Las capillas de la catedral de Tarragona

Tras un “paseo” por la fascinante historia de la catedral de Tarragona y una visita pausada por el templo en la actualidad, hoy nos acercamos a las capillas que jalonan las naves laterales, el coro y el crucero.

Detalle de la Capilla de los Sastres, una de las más espectaculares de la catedral de Tarragona

Capillas laterales de la nave de la Epístola

Plano de J. Figuerola y J. C. Gavaldà. Las indicaciones son mías

Las capillas laterales empezaron a construirse a partir del siglo XIV y la más reciente es del XVIII. La primera de la nave de la Epístola se construyó en estilo gótico en la década de 1330 como Capilla de Santa Úrsula y las once mil vírgenes con el patrocinio del arzobispo Arnau Sescomes, enterrado en su pavimento, para honrar las reliquias de santa Úrsula y otras vírgenes donadas a la catedral por su predecesor, el obispo Juan de Aragón. En un tiempo posterior se puso bajo la advocación de la Presentación. Abre a la nave mediante arco con ménsulas con los Evangelistas, cuenta con parejas de esculturas de vírgenes y los muros presentan fragmentos de pinturas y ventanales con vidrieras del siglo XIV atribuidas a Guillem de Letumgard. Se cubre con bóveda estrellada con dieciséis claves con efigies en medallones entre las que destacan las tres principales con la Coronación de la Virgen, San Miguel y Santa Tecla y nervios que descansan en ménsulas en las que se representan dos hombres y dos mujeres leyendo que se cree que podrían ser retratos de familiares del arzobispo. La capilla se vio muy afectada durante la invasión napoleónica. En 1821 fue convertida en baptisterio, cuando el antiguo baptisterio se puso bajo la advocación de santa Tecla para alojar la reliquia de la santa que estaba en el presbiterio, de ahí que cuente con una pila bautismal que es una monumental bañera romana de mármol del siglo I dC. reaprovechada.

Capilla del baptisterio

En el muro del Evangelio se ubica el sepulcro del arzobispo Gaspar Cervantes de Gaeta († 1575), fundador del Seminario y de la Universidad de Tarragona, diseñado por el arquitecto Jaume Amigó, mientras que en el de la Epístola está el del arzobispo Manuel Arce Ochororena († 1948), realizado en 1952.

A continuación está la Capilla de san Miguel y de todos los ángeles, fundada por el arcediano de la iglesia de san Lorenzo Guillem Botsoms en la segunda mitad del siglo XIV. Cuenta con decoración escultórica atribuida al taller de Jaume Cascalls, que en la década de 1370 también trabajaban en la decoración de la fachada occidental de la catedral, compuesta por ángeles en el arco de entrada, en la cornisa y en las ménsulas, salvo los cuatro evangelistas en el tramo recto anterior al ábside, mientras que en las claves de la bóveda destaca una Maiestas Domini y un San Miguel luchando contra un dragón de siete cabezas.

Capilla de san Miguel

También destaca la pintura mural en las ventanas ciegas a modo de vidrieras con un ángel, santa Inés y san Bartolomé. El resto de ventanas cuentan con vidrieras de mediados del siglo XX realizadas por Jeroni Granell.

Restos de pintura mural imitando vidrieras en la Capilla de san Miguel

El retablo, dedicado al santo titular y procedente de la iglesia de Pobla de Cérvoles, es obra de Bernat Martorell de la primera mitad del siglo XV, famoso maestro inscrito al gótico internacional.

Retablo de la Capilla de san Miguel

La siguiente es la Capilla de santa Tecla, construida sobre el antiguo baptisterio para alojar la reliquia de la santa, titular de la catedral y patrona de Tarragona, que había estado en el relicario sobre la sepultura de Juan de Aragón en el presbiterio. La idea partió del arzobispo Manuel de Samaniego Jaca a fines de la primera mitad del siglo XVIII pero las obras comenzaron en 1760, siendo ya arzobispo Jaume Cortada y Brú, y terminaron en 1775, en tiempos de su sucesor, Juan Lario y Lancis. El diseño, del arquitecto Josep Prat i Delorta siguiendo las pautas del academicismo francés, presenta planta cruciforme con gran cúpula, ejecutado con materiales nobles como el jaspe de Tortosa y el mármol blanco de Carrara.

