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lunes, 12 de septiembre de 2016

Los Reales Alcázares de Sevilla a lo largo de su historia

Los Reales Alcázares de Sevilla, un conjunto monumental que conserva siete hectáreas de jardines y diecisiete mil metros cuadrados de edificaciones, fue una auténtica acrópolis militar y palatina que aglutinó distintos palacios y defensas urbanas todavía conservadas que abarcan un amplio ámbito cronológico entre los siglos XI y XVI con modificaciones posteriores, habiendo sido palacio principal del reino taifa abbadí, sede de una de las tres capitales del imperio almohade, palacio de la monarquía castellana durante la Baja Edad Media y Casa del Rey durante la Edad Moderna.

Patio de las Doncellas en los Reales Alcázares de Sevilla

Las excavaciones arqueológicas han detectado presencia humana en esta zona de confluencia del arroyo Tagarete con el río Guadalquivir ya desde el Bronce Final. También se aprecian estructuras de la Hispalis romana que se concretan en viviendas, termas, quizá un collegium, calles… caídos en desuso en los siglos III y IV, lo mismo que en otros lugares también cercanos a la zona portuaria, seguramente a causa de la pérdida de la jurisdicción de la annona en el siglo III, surgiendo, ya en el periodo tardío y el visigodo, otras funciones, como un posible baptisterio, localizado bajo la muralla norte del posterior alcázar, en la actual parte norte del Patio de Banderas, y un gran cementerio cristiano que habría sido posible gracias a la “ruralización” de la zona, convertida en un erial abandonado junto al río donde antes se distribuirían los almacenes y estructuras portuarias, y que seguramente estaría vinculado a la basílica paleocristiana de san Vicente Mártir, donde estuvieron enterrados los santos Leandro, Isidoro y su sucesor Honoratus, cuya losa funeraria, conservada en la catedral, apareció en el siglo XVII, una zona de carácter sagrado que impediría durante siglos cualquier intento de transformación.
  
Hipótesis del entorno del alcázar en el siglo VI (1)

Pero a partir del siglo VI deja de tener función funeraria para ir convirtiéndose progresivamente en escombrera, afectada por transformaciones naturales derivadas de las subidas del nivel del Guadalquivir, con depósitos de limo, y pierde interés, incluso quedando fuera de las reformas urbanas emprendidas a partir del siglo IX.

En el siglo X se localizan los primeros aprovechamientos islámicos, industrial y de abastecimiento, todavía secundarios, junto al río, como alfares y aljibes. En cuanto al primer dato documental sobre la existencia de una alcazaba en el lugar, es una orden dada por el califa Abd al-Rahman III en el año 913, tras el sometimiento de la ciudad, para la construcción de una Dar al-imara o residencia del gobernador, aunque las últimas excavaciones arqueológicas no han localizado constancia alguna de dicha construcción.

Hipótesis del entorno del alcázar en el siglo X (1)

Los primeros restos arqueológicos localizados son ya de mediados del siglo XI bajo la nueva dinastía taifa abbadí, surgida tras la desintegración del califato omeya de Córdoba, que reina durante casi todo ese siglo XI en el suroeste de al-Andalus y que elige Išbīlia como su capital, que el rey Mutamid, formado en Silves, en el Algarve, junto al poeta Abenamar, después convertido en su visir y consejero favorito, convierte en una ciudad dinámica con nuevas necesidades que multiplica su espacio urbano de acuerdo al aumento de su población.

Es ahora cuando se decide levantar ex novo en este enclave, la zona meridional extramuros de la cerca urbana de la ciudad califal, que está libre, buscando que se convierta en nuevo foco político y cultural, alejándose del centro pero no demasiado, una alcazaba cuadrangular de aproximadamente una hectárea de extensión con su correspondiente alcázar situados en la zona que hoy ocupa el Patio de Banderas.

Hipótesis de la primera alcazaba en el siglo XI (1)

Pero casi inmediatamente después se amplía duplicando su superficie para conformar una gran fortaleza que refleje el prestigio abbadí y en la que se combina el carácter militar con la transformación del alcázar en un verdadero recinto palaciego mediante obras de embellecimiento acordes con su extraordinaria brillantez, sobre todo literaria, destacando la figura del propio monarca como poeta.

