla mayor, a la que también le dedicaré otro artículo, y unas capillas laterales abiertas al crucero adquiridas por prestigiosas familias florentinas como enterramientos familiares, conformando un conjunto excepcional, sobre todo de la pintura florentina trecentista, algunas ejecutadas por la propia mano de Giotto, por algunos de sus discípulos, como Taddeo Gaddi y su hijo Agnolo, o por Jacopo del Casentino, un seguidor de Cimabue.

Capillas absidiales del crucero del Evangelio

La primera capilla absidial del Evangelio es la Cappella Spinelli, que no conserva su pintura trecentista porque fue redecorada por Garparo Martellini en 1835; pero lo que sí conserva son las vidrieras medievales, atribuidas a Agnolo Gaddi y su taller, con ángeles y santos, tanto en el interior de la capilla como las ubicadas en el crucero por encima de ésta, atribuidas al Maestro di Figline y su taller, con personajes de la Genealogía de la Virgen y el escudo de los Spinelli en el óculo superior.

Planta de la iglesia de Santa Croce (1). Las indicaciones son mías

Cappella Spinelli (2)

Decoración mural de la Cappella Spinelli (2)

Detalle de las vidrieras de la Cappella Spinelli con las santas y hermanas
Clara y Agnes (3)

Le siguen la Capella Capponi, la Cappella Ricasoli, con frescos de comienzos del siglo XIX con la Historia de san Antonio de Padua de Luigi Satelli y sus hijos, y la Capella Pulci-Berardi, con frescos de Bernardo Daddi con el Martirio de san Lorenzo y el Martirio de san Esteban, los primeros mártires cristianos, de hacia 1330, que también diseñaría las vidrieras con las figuras de estos mismos santos acompañados de otros cuatro más martirizados por el emperador Decio en el siglo III en la propia Florencia. En cuanto al altar de terracota policromada, es de Giovanni della Robbia.

Capella Ricasoli (2)

Altar cerámico de Giovanni della Robbia en la Cappella Pulci-Berardi (2)

Detalle de las vidrieras de la Cappella
Pulci-Berardi (3)

La última capilla de este lado del Evangelio es la Cappella Bardi di Mangona, bajo el patronato de la familia de Gualtieri dei Bardi, que a partir de 1332, tras adquirir el castillo de Mangona en el Val di Sieve, adopta el nombre de Bardi Mangona, aunque en 1552 el patrocinio fue heredado por los Bardi de Vernio, de ahí que también se conozca como Cappella Bardi di Vernio.

Testero del Evangelio de la Cappella Bardi di Mangona con sepulcros medievales (2)

Conserva dos sepulcros medievales y la decoración trecentista con la Historia del papa san Silvestre y Constantino, de ahí que también se conozca como Cappella San Silvestro, es de Maso di Banco, discípulo de Giotto, basada en la Leyenda Aurea de Jacopo da Varazze, donde se narra cómo el emperador, enfermo de lepra, no curaba con ningún remedio y los sacerdotes le aconsejaron bañarse en sangre de tres mil niños degollados, pero cuando Constantino acudió al lugar del sacrificio, la desesperación de las madres, rotas de dolor, le conmovió tanto que decidió no hacerlo. Esa noche en sueños se le aparecieron los apóstoles Pedro y Pablo y le dijeron que Jesucristo les enviaba para indicarle cómo curarse. Tenía que llamar al obispo Silvestre, que le indicaría dónde estaba una piscina en la que tendría que bañarse tres veces para curarse, pero que a cambio, Jesucristo le pedía que derribara los templos de los ídolos, restaurara las iglesias cristianas que había destruido y se convirtiera al cristianismo. Al despertarse, Constantino envió a buscar a Silvestre y le contó lo que había soñado. A continuación el obispo bautizó al emperador sumergiéndole en la piscina, curándose de la lepra y promulgando el edicto en el que declaraba que en Roma sólo se daría culto al Dios de los cristianos.

