La Catedral Vieja de Salamanca

Poco se sabe sobre la génesis del cabildo salmantino. Se cree que la organización diocesana se inició en 1102 cuando el señor de esas tierras, que se hizo con ellas en la repoblación, el conde don Raimundo de Borgoña, y su esposa, la infanta doña Urraca, hija de Alfonso VI de León, le concedieron al obispo don Jerónimo de Perigord las iglesias y clérigos de Salamanca y Zamora, estableciendo un poder feudal con tierras y vasallos y lugares propios con sus respectivas rentas como marco institucional desde el que comenzar la organización de un territorio muy poco poblado todavía.

Cimborrio de la Catedral Vieja de Salamanca

Una vez constituida la diócesis, sería ese primer obispo don Jerónimo el que decidiría levantar una catedral, quizá sobre un antiguo templo visigodo, en la Peña Celestina, al sur del recinto fortificado, dominando el Tormes, una zona repoblada por francos, una construcción que se convierte en motor del desarrollo económico y demográfico de la ciudad.

Ubicación del complejo catedralicio en el entramado urbano, al sur del recinto fortificado y sobre el Tormes (2)

Durante todo el siglo XII las obras, que habían comenzado por el ábside mayor de la mano de un taller de origen francés, fueron a muy buen ritmo gracias a las numerosas donaciones de los reyes Alfonso VII, Fernando II y Alfonso X de León, especialmente interesados en mantener un señorío episcopal que cubriera las necesidades constructivas y culturales en el territorio conquistado a Al-Ándalus.

A partir de 1156 las donaciones más importantes procederán de la iniciativa privada, incluyendo ornamentos litúrgicos y materiales suntuarios. Así, en 1161 se pudo iniciar el claustro, que en 1178 ya estaba casi terminado.

Dado el carácter fronterizo de Salamanca en la época, la fábrica se proyectó fortificada, popularmente conocida como fortis salmantina, aunque ahora esos rasgos ya no sean tan visibles, habiendo desaparecido las almenas de la Torre Mocha o la terraza transitable desde la que poder disparar en caso de ataque, hoy de teja árabe.

Cubierta de la Catedral Vieja con las almenas defensiva y la Torre del Callo, desde la torre de la Catedral Nueva

Pero a partir del siglo XIII las donaciones menguaron considerablemente y las obras se vieron muy ralentizadas, con campañas constructivas intercaladas entre periodos de paralización casi completa, sin que el templo quedara concluido hasta fines del siglo XIV, ya en tiempos del obispo don Alfonso de Berasaque, que tuvo que fundar una cofradía para atraer limosnas con las que finalizar las obras.

Lo dilatado de la construcción hace que se iniciara en románico y se culminara ya en gótico, sin que los pilares, concebidos para sustentar una bóveda de cañón, estuvieran preparados para recoger los arranques de las bóvedas de crucería sencilla, de transición al gótico.

De las fachadas apenas queda nada. Se sabe que la del oeste, tapada por otra del siglo XVIII, tenía portada flanqueada por dos torres de planta cuadrada, aunque la del sur no llegó a terminarse, de ahí que se conozca como Torre mocha.

En cuanto a la torre norte, quedó incorporada a la Catedral Nueva como Torre de las Campanas mediante la adición de tercer cuerpo edificado por Rodrigo Gil cubierto de decoración plateresca. Tras un incendio en 1705 debió ser reformada y se le añadió un ochavo, media naranja y linterna. Además, el terremoto de Lisboa de 1755 causó importantes deterioros y tuvo que ser muy remodelada para evitar su demolición.

Campanario de la Catedral Nueva, levantado sobre la torre norte de la Catedral Vieja

En la actualidad, después de que en 1957 se cegarse la primitiva entrada situada en el brazo norte del crucero, se accede a la Catedral Vieja a través de la última capilla de la Epístola de la Nueva, la capilla de San Pedro, mediante una escalera con rellano central y dos tramos simétricos que salvan el desnivel entre ambos templos y va a parar a los pies de la nave del Evangelio.

Presenta planta de cruz latina y contaba con crucero marcado, tres naves y tres ábsides semicirculares con vanos de medio punto, aunque el más al norte está empotrado entre los muros de la Catedral Nueva y los otros dos, al exterior, aparecen medio enterrados por un terraplén formado para nivelar el atrio conocido como Patio Chico con el pavimento de dicha catedral.

