Perseo con la cabeza de Medusa de Benvenuto Cellini

Tal día como hoy de 1571 moría en su ciudad natal Benvenuto Cellini, orfebre, escultor y escritor florentino, autor de su propia biografía y de un tratado de escultura.

Una de sus obras más conocidas es el Perseo con la cabeza de Medusa que realizó por encargo del duque Cosimo I, obra excepcional del manierismo y quizá la más famosa del conjunto escultórico que conforma la Loggia della Signoría, más conocida como Loggia dei Lanzi porque fue el lugar en el que acamparon los lansquenetes, soldados de infantería armados con una pica, del ejército de Carlos V en 1527 camino del Saco de Roma, un ámbito del último tercio del siglo XIV en la Piazza della Signoria de Florencia, donde ya se exponían el David de Miguel Ángel o el conjunto de Judith y Holofernes de Donatello, en el que se celebraban asambleas públicas y ceremonias de la República florentina, y que con la creación del Gran Ducado de la Toscana se convirtió en uno de los primeros museos del mundo, con esta escultura de Perseo y otras piezas romanas a las que más tarde se unieron el Rapto de las Sabinas y Hércules y el centauro Neso de Giambologna.

Perseo con la cabeza de Medusa de Benvenuto Cellini en la Loggia dei Lanzi

La escultura con la fachada del Palazzo Vecchio al fondo y la réplica del David de Miguel Ángel que ocupa el lugar en el que estuvo el original, hoy en la Galleria dell'Accademia

Un oráculo había anunciado a Acrisio, rey de Argos, que su propio nieto le mataría y para evitarlo, encerró a su hija Dánae en una torre de bronce para que no tuviera contacto con ningún hombre. Pero Zeus, transformado en lluvia de oro, poseyó a la doncella, que dio a luz al héroe Perseo. Al enterarse el padre, y no creyendo que el bebé fuera hijo de un dios, arrojó a los dos al mar dentro de un cofre de madera del que fueron rescatados, a petición de Zeus, por Poseidón, y madre e hijo llegaron a la isla de Serifos, gobernada por el rey Polidectes, donde Dictis, hermano del monarca, los recogió para criar al niño como su propio hijo.

Años más tarde Polidectes se enamoró de Dánae y pensó que Perseo sería un obstáculo, por lo que intentó librarse de él haciendo creer a todo el mundo que quería conquistar a la princesa Hipodamia, hija de Pélope, pero que para ello necesitaba que todos los nobles le ofrecieran un regalo para él podérselo dar a su futura esposa, induciendo a Perseo, que no disponía de ningún bien, a conseguir un regalo muy especial y casi imposible: la cabeza de la gorgona Medusa, que convertía en piedra a quien la mirase.

Atenea, enemiga declarada de Medusa, se enteró de la misión de Perseo, y decidió ayudar al héroe regalándole un escudo brillantemente pulido en el que poder ver a Medusa sin mirarla directamente a los ojos para no convertirse en piedra. Hermes, el mensajero de los dioses, le entregó una hoz irrompible con la que cortarle la cabeza. Y las tres Grayas, las hermanas de las gorgonas, le dieron unas sandalias aladas para volar, el yelmo de Hades para convertirse en invisible y un zurrón mágico donde guardar la cabeza de Medusa.

Detalle de Perseo con la cabeza de Medusa

Cuando Perseo cortó la cabeza de Medusa, del torso de la gorgona surgieron el caballo alado Pegaso y el guerrero Crisaor. Y aunque Esteno y Euríale, las hermanas inmortales de Medusa, buscaron a Perseo, no lo encontraron porque el casco de Hades le hacía invisible.

Cuerpo de Medusa decapitada brotándole la sangre a los pies de Perseo

La obra de Cellini mide más de tres metros de altura y se compone de una base rectangular con un relieve con la Liberación de Andrómeda en bronce, un cuerpo superior de mármol con cuatro estatuillas de bronce de las cuatro deidades vinculadas al mito, Hermes, Atenea, Zeus y Dánae, el cuerpo de Medusa bajo los pies y la escultura de Perseo con la cabeza de la gorgona sujeta con su mano izquierda y la espada con la derecha.

Después de una restauración, en 2002 la escultura volvió a ser colocada en la Loggia dei Lanzi pero la base de mármol con las esculturas de los dioses y el relieve de Andrómeda fueron reemplazados por réplicas, y los originales están expuestos en el Bargello junto a los bocetos de cera y bronce.

Base original de la escultura en el Bargello

Esculturas de Hermes y Dánae

Esculturas de Zeus y Atenea

El relieve con la Liberación de Andrómeda narra otro episodio de la vida de Perseo. Cuando el héroe llegó a Etiopía encontró a Andrómeda encadenada por orden de sus padres, los reyes Cefeo y Casiopea, a punto de ser devorada por Ceto, un monstruo marino enviado por los dioses para castigar a Casiopea por haber presumido de ser más hermosa que las nereidas y que el oráculo de Amón había dicho que para librarse de él debían ofrecerle a su hija. Pero Perseo se enamoró de Andrómeda y tras pedir su mano a sus padres mató al monstruo. Del matrimonio nacieron siete hijos varones y una hembra.