Leídas de izquierda a derecha y de arriba abajo, aparecen, Constantino anunciando a las madres que no se bañará en la sangre de sus hijos, muy deteriorada, el Sueño de Constantino en el que ve a Pedro y a Pablo, Constantino escuchando a San Silvestre y bautizándose, el Milagro de la resurrección del toro y el Milagro del santo cuando cierra la boca del dragón y resucita a los dos magos fallecidos por el aliento del monstruo.

Constantino anuncia a las madres que no sacrificará a sus hijos (2)

Constantino escucha a san Silvestre y se bautiza (2)

Milagro de la resurrección del toro (2)

Milagro del santo cuando le cierra la boca al dragón y resucita a los dos magos (2)

Maso di Banco también realizó los cartones para las vidrieras. En cuanto al tríptico, dedicado a San Giovanni Gualberto, es de Giovanni del Biondo.

Teodosio y Trajano en la vidrieras de la Cappella Bardi di Mangona (3)

En el testero del transepto del Evangelio está la tercera capilla de los influyentes Bardi en Santa Croce, la Cappella dei Bardi di Vernio, donde se conserva un Crucifijo de Donatello que, según Vasari, ocasionó una disputa con Filippo Brunelleschi, que dijo que el Cristo parecía un rudo campesino y realizó otro Crucificado para darle la réplica, hoy en la Capilla Gondi de Santa María Novella, siendo la única escultura de madera conservada del artista.

Cappella Bardi di Vernio (2)

Cristo de Donatello en la Cappella Bardi di Vernio (4)

A su derecha está la Cappella Niccolini, financiada por Giovanni Antonio Dosio en 1584, con cúpula decorada por Volterra, estatuas de Pietro Francavilla y dos palas de Alessandro Allori.

Cúpula de Volterra en la Cappella Niccolini (2)

Adosada al último tramo de la nave del Evangelio pero abierta al crucero está la Cappella Machiavelli-Salviati, con un retablo con el Martirio de san Lorenzo de Jacopo Ligozzi y varias tumbas del siglo XIX.

Cappella Machiavelli-Salviati (2)

Capillas absidiales del crucero de la Epístola

La primera capilla absidial de la Epístola es la Cappella Bardi, patronato de Ridolfo de' Bardi como capilla funeraria de esta rica familia de banqueros y comerciantes, decorada por Giotto en la década de 1320 con la Vida de san Francisco, cubierta con cal en el siglo XVIII y redescubierta a mediados del siglo XIX. La iconografía es similar a la que Giotto aplicó un cuarto de siglo antes en la iglesia superior de Asís, aunque aquí denota mayor atención a la expresión y formas arquitectónicas simples pero mejor integradas.

Ciclo decorativo de la Cappella Bardi (5)

Muro de la Epístola de la Cappella Bardi

Muro del evangelio de la Cappella Bardi

En total son siete escenas que comienzan en el registro superior del Evangelio con la Renuncia de san Francisco a los bienes terrenales, donde el palacio representado en oblicuo contribuye a dar profundidad rompiendo con la disposición en friso habitual, a la vez que hace de marco de la escena, con los personajes divididos en dos grupos encabezados por san Francisco y su padre, al que se le representa claramente enfurecido.

Renuncia de san Francisco a los bienes terrenales (2)

La historia continúa en el registro superior de la Epístola con la Aprobación de la Regla franciscana, una escena que se desarrolla dentro de una sencilla arquitectura colocada en paralelo a la pared, con san Francisco y sus compañeros arrodillados ante Honorio III.

Aprobación de la Regla franciscana (2)

Le sigue, abajo y todavía en la pared de la Epístola, la Prueba de fuego, con el sultán entronizado en medio de la escena mientras sus sacerdotes se niegan a someterse a la prueba que san Francisco sí acepta. Los rostros de piel oscura de los sacerdotes del sultán hacen pensar en la presencia de nubios y etíopes en Florencia ya por estas fechas.