Planta de la Catedral Vieja de Salamanca (1)

Patio Chico, con la portada del transepto sur de la Catedral Nueva de frente y los ábsides de la Catedral Vieja a la izquierda

Ábsides de la Catedral Vieja con la Torre del Gallo y el campanario (2)

De nuevo en el interior, a los pies, bajo la mencionada torre norte sobre la que se edificó la Torre de las Campanas de la Catedral Nueva, está la Capilla de San Martín o del aceite, última denominación que le viene porque en ella se guardaban las tinajas con el aceite que se utilizaba para las lámparas de la catedral. 

Por encima de la entrada se ha descubierto recientemente una gran pintura mural con San Martín compartiendo su capa, quizá complemento de un desaparecido retablo.

San Martín cortando su capa (3)

La capilla, de origen funerario, aloja los sepulcros del fundador, don Pedro Pérez, fallecido en 1262, y del obispo don Rodrigo Díaz, de 1339, en forma de arcosolio, con sarcófago con una escena de un entierro en relieve, sobre el que reposa el yacente con ropas talares, y una Epifanía pintada en el tímpano.

Sepulcro del obispo don Rodrigo Díaz

Pero lo que más llama la atención son las pinturas murales. En el testero este, alrededor del vano, distinguimos, entre otras, las representaciones de Jeremías, Isaías y Daniel y de San Joaquín y Santa Ana y los escudos de Castilla y León, unas pinturas firmadas en 1262 por Antón Sánchez de Segovia, aunque hay autores que ponen en duda una fecha tan temprana para las mismas.

Pinturas de la capilla de San Martín

Detalle de las pinturas del testero este, fechadas en 1262 y firmadas por Antón Sánchez de Segovia

En el testero norte, junto al sepulcro del obispo don Rodrigo Díaz, aparece un Juicio Final, con Jesucristo en mandorla mostrando los signos de la Pasión acompañado de la Virgen y del Colegio Apostólico, la Etimasía o Trono vacío para Cristo y los ángeles con trompetas despertando a los muertos para que vuelvan a la Tierra para ser juzgados, con los salvados a la derecha de Cristo, y los condenados a la izquierda.

El Juicio Final en el testero norte

De nuevo en la nave central, ésta muestra un alzado de pilares cruciformes con columnas en los frentes y en los codos, arcos doblados y apuntados, cuerpo de ventanas y cubierta con fuerte crucería protogótica, citándose el año 1180 como la fecha en la que quedó concluida. Los vanos del lado del Evangelio están parcialmente tapiados por el muro sur de la Catedral Nueva.

Alzado de la nave central

Cubierta de crucería de la nave central, apreciándose cómo la luz penetra por las ventanas del lado de la Epístola, con las del Evangelio cegadas por el muro sur de la Catedral Nueva

Como los gruesos nervios de crucería no coinciden con las columnas de los pilares, trazados para soportar una cubierta de cañón típicamente románica, se optó por una solución colocando una especie de cimacios de remate con cabezas talladas.

Encuentro entre los pilares y los nervios de las bóvedas

Hasta la primera mitad del siglo XIX la nave central contó con coro que ocupaba el primer tramo antes del crucero, desmontado en tiempos del obispo Varela.

Nave central, que desde mediados del siglo XIX aparece despejada hasta el altar mayor después de haberse desmontado el coro

Las naves laterales también cuentan con cubierta de crucería pero la del Evangelio es más estrecha y le falta el brazo del crucero de ese lado, ocupado por la Catedral Nueva.

Nave del Evangelio más estrecha porque fue invadida por la construcción de la Catedral Nueva

Y es que cuando empezó a levantarse el nuevo templo, hacia 1520, estaba previsto que la antigua construcción fuera demolida, pero como las obras se prolongaron hasta avanzado el siglo XVIII, periodo en el que ésta siguió siendo necesaria para el culto, finalmente se decidió conservarla, dando lugar a esa curiosa conformación catedralicia de dos templos juntos.

Vista desde el aire del conjunto catedralicio salmantino, con la inmensa Catedral Nueva y, adosada por su lado sur, la Catedral Vieja y su claustro (4)

En el muro de la nave del Evangelio se encuentra el altar de Santa María la Blanca, con una imagen del siglo XIV que fue colocada aquí después de que su iglesia fuera destruida en una riada en 1626. Está rodeada de dieciocho escenas que narran los milagros atribuidos al Cristo de las Batallas.