Capilla de santa Tecla

Los relieves con pasajes de la vida de la santa titular y su glorificación y las esculturas de las cuatro Virtudes cardinales, de evidente influencia berniniana, fueron realizados por Carles Sala.

Relieves de Carles Sala en la Capilla de santa Tecla

Las obras de la Capilla de san Francisco fueron dirigidas por el arquitecto Jaume Amigó a fines del siglo XVI siguiendo las disposiciones testamentarias del deán de la catedral Gabriel Robuster i Nebot y tiene un retablo mayor del siglo XVII con un lienzo dedicado al santo titular atribuido a Josep Juncosa y pinturas laterales de grandes dimensiones que representan la Epifanía y la Matanza de los Inocentes atribuidas al pintor genovés Giacomo Giustiniano y fechadas hacia 1625.

Capilla de san Francisco

A continuación está la Capilla de la Presentación, la primera construida demoliendo el muro entre los contrafuertes al inicio del siglo XIV, cuando se puso bajo la advocación de san Salvador, de ahí que en la clave esté esculpido un Agnus Dei. Después fue reformada y cambió la advocación. Cuenta con un retablo del siglo XIX con la Presentación en el templo del escultor Vicenç Roig i Besora, policromado por Sadurní Garcia Anguera a mediados del XX.

Capilla de la Presentación

Las primeras capillas de la nave del Evangelio son la Capilla de la Virgen de Montserrat y la Capilla de la Virgen María o Capillas de los Cardona, dos capillas gemelas de estilo gótico florido construidas en 1520 por los hermanos Antoni y Guiu Benlloch de Arlés con el patrocinio del arzobispo Pere de Cardona como su panteón familiar y dedicadas, en origen, al culto de la Anunciación y de María Magdalena respectivamente, después bajo la advocación de la Virgen de Monserrat, de ahí la denominación actual. Tienen planta cuadrangular convertida en ochavada mediante bovedillas angulares que reciben los nervios de las bóvedas estrelladas que las cubren.

Capillas de la nave del Evangelio

Capilla de los Cardona

La primera capilla tiene un retablo montado con tres de las cuatro calles de otro retablo gótico con escenas de la Vida de la Virgen iniciado por Guerau Gener y finalizado por Lluís Borrassà a principios del siglo XV procedente de la iglesia del Monasterio de Santes Creus y también contiene el sepulcro del arzobispo Josep Domènec Costa i Borràs († 1875).

Retablo formado con tablas de Santes Creus

En el muro del Evangelio, en un arcosolio todavía con trazas góticas aunque presente arco de medio punto angrelado, se ubica el suntuoso enterramiento del cardenal Jaume de Cardona y de su tía Timor, abadesa de Valldoncella, un sepulcro de mármol de Carrara decorado con grutescos que unos autores consideran importado de Italia hacia 1530 y otros atribuyen a Damià Forment.

Sepulcro del cardenal Jaume de Cardona y de la abadesa Timor

En la segunda capilla hay retablo del primer tercio del siglo XV firmado por el pintor Mateu Ortoneda procedente de la iglesia parroquial de Solivella y también contiene el sepulcro del arzobispo Francesc Fleix i Solans († 1875) realizado por Agapit Vallmitjana.

La siguiente es la Capilla de la Concepción, sufragada por el canónigo Diego Girón de Rebolledo como panteón familiar en 1674, proyectada por fray Josep de la Concepció y ejecutada por los artistas catalanes más importantes del momento. Presenta planta cruciforme, cúpula semiesférica y cabecera absidial y un programa iconográfico completo.

Capilla de la Concepción

La obra arquitectónica estuvo dirigida por Joan Costa y el maestro Portella. El altar y el zócalo del retablo de mármol los realizó Doménech Robira II, que junto con Francesc Grau también labró los sepulcros del fundador y de su familia en los que se representan las Virtudes teologales y las Artes liberales. De la escultura se encargó Grau, que también realizó, junto con Costa, el retablo, de madera policromada y sobredorada después por Josep Cabanyes.