Hipótesis del alcázar en el siglo XII tras la ampliación que duplica su superficie (1)

Hipótesis del alcázar en torno a 1150 (1)

Además, también contó con su propio cementerio, una mezquita, un hamman… Pegados a sus muros y en torno a las puertas principales de la ciudad también surgieron, por lo menos, tres arrabales. 
Pero Mutamid no fue un gran estratega y la ayuda que solicitó a los almorávides africanos para mantener su reino terminó costándole su propia corona cuando en 1090 fue destronado y desterrado a Agmat, cerca de Marrakech, desde donde escribió algunas sentidas evocaciones de su palacio sevillano:

 “El palacio de Al Mubarak (“de la Bendición”) llora sobre las huellas de Ibn Abbad / como llora sobre las de las gacelas y los leones / Su Al Turayyá llora y sus estrellas ya no están sumergidas por las lluvias vespertinas y matinales producidas por las Pléyades… Quisiera saber si pasaré todavía otra noche teniendo delante y detrás de mí un jardín y un estanque. Sobre una tierra que hace crecer los olivos, que transmite nobleza (y) y en la que se arrullan las palomas y gorgojean los pájaros…”.

El palacio estaba formado por un conjunto de estancias en cuyo centro estaba la Turayyá o sala de las Pléyades, una gran qubba de planta cuadrada cubierta por cúpula adornada con motivos astrológicos que en tiempos de Pedro I fue profundamente modificada y convertida en Salón de Embajadores.

Aunque no se conoce mucho sobre la ciudad almorávide, sí se sabe que a la llegada de los almohades, el Guadalquivir ya había modificado su cauce hasta prácticamente su traza actual, permitiendo ganar un gran espacio hacia el sur que se conformó como nuevo corazón representativo y religioso de la nueva capital del imperio (junto a Marrakech y Rabat), expropiándose, a partir de 1172, el arrabal que había ocupado el espacio entre la muralla urbana y el puerto para levantar la mezquita aljama del califa Abū Ya'qūb Yūsuf, sobre la que hoy se levanta la catedral, y su famoso alminar, la actual Giralda, y ampliar la alcazaba, convertida en su residencia principal y lugar de acantonamiento de su ejército expedicionario africano, mediante la construcción de dos amplios recintos amurallados, a los que denominaron alcazaba exterior e interior, que en un siglo pasaron a ocupar diecisiete hectáreas distribuidas en varios ámbitos empleados para las distintas facetas del nuevo orden imperial, con carácter residencial, militar u oficial, además del artesanal y de recreo, pues también incluían jardines y huertas, terminando por conformar una verdadera ciudad dentro de la ciudad, una gran mole arquitectónica que se impuso como visión preferente de todo el que accedía a la ciudad desde el río o desde el camino del sur. Esta nueva construcción también incluyó la reorganización del puerto, que quedó protegido tras sus muros, con una coracha hasta el propio cauce rematada por la famosa Borj al-Dsayyeb, la Torre del Oro.

Hipótesis del alcázar en torno a 1221 (1)

Las excavaciones nos informan de que los palacios mostraban un patrón arquitectónico similar, con plantas organizadas en torno a patios rectangulares ajardinados rehundidos respecto a las crujías que los rodeaban, y muy probablemente de una única planta, ya que no contaban con cimentaciones.

Los palacios almohades dentro del recinto justo antes de la conquista cristiana (1)

Detalle de los planos de los palacios almohades justo antes de la conquista cristiana (1)

Murallas del Alcázar (1)

El Patio del Crucero almohade era un gran jardín rectangular con dos niveles, uno más alto que coincidía con la altura actual del patio, con dos galerías en forma de cruz una gran fuente central y albercas en los extremos y otras cuatro galerías periféricas, y un segundo nivel casi cinco metros más bajo con cuatro parterres con naranjos.

Planta hipotética del Patio del Crucero almohade (1)

Reconstrucción hipotética del Patio del Crucero almohade (2)

De la etapa islámica se conservan las murallas que rodean al conjunto, el Patio del Yeso, el Patio del Crucero aunque muy modificado, y el Patio de la Casa de Contratación, también muy modificado.