Detalle del altar de Santa María la Blanca (3)

El crucero se cubre con un destacado cimborrio fechado a mediados del siglo XII. Al interior se conforma mediante cúpula semiesférica de 16 nervios que se cruzan, apoyada sobre tambor aligerado por ventanas y recorrido por columnas y cuatro impresionantes pechinas en cuyos arranques se sitúan cuatro esculturas de santos de bulto de similar factura a otras repartidas en el crucero. Algunas tienen a sus pies dragones, furias u otros animales fantásticos. Junto con la labra de los capiteles, componen la labor escultórica del templo.

Cimborrio de la Catedral Vieja de Salamanca

Arranque del cimborrio, con las esculturas en las pechinas

Detalle de las esculturas en el arranque de los nervios de la cubierta del transepto sur, de similar factura a las de las pechinas del cimborrio

Labor escultórica de uno de los capiteles de la nave central

Al exterior, el cimborrio está dividido en tres cuerpos, los dos primeros cilíndricos, que se corresponden con el tambor interior, organizados mediante alargados vanos de medio punto, agrupados de tres en tres, con el central adelantado formando una especie de pabellón rematado con gablete, y cuatro torrecillas cilíndricas cubiertas con chapiteles cónicos escamados rematados en bola; el cimborrio culmina con un último cuerpo también cónico dividido en ocho paños cubiertos de gruesas escamas y rematado con una veleta que, por su forma, ha hecho que se conozca popularmente como la “Torre del gallo”.

Almenas de la Catedral Vieja y Torre del Gallo recortada sobre el cimborrio de la Catedral Nueva

El modelo está tomado del de la catedral de Zamora, la primera del grupo conocido como “cimborrios del Duero”, junto con las de Plasencia y Toro, las cuatro con una estructura similar de dos cúpulas distintas al exterior y al interior, con un relleno entre ambas de grava y tierra y contrarrestando las fuerzas entre una y otra, además de la curiosa decoración exterior escamada que se piensa que es influencia de Santa María de Poitiers o del románico de la región francesa Poitou-Charentes en general.

Notre Dame de Poitiers (5)

El altar mayor está presidido por un espectacular retablo de la primera mitad del siglo XV realizado por los hermanos italianos Dello, Sansón y Nicolás Delli, el último más conocido como Nicolás Florentino, que fue también el que realizó el Juicio Final, la pintura mural que cubre el casquete semiesférico del ábside.

Para conocer con más detalle la obra puede consultarse el artículo monográfico Retablo Mayor de la Catedral Vieja de Salamanca. 

El Juicio Final

En este ámbito del ábside central se encuentran varios sepulcros, casi todos en arcosolio, de importantes personajes de la historia de la ciudad, como los de los obispos don Gonzalo Vivero y don Sancho de Castilla, prelados con un importante papel en la historia de la ciudad, el del arcediano de Toro don Diego Arias Maldonado o el de don Fernando Alonso, hijo de Alfonso IV, deán de Santiago y arcediano de Salamanca, fallecido en 1272, con tímpano con relieves góticos y plañideras que flanquean el túmulo en el que aparece el alma del difunto transportada al cielo por ángeles.

El crucero de la Epístola, único que se conserva, se ilumina mediante rosetón y cuenta con dos tramos en los que destaca la cubierta del más al sur, con curiosos nervios en zigzag que arrancan de estatuas, también presentes en el tramo anterior, similares a las mencionadas en las pechinas de la cúpula.

Testero del crucero de la Epístola, con arcosolios, pintura mural y rosetón

Detalle en el que se aprecia la diferencia de los nervios de los dos tramos del crucero de la Epístola

En este brazo se ubica un conjunto excepcional de sepulcros, todos fechados en el siglo XIII salvo uno. Comenzando por el de la capilla absidial o capilla de San Nicolás, nos encontramos con el del obispo de Salamanca don Pedro Dominicano, fallecido en 1315, de tosca factura, con yacente con vestiduras pontificales.

Sepulcros del transepto de la Epístola

Ya en propio brazo del crucero, se encuentra el del arcediano de Ledesma don Diego García López, el único del siglo XIV, con yacente con vestiduras sacerdotales y libro cerrado entre las manos como símbolo de la ciencia y su graduación en letras sagradas, relieve con una Epifanía en el tímpano del arcosolio y sarcófago en el que se representa a las plañideras rodeando el enterramiento.