Prueba de fuego (4)

De nuevo en la pared del Evangelio vemos la Aparición en Arles, una escena en un interior de sencilla arquitectura en la que, mientras un hermano franciscano está pronunciando un sermón, se les aparece san Francisco, que bendice a los monjes para fortalecer su fe.

Aparición en Arles (2)

En el registro inferior de este lado se representa la Muerte de San Francisco, con los discípulos reunidos ante el cadáver del santo, con unos besándole los estigmas, los demás apenados y otro, a la izquierda, que ve cómo el alma del santo es subida al cielo por unos ángeles. Es una escena dañada porque sobre ella se colocó una monumento funerario, después retirado.

Muerte de san Francisco (2)

La historia pasa de nuevo a la Epístola para reflejar las Visiones de fra Agostino y el obispo de Asís y la Ascensión de san Francisco, muy deteriorada.

Visiones de fra Agostino y del obispo de Asís y Ascensión de san Francisco (2)

En cuanto a la Estigmatización de san Francisco, un acontecimiento esencial en la vida del santo que tuvo lugar entre la Aparición en Arles y su muerte, se representa fuera de la capilla y Giotto ha tenido en cuenta que la escena se tiene que ver de abajo a arriba al estar sobre el arco de entrada. El pintor sigue fielmente la tradición y muestra al santo en el monte Verna, con la montaña como telón de fondo de la escena. El santo, que ocupa la mayor parte del espacio narrativo, como protagonista del acontecimiento, aparece girado hacia el espectador y mostrando sorpresa ante la aparición de Jesucristo.

Estigmatización de san Francisco (2)

La capilla cuenta con un retablo duecentista dedicado a San Francisco, la Pala Bardi, de autor conocido como “Maestro della Tavola Bardi” precisamente por esta obra y que hay especialistas que identifican con Coppo di Marcovaldo, autor de algunos de los cartones de los mosaicos del Battistero di San Giovanni de Florencia. En la Pala el santo aparece representado como alter Christus, mostrando los estigmas, siguiendo la misma idea que después también vemos en la iconografía de la capilla mayor. Es una obra importante porque, de entre todas las tablas dedicadas al santo, es la más rica en escenas sobre su vida y milagros y porque es anterior a los dictados de san Buenaventura en 1266, cuando se estableció una iconografía oficial en la que se eliminaron pasajes que podían resultar heréticos para la Iglesia oficial bajomedieval, como el desprecio del dinero.

Pala Bardi

También conserva vidrieras medievales, tanto las que iluminan la capilla, aunque éstas proceden de la Cappella Velluti, realizadas según diseños de Jacopo del Casentino con una Anunciación, el arcángel san Rafael y Constantino, como las situadas en el crucero por encima de ésta, atribuidas al Maestro di Figline, que en el óculo superior muestran el escudo de los Bardi.

Vidrieras en el crucero
sobre la Cappella 
Bardi (3)

A continuación está la Cappella Peruzzi, patronato de otra rica familia de banqueros, la de Giovanni di Rinieri Peruzzi, y también decorada por Giotto probablemente a mediados de la década de 1210, quizá la primera obra del artista en la iglesia, con la Vida de san Juan Bautista, santo de gran devoción en la ciudad, de ahí que el battistero de Florencia también le esté dedicado, además de ser el protector del comitente. Lo mismo que la Cappella Bardi, fue encalada en el siglo XVIII y redescubierta en el XIX, pero sus pinturas están mucho más deterioradas, sometidas a restauraciones no muy apropiadas.

Muro de la Epístola de la Cappella Peruzzi

Muro del Evangelio de la Cappella Peruzzi

La historia se inicia en el luneto del muro del Evangelio con el Anuncio a Zacarías de su paternidad mientras está haciendo una ofrenda en el templo y debajo se representan el Nacimiento del Bautista y la Designación del nombre.

Anuncio a Zacarías (2)

Nacimiento del Bautista y Designación del nombre (2)

Continúa en el luneto del muro de la Epístola con la Visión en la isla de Patmos, con el santo dormido en medio de una franja de tierra rodeada de agua para evocar una isla y flanqueado por símbolos de su visión apocalíptica descrita en sus cartas a los obispos, con la madre que ahuyenta al dragón, el redentor con la guadaña, san Miguel armado y cuatro ángeles.