Retablo de la Capilla de la Concepción

Las pinturas de los muros laterales y de la cúpula, con escenas de la Vida de la Virgen, santa Tecla, san Diego de Alcalá, patrón del fundador, santa Teresa de Jesús y otros doctores de la Iglesia fueron realizadas por Francesc Tramulles y Josep Juncosa. La imagen original de la Virgen fue sustituida a comienzos del siglo XIX por otra de Vicenç Roig i Besora. Las vidrieras las realizó Francesc Saladrigues. La reja de hierro y bronce fue forjada por los herreros Pere Catà, Miquel Esmandia y Joan Andreu.

Las Capillas de san Fructuoso y san Juan, la primera dedicada a los santos mártires Fructuoso, Augorio y Eulogio, condenados por el emperador Valeriano en el año 259 a morir en la hoguera en el anfiteatro de Tarragona, y la segunda a san Juan Evangelista, fueron encargadas como panteón por el arzobispo Joan Terès i Borrull, virrey de Cataluña, al arquitecto Pere Blai en 1592. Son de planta rectangular con cubierta de bóveda de cañón, ábsides semicirculares con cascarones gallonados y ventanas termales tripartitas plenamente renacentistas.

Capilla de san Fructuoso

La capilla de san Fructuoso cuenta con una cripta realizada en 1978 por el arquitecto Manuel Lamic en la que se encuentran el sepulcro del cardenal Francesc d’Assís Vidal i Barraquer († 1943), una memoria del obispo auxiliar Manuel Borràs i Ferré, asesinado a comienzos de la Guerra Civil, junto con otros sacerdotes diocesanos asesinados durante la misma guerra, proclamados beatos en 2012 y cuyas reliquias alojadas están en una arqueta de plata, y el sepulcro del arzobispo Josep Pont i Gol († 1983).

El retablo contiene las imágenes de los tres santos martirizados realizadas por Benet Baró en 1616 y en el muro del Evangelio está el sepulcro del arzobispo Antolín López Peláez († 1918) realizado por los hermanos Olsé y las pinturas murales con escenas de la Vida y Martirio de los santos titulares son de Hermini Sentís de 1959.

Retablo de la Capilla de san Fructuoso

El retablo de la capilla de san Juan está presidido por una imagen del santo titular de Agustí Bennàsser de 1615, flanqueada por las imágenes de las santas Justina y Eulalia realizadas por Baró, todas doradas por Francesc Sabater.

Capilla de san Juan

Retablo de la Capilla de san Juan

El sepulcro del comitente, ejecutado por Isaac Alfred Vermey y Agustí Bennàsser, se ubica en un arco en el muro divisorio entre ambas capillas y consta de sarcófago con urna cuadrada que hace de base de un templete con cúpula semiesférica de gajos sostenido por columnas corintias en mármol y jaspe que parece inspirarse en San Pietro in Montorio de Bramante en Roma y en el Templete del Patio de los Evangelistas del Monasterio de san Lorenzo de El Escorial de Juan de Herrera.

Sepulcro del arzobispo Joan Terès i Borrull

En los dos últimos tramos de la nave central, justo antes del crucero, frente al altar mayor, todavía se conservan los dos muros laterales del coro, trasladados a ese emplazamiento desde el ábside central durante el arzobispado de Rodrigo Tello a comienzos del siglo XIV, atribuidos a Guillem Clergue y culminados en tiempos del arzobispo Eiximeno de Luna, de ahí que su escudo aparezca en la puerta.

El muro occidental de cierre del coro fue desarmado a mediados del siglo XX y en la actualidad está en el Museo Diocesano, pero sí se conservan in situ los muros laterales, con dos capillas cada uno. La primera capilla del costado de la Epístola del coro es la Capilla del Santo Sepulcro, un oratorio gótico construido en 1494 con el patrocinio del canónigo Joan Balcells en el lugar donde había un altar dedicado a san Volustiano. Presenta dos arcos escarzanos apoyados en un pilar central con capitel con escultura y policromía abarcados por otros conopiales con esculturas y relieves policromados entre los que destacan los blasones del Cabildo y del fundador y bóveda baída dorada y policromada con hojarasca y temas de la Pasión de Cristo por Francesc Sabater a comienzos del siglo XVII. El oratorio está cubierto con bóveda nervada decorada con motivos de la Pasión y contiene un sarcófago romano con decoración de estrígilos del siglo IV aprovechado en 1494 encastrándole el escudo del canónigo comitente y conformando un Santo Entierro de piedra policromada, con un Cristo yacente rodeado de las tres Marías, san Juan Evangelista, José de Arimatea y Nicodemo. La urna es de 1800, mandada construir por el hospitalero Josep de Vilallonga.