La llegada de los castellanos, tras la entrada triunfal de Fernando III en Sevilla el 22 de diciembre de 1248, supuso la transformación del sentido y el uso de los diferentes espacios del alcázar mediante la superposición, ya durante el reinado de Alfonso X, del palacio alfonsí gótico del Crucero (o del Caracol) en el recinto II, un edificio emblemático erigido sobre lo que había sido el espacio principal de los palacios almohades, aunque el resto de los edificios en el recinto III y los patios de la Montería y el León se siguieron utilizando con reformas parciales que apenas alteraron su fisonomía durante todo el siglo siguiente a la conquista.

Pero para levantar el palacio, con una planta de cuatro crujías, dos paralelas más largas flanqueadas por otras dos perpendiculares, fue necesario modificar el lado sur del patio almohade.

Plano del alcázar tras la construcción del Palacio gótico en le Patio del Crucero (1)

Además, la construcción de la crujía lateral de la derecha, hacia el oeste, habilitada como capilla, supuso el derribo de la muralla abbadí, que quedó embutida en el edificio gótico, con lo que los recintos II y III del alcázar perdieron su carácter independiente. Pero sólo se derribó la parte exclusivamente necesaria del palacio almohade allí ubicado, eliminándose la crujía que estaba pegada a la muralla, mientras que el resto de la casa, mostrando cómo en esta primera etapa cristiana solo se interviene lo imprescindible y no se desaprovecha el espacio habitable, permaneció en pie adosada a la capilla, manteniéndose el resto de las crujías pero cambiando los pavimentos y transformando el patio, al que se le añadió una galería perimetral que, según las investigaciones arqueológicas, constaba de pilares rectangulares de ladrillo que se cree que soportarían arcos. Para poner en contacto ambos ámbitos se construyó una escalera de caracol que todavía se conserva.

Detalle de las dos plantas del Palacio gótico (1)

Axonometría del Patio del Crucero con el volumen del Palacio gótico (1)

Ateniéndonos al desarrollo heráldico, durante el reinado de Alfonso XI el palacio del Yeso almohade fue convertido en Gran Salón de Justicia o Sala del Consejo, donde después Pedro I asesinaría a su hermanastro don Fadrique Alfonso.

Pero el cambio más espectacular en el alcázar se produce cuando Pedro I destruye los edificios almohades del recinto III para erigir un Palacio mudéjar ante el nuevo Patio de la Montería, cambiando sustancialmente el sistema de accesos al marcar una nueva línea de fachada con la Puerta de la Montería delante de lo que hasta ese momento habían sido huertas y jardines, y haciendo desaparecer el esquema urbano islámico. Pero el palacio sólo fue una pequeña parte de un ambicioso proyecto del monarca castellano de convertir el alcázar sevillano en sede efectiva de su corte.

Plano del Palacio mudéjar sobre parte de los palacios almohades (1)

Plano de los recintos del alcázar en época de Pedro I (1)

Evolución de la planta entre la época almohade y la de Pedro I (1)

Estamos en un momento esencial de la historia europea, en los primeros pasos en la formación de los estados modernos basados en el fortalecimiento del poder real frente al sistema feudal, y la creación de órganos del Estado y de símbolos del mismo personificados en la figura del rey, forman parte de un proceso en el que la arquitectura juega un papel esencial como elemento que demuestra esa nueva realidad, siendo el palacio, la residencia del monarca, el edificio más significativo en este sentido, con el que se busca, sobre todo, destacar su preeminencia frente a una nobleza, muy reacia a aceptar la nueva situación.

Sección hipotética desde el Patio del Crucero y el Patio de la Montería que deja ver cómo serían las fachadas
del Cuarto del caracol, con los llamados Baños de doña María, y el Palacio
mudéjar en época de Pedro I (3)

Reconstrucción hipotética de la fachada del Palacio mudéjar en época de Pedro I (4)

Patio de la Montería en la actualidad, con la fachada del Palacio mudéjar de frente

Reconstrucción hipotética del Patio de las Doncellas en época de Pedro I (4)

Pero Pedro I no pudo completar su proyecto precisamente por los continuos conflictos en su reinado provocados por esta lucha de poderes, en una guerra civil que le enfrentó con su propia familia y con otros nobles y que terminó con su propio asesinato y el cambio de dinastía en favor de los Trastamara en la persona de su asesino, su hermanastro Enrique II, gemelo de don Fadrique (hijos de Alfonso IX y de Leonor de Guzmán), a su vez asesinado por Pedro I en los propios Alcázares.