Visión en la isla de Patmos (2)

Después se representa la Resurrección de Drusiana, escena que tiene lugar frente a las murallas de una ciudad con espléndidas construcciones copuladas, con la resucitada elevada de rodillas y orando, lo mismo que otras mujeres a sus pies, y el cortejo fúnebre impasible salvo por uno de los personajes, que levanta los brazos en señal de sorpresa.

Resurrección de Drusiana (2)

De nuevo vuelve a la pared de la Epístola para mostrar en el último registro el Banquete de Herodes, escena que muestra dos momentos consecutivos, con la mesa del rey mientras Salomé baila a la izquierda y Salomé mostrándole la cabeza del Bautista a su madre a la derecha. La superficie pictórica está muy desgastada aunque no hay lagunas, pero se cree que bastantes cabezas fueron repintadas entre los siglos XV y XVI.

Banquete de Herodes (2)

Y la historia termina enfrente, en el registro más bajo del Evangelio, con la Ascensión de san Juan, episodio tomado de la Leyenda Dorada procedente de fuentes inciertas pero que hoy está admitido por la hagiografía oficial del santo, que relata cómo san Juan Bautista sale del pozo en el que fue enterrado para ser llevado al Cielo por Jesús, que aparece entre ángeles y ayudado por san Pedro, el primer apóstol, mientras los testigos miran con sorpresa e incredulidad el pozo vacío y uno de ellos hasta está caído en el suelo.

Ascensión de san Juan (2)

Las Cappelli Bardi y Peruzzi suponen la culminación de la obra pictórica de Giotto, de gran influencia para pintores posteriores, demostrando su dominio de la disposición de unas figuras, que han ganado en monumentalidad y aparecen ubicadas en espacios más reales, y de la narratividad gracias a las expresividad de los personales, con composiciones que influyeron a Massaccio en la Cappella Brancacci del Carmine y que también despertaron el interés, por ejemplo, de Miguel Ángel, que realizó varios dibujos basados en los mismos.

Dibujo de Miguel Ángel inspirado en dos figuras de Giotto de la capilla
Peruzzi conservado en el Louvre (6) 

La siguiente es la Cappella Giugni, con la tumba de Julie Clary, esposa de José Bonaparte, de Luigi Pampaloni, y la de la hija de ambos, Charlotte Napoléone Bonaparte, con un busto de Lorenzo Bartolini, destacando las vidrieras medievales que todavía conserva.

Vidrieras de la Cappella Giugni

Después está la Cappella Riccardi, con un busto relicario de plata de la beata Umiliana de’ Cerchi, redecorada entre los siglos XVI y XVII con frescos en la bóveda y los lunetos de Giovanni de San Giovanni y tres lienzos con el Éxtasis de san Francisco de Matteo Rosselli, la Recuperación de la Cruz de Giavanni Bivert y San Lorenzo entregando limosnas de Domenico Passignano.

Bóveda de la Cappella Riccardi

Capella Riccardi (2)

La última de las capillas de la Epístola es la Cappella Velluti, adquirida por Gemma Velluti, viuda de Filippo Velluti e hija de Scolaio de’Pucci, puesta bajo la advocación de san Miguel Arcángel. Los frescos trecentistas que la decoran han sido atribuidos a un seguidor de Cimabue pero recientes investigaciones los ponen en relación con Jacopo del Casentino, autor de los cartones para las vidrieras originales, hoy en la Cappella Bardi, teniendo en cuenta que era común en la tradición de la pintura italiana que el pintor de los frescos también se ocupara del diseño de las ventanas.
Ocupan los registros intermedios de las paredes laterales con la Aparición de san Miguel en el Monte Galgano en el lado del Evangelio y San Miguel luchando contra el dragón en el de la Epístola y San Alessandro obispo de Fiesole y Santa María egipciaca flanqueando la vidriera.