Capilla del Santo Sepulcro

A continuación está la Capilla de santa Isabel de Hungría, construida con el patrocinio de la reina Violant, esposa de Jaume I y hermana de la santa. Está cubierta con bóveda rebajada que arranca de un arco también rebajado y cuenta con una reja que la separa de la nave lateral. Destaca por los restos de pintura mural descubiertos en 2012 que simulan un tapiz con decoración geométrica y cruces gamadas y los bustos de dos ángeles sobre una figura femenina yacente que se ha interpretado como una Dormición de la Virgen. Contiene una urna con una imagen vestidera de la Dormición tallada por Francesc Grau en el siglo XVII.

Capilla de santa Isabel de Hungría

La primera capilla del costado del Evangelio del coro es la Capilla de santa Elena, que conserva pinturas murales de mediados del siglo XIV descubiertas en 1932, tras retirar un retablo dedicado a santa Lucía que había sido colocado en 1879, que representan dos escenas del Hallazgo de la Vera Cruz que parecen basarse en una versión tardía de la Leyenda Aurea que podrían ponerse en relación con la donación testamentaria del arzobispo Arnau Sescomes a la catedral de un relicario con fragmentos de la Vera Cruz en 1346. Hay autores que se las atribuyen al Maestro de Santa Coloma de Queralt y otros al Maestro de Vallbona de les Monges. Arriba se muestra la escena en la que Elena ordena que el judío sea introducido en un pozo seco para forzarle a revelar dónde está la Vera Cruz. Lo único que no parece pertenecer a la escena es un personaje de mayor tamaño a la izquierda con corona y lo que parece ser una cruz procesional que podría ser el emperador Constantino, hijo de santa Elena, o el emperador Eraclio, protagonista de las historias relacionadas con la Exaltación de la Cruz. En el recuadro inferior se muestra el prodigioso desenterramiento de la cruz en presencia de santa Elena.

Capilla de santa Elena

Las escenas están flanqueadas por las figuras hieráticas de cuerpo entero de san Antonio Abad, con un bastón en forma de Tau y el diablo a sus pies, santa Elena, con la cruz en un brazo y la corona de espinas en el otro, san Félix el Africano, vestido con casulla y sosteniendo en sus manos un libro y la palma del martirio, y san Elejo en su doble papel de peregrino jacobeo y mendigo, de ahí que aparezca descalzo, una representación excepcional en el ámbito de la pintura gótica catalana que solo tiene otro caso en la capilla de san Miguel del monasterio de Pedralbes, obra documentada y atribuida al pintor Ferrer Bassa a mediados del siglo XIV.

A continuación está la Capilla de santa Lucía, que en origen estuvo dedicada a María Magdalena y después a los santos Fabián y Sebastián. Cuenta con pinturas murales que representan a san Narciso y santa Marta, cuyo culto se propagó a partir del hallazgo de su supuesto cuerpo en 1187, fechadas hacia mediados del siglo XIV y atribuidas al mismo taller que las de la vecina Capilla de santa Elena. Además, durante unas obras de restauración en 2012 también se sacaron a la luz un busto episcopal a la izquierda del muro, una tercera figura que representa a san Valeriano y decoración mural con temas vegetales y geométricos.

Capilla de santa Lucía

Sobre una repisa en lo alto de la columna entre las dos últimas capillas hay una figura ecuestre de san Hipólito en piedra policromada realizada en 1405 con el patrocinio de Ferrario Pí.

Después se ubica la Capilla de la Madre de Dios de Monserrat, que hasta 1831 estuvo bajo la advocación de san Fabián y san Sebastián, desde donde se accede a las escaleras para subir al teclado del órgano. Conserva pinturas murales medievales con una figura femenina y un obispo dentro de un marco con decoración geométrica y el escudo de Tarragona en los ángulos y escudos esculpidos por encima.

En cuanto a las capillas de los transeptos, en el muro oriental del de la Epístola se conserva íntegra una pequeña absidiola románica del siglo XIII que primero fue Capilla de san Pedro y en la que a fines del siglo XIV se instaló la cofradía de san Lucas, que estaba bajo la protección de la cofradía de los notarios, cambiando su advocación para pasar a denominarse Capilla de san Lucas. Está cubierta con bóveda de horno y aloja un retablo del siglo XVII que enmarca un óleo con la imagen del santo atribuido al pintor Josep Juncosa.