Investigaciones recientes han llegado a la conclusión de que también formó parte de su ambicioso plan la remodelación de otro palacio almohade situado a la derecha del Patio de la Montería del que hoy apenas queda el llamado Patio de la Casa de Contratación, aunque muy modificado por sus sucesivos usos.

Este patio almohade habría contado con un jardín en crucero con albercas y arriates rehundidos unos dos metros y pórticos en sus lados norte y sur que daban acceso a sendas salas rectangulares con alcobas en los extremos.

Alzado hipotético del pórtico norte del Patio de la Contratación almohade (5)

Patio de la Contratación, con el pórtico norte almohade reconstruido al fondo (6)

La intervención en época de Pedro I habría consistido en ampliar el espacio habitacional macizando los pórticos almohades de los lados norte y sur para convertirlos en salas paralelas a las existentes y construyendo otros nuevos quitando espacio al jardín, que habría pasado a tener planta casi cuadrada en vez de rectangular, en un proceso similar al de la ampliación del Patio del Crucero con la construcción del Palacio Gótico y que también vemos en el lado norte del Palacio zaragozano de la Aljafería o en el Alcázar menor de Murcia para convertirlo en convento, además de convertirse en modelo aplicado a construcciones de nueva planta, tal y como vemos en la Cámara Real del vecino Palacio Mudéjar en el propio Alcázar sevillano, ubicada en el lado norte del Patio de las Doncellas.

El cambio de dinastía y la focalización de sus intereses en otros enclaves supuso la ralentización de las obras, que no se vieron revitalizadas hasta que en el reinado de los Reyes Católicos la ciudad de Sevilla recuperó importancia estratégica para la definitiva conquista de Granada.

El Palacio mudéjar, donde Isabel I dio a luz al príncipe Juan, experimenta cambios importantes para adaptarse a los nuevos usos. Con Carlos V la estructura de jardín central con arriates y estanques del Patio de las Doncellas ya no era adecuada, y menos todavía en el reinado de Felipe II, cuando se optó por nivelar todo el espacio en altura eliminando la alberca central y los jardines laterales para forrarlo con solería de mármol, se cree que en damero blanco y negro, y convertirlo en un patio, mucho más útil para desarrollar el rígido protocolo de los Ausburgo y más acorde con los nuevos gustos estéticos. También se le añade una segunda planta organizada como galería renacentista para albergar los apartamentos reales.

Evolución del jardín central del Patio de las Doncellas (1)

El Patio de las Doncellas en la actualidad

Galería superior del Patio de las Doncellas (7)

A mediados del siglo XVI también se optó por reformar los jardines por detrás del palacio gótico para reconvertirlos al gusto italiano, cuando se construyen el estanque de Mercurio y los patios adyacentes del Chorrón, Troya…

Jardines renacentistas en torno a las fachada oeste y sur del Alcázar (8)

Estanque de Mercurio y Galería de Grutescos en los jardines del Alcázar

Durante el reinado de Isabel la Católica también se remodela el Patio de la Contratación para convertirlo, de ahí su nombre actual, en sede de la Casa de Contratación de Indias, el organismo que reguló todas las relaciones con América, tanto científicas como comerciales o jurídicas, hasta su traslado a Cádiz en 1717, cuando parte del edificio, que se extendía hasta la Plaza de la Contratación, donde tenía su fachada principal, se destinó a viviendas y alojamiento del séquito real en las estancias de la corte en Sevilla, Pero su progresivo abandono terminó con su demolición en 1964.