Aparición de san Miguel en el monte Galgano (2)

San Jorge y el dragón (2)

El políptico del altar, con una Virgen con Niño flanqueada por santos, es de Giovanni del Blondo con predela de Neri di Bicci.

Políptico de la Cappella Velluti

En el testero del transepto de la Epístola se sitúa la Cappella Baroncelli, ámbito funerario de los Bandini Baroncelli, prestigiosa familia florentina cuya tumba, en el exterior de la capilla, fue realizada por Giovanni di Balduccio en 1328, autor también de la Anunciación en los pilares del arco, advocación de la capilla.

Transepto de la Epístola con la Cappella Baroncelli de frente y la Cappella Castellani a la derecha

Anunciación en los pilares del arco de la Cappella Baroncelli (2)

Tiene planta rectangular con dos bóvedas de crucería y decoración mural con escenas de la Vida de la Virgen atribuida a Taddeo Gaddi realizadas entre 1328 y 1338, en las que el discípulo más aventajado de Giotto continua experimentando en el uso de la perspectiva y la obtención de efectos ilusionistas, como la escalera en oblicuo de la escena de la Presentación en el templo. También destaca por el uso de luces nocturnas en el Anuncio a los pastores, un caso excepcional en la pintura italiana de mediados del siglo XIV.

En los registros superiores de la pared este aparecen las escenas de Joaquín expulsado del Templo y El ángel le anuncia a Joaquín que han concebido, en los registros intermedios se representan el Abrazo ante la Puerta Dorada y la Natividad de la Virgen y en los registros inferiores están la Presentación en el templo y los Desposorios de la Virgen.

Escenas de la Vida de la Virgen en el muro este de la Cappella Baroncelli

Joaquín expulsado del Templo y El ángel anuncia a Joaquín que van a concebir (2)

Abrazo ente la Puerta Dorada

Presentación en el templo

Desposorios de la Virgen

Las vidrieras, con el escudo familiar, San Francisco recibiendo los estigmas, Cristo crucificado y santos, también se atribuyen a Taddeo Gaddi. En cuanto al fresco de la Madonna della cintola, que ocupa todo un testero, es posterior al resto de la decoración, obra de Sebastiano Mainardi de mediados del siglo XV.

Vidrieras de la Cappella Baroncelli (2)

Madonna della Cintola

El Políptico Baroncelli, cuyo marco original fue remplazado en el siglo XV por el que conserva, representa la Coronación de la Virgen rodeada de ángeles y santos y hay autores que consideran a Gaddi también su autor y otros que creen que fue obra del propio maestro Giotto.

Políptico Baroncelli (2)

En cuanto a la Cappella Castellani, adosada al último tramo de la nave de la Epístola pero abierta al transepto, es de planta rectangular con dos bóvedas de crucería con los Evangelistas y los doctores de la Iglesia y muros con las Historias de los santos Antonio Abad, Juan Bautista, Juan Evangelista y Nicolás de Bari decorados por Agnolo Gaddi y su taller hacia 1385, también encalados en el siglo XVIII, cuando se dedicó a capilla del Santísimo Sacramento, y redescubiertos en el XIX.

Cappella Castellani

Escenas de la Vida de san Juan Evangelista en el primer tramo del Evangelio de la Cappella Castellani

Escenas de la Vida de San antonio de Padua en el segundo tramo del Evangelio de la Cappella Castellani

Tentaciones de san Antonio

Escenas de la Vida de san Nicolás de Bari en el primer tramo de la Epístola de la Cappella Castellani

Milagro de la copa de oro

Escenas de la Vida de san Juan Bautista en el segundo tramo de la Epístola de la Cappella Castellani

El Tabernáculo es de Mino da Fiesole del siglo XV y el Crucifijo pintado, de Niccolò di Pietro Gerini.

Crucifijo y Tabernáculo de la Cappella Castellani

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La capilla mayor de la iglesia de Santa Croce (próximamente)

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