Relieve original de la Liberación de Andrómeda en el Bargello. Los reflejos no dejan apreciar la obra

Réplica en la Loggia dei Lanzi

Benvenuto Cellini empleó nueve largos años, entre 1545 y 1554, para realizar el conjunto escultórico, pues, tal y como él mismo narra en su autobiografía, el trabajo estuvo plagado de dificultades, tanto personales, como la envidia del escultor Baccio Bandinelli, al que le achaca que le obstaculizó de múltiples maneras, o el tenerse que hacer cargo de su hermana y sus seis hijas por la muerte de su cuñado, como burocráticas, como el retraso en los pagos de Cosme I o el que le hiciera otros encargos que le impedían avanzar, y técnicas, pues tomó la decisión de realizar la escultura de Perseo, salvo por algunos detalles insignificantes, con la técnica de la cera perdida y de una sola pieza en vez de a partir de piezas distintas ensambladas con posterioridad.

Su enfrentamiento con Bandilelli, que malmetía constantemente con el duque, le llevaron a decirle, según se lee en su autobiografía, que le eximiera del encargo y le dejara partir de Florencia:

“Señor mío, esta ciudad ha sido verdaderamente siempre la escuela de los mayores ingenios; mas cuando uno sabe quién es, por haber aprendido ya alguna cosa, si se quiere acrecentar la gloria de su ciudad y de su glorioso príncipe, le conviene ir á trabajar en otra parte. Y que eso sea verdad, señor mío, lo sé, porque Vuestra Excelencia ha sabido quién fue Donatello, quién el gran Leonardo de Vinci, y quién es ahora el admirable Miguel Angel Buonarroti; éstos acrecientan con su mérito insigne la gloria de Vuestra Excelencia. También yo espero contribuir por mi parte; así, pues, dejadme ir, señor mío. Mas advierta bien Vuestra Excelencia que no permita irse al Bandinelli; antes, por el contrario, dadle siempre más de lo que pida; porque si éste se marchase fuera, es tanta su presuntuosa ignorancia, que es apto para abochornar á aquesta nobilísima escuela. Por consiguiente, señor, dadme licencia para partirme; y no pido otra recompensa para mis trabajos hasta aquí, sino conservarme en gracia de Vuestra Excelencia Ilustrísima”.

Aunque Cosme I le contestó que ya no le iba a faltar de nada para acabar su Perseo, las dificultades continuaron durante años.

El artista realizó dos bocetos previos de la escultura de unos setenta centímetros de alto, uno en cera, la obra que presentó a Cosme I para la aprobación del encargo en 1545, y otro en bronce, ambos conservados en el Bargello. El de bronce quizá fuera realizado no como boceto sino como escultura para la duquesa Leonor, esposa de Cosme I, para compensarla porque ella hubiera querido quedarse con las estatuillas de los dioses que ocupan el pedestal. Cambia la postura de Perseo respecto del boceto de cera, más forzada, y se parece más a la obra definitiva, mostrando la cabeza de Medusa de frente.

Bocetos de cera y bronce en el Bargello

Según el propio artista relata en su autobiografía, para dicha cabeza le sirvió de modelo un aprendiz

“muy hermoso, hijo de una meretriz llamada la Gambetta. Servime de este muchacho para modelo, pues nosotros no tenemos más libros que nos enseñen el arte sino el natural”.

En su autobiografía también relata todo el proceso a la cera perdida y el momento en el que descubrió el bronce después de las grandes dificultades a las que se enfrentó para su fundición:

“Dejado que hube por dos días enfriarse mi obra fundida, comencé á descubrirla poco á poco: lo primero que encontré fue la cabeza de la Medusa, que había salido muy bien (…); después continué descubriendo el resto, y encontré la otra cabeza, esto es, la de Perseo, que igualmente había resultado muy bien (…). Y como las embocaduras de dicha obra habíanse puesto en lo algo de la cabeza del Perseo y en la espalda, me encontré con que al final de la cabeza del Perseo habíase acabado precisamente todo el bronce que había en mi horno. Y fue cosa para maravillarse el no haber faltado nada; admiróme tanto aquesto, que me pareció en verdad cosa de milagro, positivamente dirigida y manejada por Dios. Seguí con toda felicidad adelante para terminar de descubrirla (…). De modo que al acabarlo de descubrir, sólo encontré que no habían resultado los dedos de dicho pie, y no sólo los dedos, sino un poquito por encima de ellos, hasta el punto de que faltaba casi la mitad; y aun cuando tuve pesar por aquel poco de fatiga, no me supo del todo mal”.

La inauguración en la Loggia dei Lanzi tuvo lugar el 27 de abril de 1554, y tras la unificación de la Toscana en 1555 después de la conquista de Siena, la escultura cobró un fuerte significado político, pues Perseo se convirtió en una alegoría del propio Cosme I, que al vencer y decapitar a Medusa, símbolo de la República, trajo consigo el orden y la justicia, además de una advertencia para los enemigos de su dinastía, sobre todo los Strozzi.

Cellini lo relata, orgulloso, de la siguiente manera:

“Por fin plugo á mi glorioso Señor é inmortal Dios que la acabase del todo, y un jueves por la mañana la descubrí por completo; al momento, y aun cuando todavía no era día claro, reunióse tan infinito número de gentes, que sería imposible de decirlo, y todos á una voz iban en competencia á quién hablaba mejor de ella. El duque estaba asomado á una ventana baja del Palacio, la que está sobre la puerta, y medio escondido dentro de la ventana escuchaba todo aquello que de dicha obra se decía, apartóse de allí tan enorgullecido y contento, que volviéndose hacia Sforza, la dijo así: Sforza, vete y busca á Bienvenido, y dile de mi parte que me ha satisfecho mucho más de lo que yo me esperaba, y dile que yo le contentaré á él de modo que le hará maravillarse; así, pues, dile que esté satisfecho”.

Fuentes:

CELLINI, B., Vida de Benvenuto Cellini (florentino) escrita por el mismo seguida de las rimas, Madrid, 1892.

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