Planta del Patio de Contratación en las distintas épocas (5)

Otra intervención trascendental, y de la que no queda nada porque lo destruyó un incendio a fines del siglo XVII, fue la construcción, entre 1625 y 1626, del Corral de la Montería, el mayor teatro que tuvo la ciudad en lo que hoy es el Patio del León, un edificio de cuatro plantas con capacidad para unos mil cuatrocientos espectadores para el que Cervantes, Lope de Vega, Calderón de la Barca o Tirso de Molina crearon obras. De todos modos, estuvo pocos años en activo, porque en 1679 la diócesis de Sevilla prohibió las representaciones teatrales.

Planta y alzado del Corral de la Montería atribuido a Francisco de Escobar, maestro mayor
de obras del Alcázar en esa fecha (9)

Ubicación del teatro en la parcela del Alcázar (9)

Con la llegada de Felipe V y la estancia de la corte en Sevilla entre en 1729 y 1733 tiene lugar la construcción del Apeadero con sus caballerizas y la Armería Real, hoy sala municipal de exposiciones, y durante el reinado de Fernando VI, tras el terremoto con epicentro en Lisboa en 1755, hubo que realizar grandes obras de restauración que afectaron, sobre todo, al ámbito del Palacio Gótico, al que además de modificarse el interior, se le añadió una nueva fachada, que es la que conserva en la actualidad.

Fachada actual del Palacio del Crucero

Sección del Patio dle Crucero con los Baños de doña María y la fahcada barroca del Palacio (1)

En época de Isabel II las restauraciones afectaron, sobre todo, al Patio de Muñecas, pues esa zona se habilitó como residencia durante un tiempo, antes de su traslado al Palacio de san Telmo, de los duques de Montpensier, don Antonio de Orleans, primo de la regente doña María Cristina de Borbón-Dos Sicilias, y la infanta doña María Luisa Fernanda de Borbón, hija de Fernando VII y la regente y hermana, por tanto, de la reina, huidos de Francia tras la II República Francesa.

Patio de Muñecas (7)

Desde 1931 el monumento pertenece, por cesión de la II República, al Ayuntamiento de Sevilla, y es gestionado desde 1993 por el Organismo autónomo municipal “Patronato del Real Alcázar”, pero con un convenio firmado con el Consejo de Administración del Patrimonio Nacional que establece que el consistorio autoriza el uso de una parte del mismo, el llamado Cuarto Real Alto, para servicio exclusivo de los miembros de la Casa Real, en el que también se alojan jefes de Estado de otros países en visita oficial a la ciudad, de ahí que sea considerado el palacio real activo más antiguo de Europa, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1987.

Planta actual de los Alcázares y de los jardines renacentistas (1)

Vista aérea de los Reales Alcázares en la actualidad (1)

Y después de habernos recreado en su intrincada historia, en los siguientes enlaces podremos pasearnos detenidamente por todos sus enclaves abiertos a la vista turística, incluidos los jardines.

Para terminar, aquí os dejo este enlace desde el que podréis ver otros monumentos de SEVILLA en Viajar con el Arte.

Imágenes ajenas:

(1) TABALES RODRÍGUEZ, M. Á., El Alcázar de Sevilla. Reflexiones sobre su origen y evolución en la Edad Media. Memoria arqueológica 2000-2005, Sevilla, Consejería de Cultura Junta de Andalucía y Patronato del Real Alcázar de Sevilla, 2008.
(2) ALMAGRO, A., “Los Reales Alcázares de Sevilla”, Artigrama, 22, 2007, pp. 155-185.
(3) ALMAGRO, A., “El Alcázar de Sevilla en el siglo XIV”. En VIGUERA, M. J. (ed.), Ibn Jaldún. El Mediterráneo en el siglo XIV. Auge y declive de los imperios, Sevilla, Legado Andalusí, 2006, pp. 398-403.
(4) ALMAGRO, A., “Los palacios de Pedro I de Castilla: la arquitectura al servicio del poder”, Anales de Historia del Arte, vol. 23, II, 2013, p. 25-49.
(5) ALMAGRO, A., “Una nueva interpretación del Patio de la Casa de Contratación del Alcázar de Sevilla”, Al-Qanṭara, Vol. XXVIII, nº 1, 2007, pp. 181-228.
(7) Apuntes del Real Alcázar de Sevilla, 14, 2013.
(8) ROBADOR, Mª D., “Restauración de los patios y jardines La Galera, Troya y Danza del Real Alcázar de Sevilla”, Apuntes del Alcázar de Sevilla, nº 8, 2007, pp. 54-93