Capilla de san Lucas y Capilla del Rosario en el transepto de la Epístola

En el testero de este transepto de la Epístola hay tres capillas de traza gótica flamígera, compuestas por tres arcos apuntados angrelados, el central más alto, y bóvedas estrelladas. Por encima de los arcos está el muro de cerramiento hasta el remate calado con tracerías góticas. Fueron construidas en el siglo XVI con el patrocinio del canónigo Antonio Barceló en sustitución de las capillas medievales dedicadas a san Esteban y a san Bartolomé. La primera de la derecha es la Capilla de santo Tomás de Aquino, con una pequeña sacristía en el grueso del muro de la derecha y un retablo neogótico tallado por Vicenç Roig i Besora dedicado al santo titular. La central es la Capilla del Cristo de la Salud, con un Crucificado de fines del siglo XV o comienzos del XVI, muy venerado por los tarraconenses, acompañado por las imágenes de la Virgen y san Juan y bóveda policromada con una clave central que representa una Maiestas Domini. Y la última es la Capilla del Rosario, con una talla de la Virgen y otra de santo Domingo de Guzmán talladas en 1950 por Lluís Maria Saumells y policromadas por Sadurní Garcia Anguera, con bóveda policromada con una clave central con san Esteban.

Capillas del Rosario, del Cristo de la Salud y de santo Tomás en el testero del transepto de la Epístola

Decoración del arco y de la bóveda de la Capilla del Cristo de la Salud

Alojada en el grueso del muro este del transepto del Evangelio está la Capilla de santa Bárbara, fundada en el siglo XIV por el arcediano de Vilaseca Bernat Rufaca. Abre mediante un arco apuntado con calados flanqueado por sendos pináculos y tiene planta rectangular cubierta con bóveda de nervios que apoyan en cinco capiteles decorados con temas florales. Cuenta con un retablo barroco de 1765 de talla policromada y dorada con una pintura de la santa titular financiado por el canónigo Francisco Foguet y que sustituyó al antiguo altar de piedra.

Capilla de santa Bárbara

Enfrente y abierta en el muro oeste del mismo transepto está la pequeña Capilla de los santos Cosme y Damián, construida a fines del siglo XVI con el patrocinio de la cofradía de médicos, boticarios y barberos según proyecto del arquitecto Pere Blai, cuando perdió su advocación a los santos Blas y Susana. Presenta portada clásica con pilastras, capiteles compuestos y tímpano, planta rectangular cubierta con bóveda de cañón y una pequeña sacristía dentro del mismo muro. El retablo es barroco de madera sobredorada con las imágenes de los santos titulares.

Capilla de los santos Cosme y Damián

Transepto del Evangelio, con las entradas a las capillas de Santa Bárbara y de los santos Cosme y Damián a los lados y la portada de la Capilla del Santísimo Sacramento de frente

La Capilla del Santísimo Sacramento ocupa la mitad del antiguo refectorio canonical de fines del siglo XII en la panda occidental del claustro y en la década de 1580 fue transformada en panteón para el obispo Antoni Agustí i Albanell a partir de la traza de los arquitectos Jaume Amigó, Pere Blai y Bernat Cassany, abriéndose a la iglesia en el transepto del Evangelio mediante cinco escaleras y un gran arco triunfal con dos columnas de granito gris y capiteles corintios procedentes de alguna construcción romana sobre las que se sitúa un entablamento con tímpano rematado por tres elementos escultóricos. Para poder hacer esta puerta se eliminaron la Capilla de san Agustín y la Capilla de san Martín de Tours, que estaban en este testero del transepto del Evangelio.

Portada de la Capilla del Santísimo Sacramento

En el interior, sobre la bóveda románica se añadió una cúpula sobre tambor octogonal con pilastras dóricas dobles decorada con pinturas murales que representan santos y santas relacionados con el Santísimo Sacramento.