Fuentes:

ALMAGRO, A., “El Patio del Crucero de los Reales Alcázares de Sevilla”, Al-Qantara, XX, 2, 1999, pp. 331-376.
ALMAGRO, A., Planimetría del Alcázar de Sevilla, CSIC, Granada, 2000.
ALMAGRO, A., “La recuperación del jardín medieval del Patio de las Doncellas”, Apuntes del Alcázar de Sevilla, 6, 2005, pp. 44-67.
ALMAGRO, A., “El Alcázar de Sevilla. Un palacio musulmán para un rey cristiano”. XI Congreso de Estudios Medievales "Cristianos y musulmanes en la península Ibérica: la guerra, la frontera y la convivencia, León, 23-26 de octubre de 2007, Fundación Sánchez-Albornoz, pp. 333-365.
ALMAGRO, A., “Los Reales Alcázares de Sevilla”, Artigrama, 22, 2007, pp. 155-185.
ALMAGRO, A., “Una nueva interpretación del Patio de la Casa de Contratación del Alcázar de Sevilla”, Al-Qanṭara, Vol. XXVIII, nº 1, 2007, pp. 181-228.
ALMAGRO, A., “Los palacios de Pedro I de Castilla: la arquitectura al servicio del poder”, Anales de Historia del Arte, vol. 23, II, 2013, p. 25-49.
CÓMEZ, R., “El Alcázar bajomedieval”, Apuntes del Real Alcázar de Sevilla, 14, 2013, pp. 94-137.
LLEÓ, V., “El Alcázar”, Apuntes del Real Alcázar de Sevilla, 14, 2013, pp. 20-29.
MANZANO, R., “Los patios y jardines del Alcázar de Sevilla”, Apuntes del Real Alcázar de Sevilla, 14, 2013, pp. 176-195.
MARÍN FIDALGO, A. Mª, “La arquitectura del Alcázar en la Edad de Carlos V”, Apuntes del Real Alcázar de Sevilla, 14, 2013, pp. 138-153.
ROBADOR, Mª D., “Restauración de los patios y jardines La Galera, Troya y Danza del Real Alcázar de Sevilla”, Apuntes del Alcázar de Sevilla, nº 8, 2007, pp. 54-93.
TABALES RODRÍGUEZ, M. Á., El Alcázar de Sevilla. Reflexiones sobre su origen y evolución en la Edad Media. Memoria arqueológica 2000-2005, Sevilla, Consejería de Cultura Junta de Andalucía y Patronato del Real Alcázar de Sevilla, 2008.
TABALES, M. Á., “Origen y Alcázar islámico”, Apuntes del Real Alcázar de Sevilla, 14, 2013, pp. 94-117.

2 comentarios:

Juan Alberto Romero dijo...

¡Muy buena entrada de nuevo!

Y muy buena recopilación de mapas y reconstrucciones virtuales, las de Almagro me encantan.

Un saludo y enhorabuena de nuevo por el blog,
Juan

enrique dijo...

Detallado y minucioso estudio, como siempre.
Los planos y fotografías aéreas no pueden ser mejores y muestran la evolución del conjunto.
Destacar que los reyes Castellanos tuvieron su corte más tiempo en Sevilla que en Burgos y Toledo, por ejemplo. Lo cual significa muchas cosas sobre Castilla, lo que fue ese reino y lo que significó. Quiero decir que Castilla no fue sólo un territorio y que era tan Castilla Burgos como Sevilla. En la organización de las autonomías, Castilla ha sido la gran y absoluta perjudicada, dividiendo su territorio histórico en al menos cinco partes, muchas de las cuales absolutamente artificiales, como Cantabria (hasta el nombre) o Madrid o La Rioja.
Pero este es otro debate más allá del arte.
Cuando viví en Sevilla hace cuatro años visité a fondo los Alcázares. Es de destacar el injerto o el influjo musulmán en los Castellanos, seguramente fascinados por tanta filigrana arquitectónica y como lo incorporaron. Besa fusión ya la quisiéramos en nuestros tiempos.

Gracias!