Cúpula de la Capilla del Santísimo Sacramento

El retablo mayor es de mármoles y pinturas sobre pizarra del holandés Issac Hermes Vermey hacia 1587 con temas alusivos a la pascua judía y la cristiana para exaltar la Eucaristía, con el Ángel exterminador de los no elegidos que no marcaron sus puertas con la sangre de cordero, la Inmolación del cordero pascual, Cristo en la Última Cena consagrando el vino, la Caída del maná, la Procesión con el Arca de la Alianza y la Cena de Emaus. Las esculturas en mármol de Aarón y Melquisedec fueron realizadas por Domenico Albrioni y Nicholas Larraut.

Retablo de la Capilla del Santísimo Sacramento

Los muros laterales cuentan con capillas abiertas mediante arcos de medio punto. Las de la Epístola cobijan una pintura del siglo XVII dedicada a san Carlos Borromeo y un retablo policromado dedicado a san Agustín de Francesc Bonifàs y Massó de 1795 y flanquean una puerta de acceso a la capilla desde el claustro. Las del Evangelio cuentan con un altar con una pintura de la Coronación de la Virgen atribuida al genovés Luca Cambiaso, el sepulcro de alabastro del arzobispo Agustí, fundador de la capilla, diseñando por Pere Blai y realizado Vermey, y un altar dedicado a san Martín de Tours de autor desconocido.

Capillas laterales de la Epístola en la Capilla del Santísimo Sacramento y puerta de comunicación con el claustro

Capillas laterales del Evangelio de la Capilla del Santísimo Sacramento

En cuanto a las capillas absidiales, la de la Epístola, cubierta con bóveda de horno románica, estuvo dedicada a san Juan Bautista hasta el siglo XVI, cuando su altar fue sustituido por otro dedicado a santa Tecla, y en el siglo XVII se convirtió en la Capilla de san Olegario, con un altar con la imagen del arzobispo titular concediendo el feudo de Tarragona al príncipe Robert d’Aguiló que formaba parte de un retablo del siglo XVIII del escultor Francesc Bonifàs i Masso que fue desmontado en la década de 1930. Está conectada con el presbiterio mediante una puerta y desde la cabecera se accede a una escalera de caracol albergada en el grueso del muro y que conduce al campanario.

Capilla de san Olegario en el ábside de la Epístola

Y termino este recorrido por las capillas de la catedral de Tarragona con la absidial del Evangelio, construida entre fines del siglo XII y comienzos del XIII ocupando parte del espacio de la sacristía y modificada a mediados del siglo XIV, durante los arzobispados de Sancho López de Ayerbe y Pere de Clasquerí, para convertirla en Capilla de santa María de los Sastres, la más suntuosa de las capillas góticas de la catedral por su decoración arquitectónica, escultórica y pictórica.

Capilla de santa maría de los Sastres en el ábside del Evangelio

Aunque su construcción se inició a propuesta de la Cofradía de Presbíteros de la catedral, y los canónigos fabriqueros Guillem d’Anglesola y Bernat d’Albió fueron los responsables de las obras, recibe ese nombre porque fue la cofradía del gremio de los sastres la que la tuvo a su cuidado. El acceso es de arco de triunfo donde aparecen esculpidos los doce profetas mayores y los doce menores que anuncian la llegada del Mesías.

Tiene planta poligonal de cinco caras y una pequeña sacristía en el lado del Evangelio. Está cubierta con bóveda de crucería estrellada cuyos nervios reposan en esculturas de los evangelistas, recorrida por un friso de arquillos conopiales con ménsulas de figuras alusivas a sus acciones en la cofradía de los sastres y presenta una cornisa superior decorada con temas florales entremezclados con seres fantásticos sobre la que se ubica cantoría calada con pilastras y arcos apuntados de piedra con esculturas de la Virgen en cada arista y a la que se accede por una escalera de caracol abierta en el lado del Evangelio. En las paredes se distinguen los escudos del arzobispo Clasquerí y de los canónigos Anglesola y Albió.

La capilla cuenta con tres ventanales de tracería gótica en el muro del Evangelio con vidrieras realizadas por Guillem de Letumgard en 1359 pero remodeladas en épocas posteriores y que representan una Anunciación. El arcángel san Gabriel es ya del siglo XV, obra probable de Gil Fontanet. En el resto de vanos, que son ciegos, se conservan pinturas de la segunda mitad del siglo XIV que simulan vidrieras atribuidas al Maestro de Santa Coloma de Queralt y que representan a san Judas Tadeo, Santiago el Menor y su madre, María Jacobé.

Anunciación en una vidriera de la Capilla de los Sastres

En el muro de la Epístola destaca un arcosolio que contiene la urna sepulcral del arzobispo Clasquerí, realizada en el último tercio del siglo XIV y flanqueada por pinturas murales que representan a los santos Tecla y Pablo. Además, cuenta con una puerta de acceso directo al presbiterio sobre cuyo dintel está representado el arzobispo vestido de pontifical orante ante la Virgen con el Niño.

Sepulcro del arzobispo Clasquerí

El retablo, dedicado a la Virgen, es de piedra caliza policromada, realizado por el maestro Aloi de Montbray en 1368. En él se representan escenas de la Vida de la Virgen y de Jesús alrededor de una Virgen con Niño central. Se sabe que la misa que acompañaba la representación de la ceremonia litúrgica de la Visitatio Sepulchri tenía lugar ante el altar de esta capilla, de ahí que la escena esté representada en el retablo, con María Magdalena, María Cleofás y María Salomé portando los frascos de perfumes ante un sepulcro abierto y vacío mostrado por dos ángeles.

Retablo de la Capilla de los Sastres

Las Marías ante el sepulcro

Para seguir conociendo más de este impresionante monumento aquí os dejo con los artículos que he publicado o voy a publicar en breve en Viajar con el Arte dedicados a la Catedral de Tarragona:

El claustro de la catedral de Tarragona y su Museo Diocesano
El retablo mayor de la catedral de Tarragona
El Portal de la Epifanía en el claustro de la catedral de Tarragona
La decoración escultórica del claustro de la catedral de Tarragona
La techumbre de madera de la sala del Tesoro en el claustro de la catedral de Tarragona

Fuentes:

BUTTÀ, L., “Un maestro para el ciclo de la Vera Cruz: nuevas observaciones sobre las pinturas murales del trascoro de la catedral de Tarragona”, Medievalia, vol. 17, 2014, pp. 9-38.
“El coro de la catedral de Tarragona”, Boletín de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, nº 18, 1964, pp. 41-43.
FIGUEROLA MESTRE, J. y GAVALDÀ BORDES, J., Proyecto de restauración del interior de las naves. Catedral de Tarragona. 4ª etapa del Plan Director, 2007.
GONZÁLEZ MONTAÑÉS, J. L., Drama e iconografía en el arte medieval peninsular (siglos XI-XV), Tesis doctoral, UNED, 2002. http://www.teatroengalicia.es/tesis.htm
LIAÑO MARTÍNEZ, E., “La época del Císter y de las nuevas catedrales en la Corona de Aragón”. En LACARRA DUCAY, Mª C. (coord.),  Arte de épocas inciertas. De la Edad Media a la Edad Contemporánea, 2009, pp. 47-102.
MACIAS, J. Mª, MENCHON, J., MUÑOZ, A. y TEIXELL, I., “Intervencions arqueològiques a la Catedral de Tarragona: treballs del Pla Director (2000-2003)”, Tribuna d'Arqueologia, 2003-2004, p. 221-246.
MATA DE LA CRUZ, S., “Los avatares de la catedral de Tarragona entre 1808 y 1813”, Locus Amoenus, nº 11, 2011-2012, pp. 193-213.
MATA DE LA CRUZ, S., “Actuaciones del cabildo de la catedral de Tarragona en el trienio liberal (1820-1823). Pérdida, salvaguarda y recuperación del patrimonio artístico de la catedral y los monasterios de Scala Dei y Poblet”. En SOCIAS BATET, I. y GKOZGKOU, D. (Coords.), Nuevas contribuciones en torno al mundo del coleccionismo de arte hispánico en los siglos XIX y XX, 2013, pp. 249-268.
PLADEVALL i FONT, A., “Berenguer Sunifred, arquebisbe de Tarragona. La restauració de la província eclesiàstica”. En MACIAS i SOLÉ, J. Mª y MUÑOZ MELGAR, A. (coords.), Tarraco christiana civitas, 2013, pp. 225-240.
VV.AA., La Catedral de Tarragona. In sede, 10 anys del Pla Director de Restauració, Tarragona, Arquebisbat de Tarragona, 2007.

Comentarios

andr0mina ha dicho que…
¡Es un placer leerte! Y más poder leer sobre esta sede catedralicia. ¡Gracias!

Entradas populares