Sepulcros del arcediano de Ledesma don Diego García López y de doña Elena de Castro

A continuación se encuentra el sepulcro de doña Elena de Castro, con un original interior de plementos gallonados también decorados con una Epifanía, esta vez pintada, y urna que repite la escena del enterramiento y las plañideras.

Detalle del yacente y los gallones del sepulcro de doña Elena de Castro

En el testero sur, de acceso al claustro, se ubican otros dos arcosolios. El del chantre don Aparicio Guillén repite ropas sacerdotales y libro cerrado en la mano y cuenta con una Coronación de la Virgen en el tímpano del arcosolio y repite las plañideras en el sarcófago.

Finalmente, el del deán de Ávila don Alonso Vidal, repite vestimenta y libro pero destaca por su rica decoración, con arquivolta con ángeles alados, especie de alfiz con decoración mudéjar de mocárabes, tímpano con un relieve con una Crucifixión y sarcófago con la Una Epifanía y una Presentación en el Templo.

Sarcófago de don Alonso Vidal

Además, en época contemporánea se han descubierto por los muros otras escenas fechadas entre el protogótico y el gótico lineal y en las que parecen distinguirse hasta cuatro pintores diferentes. La iconografía está relacionada con los ciclos de la Resurrección y del Juicio Final, en concordancia con el ámbito funerario en el que se desarrollan.

La distribución, a falta del ciclo completo, resulta algo caótica, con escenas organizadas en compartimentos cuadrados o rectangulares como imitando tapices. Sobre el sepulcro de doña Elena de Castro se distingue la Segunda Parusía, Cristo en Majestad rodeado del Tetramorfos, la pintura más antigua del conjunto, fechada a fines del siglo XIII.

Este Cristo en Majestad rodeado del Tetramorfos se cree que es la pintura más antigua del conjunto, de fines del siglo XIII

En el testero sur, sobre el sepulcro de don Alonso Vidal, aparece un Juicio Final, y sobre puerta de acceso al claustro y el sepulcro del chantre se representan un clérigo bajo arquerías y dos monjes, y por encima se reconoce el Ciclo de las Esposas Místicas de Cristo, con las santas Catalina, Inés, Margarita y Dorotea, ya en un estilo más en relación con el gótico lineal.

Sobre la línea de impostas de este testero sur, aparece una Virgen de la Misericordia fechada a comienzos del siglo XIV.

Virgen de la Misericordia

Finalmente, en el testero oeste se aprecia en San Cristóbal y algunas escenas del Ciclo de las Apariciones de Cristo y la Ascensión, distinguiéndose el Noli me tangere, la Incredulidad de Santo Tomás y la Ascensión, que parecen más tardías.

De izquierda a derecha: San Cristóbal, Noli me tangere, la Incredulidad de Santo Tomás y la Ascensión

Y todavía queda el Retablo mayor y el sorprendente Claustro de la Catedral Vieja, que bien merecen entradas aparte. 

Otros artículos de SALAMANCA en viajar con el arte:

Claustro de la Catedral Vieja
Retablo mayor de la Catedral Vieja
Convento de San Esteban
Iglesia del Convento de San Esteban
Iglesia del Real Colegio del Espíritu Santo, comúnmente conocida como “La Clerecía”
Real Colegio del Espíritu Santo (II). Universidad Pontificia
Colegio Mayor Fonseca

Otras CATEDRALES:

Il Duomo de Verona
La Sé de Oporto

Fotografías ajenas:

(1) http://www.urbipedia.org/index.php/Catedral_Nueva_de_Salamanca
(2) CASASECA, A. y ÁLVAREZ, J., Jardines, Sitios y Conjuntos Históricos de la Provincia de Salamanca. Diputación de Salamanca, 2002.
(3) http://www.slideshare.net/efeferna/1-catedral-vieja-salamanca
(4) http://salamancapasoapaso.blogspot.com.es/2012/03/catedral-vieja.html
(5) http://nartexblog.wordpress.com/poitiers/

Fuentes:

CASASECA, A. y ÁLVAREZ, J., Jardines, Sitios y Conjuntos Históricos de la Provincia de Salamanca. Diputación de Salamanca, 2002.
FALCÓN, M., Salamanca artística y monumental ó Descripción de sus principales monumentos, Salamanca, 1867.
HERNANDO GARRIDO, J. L., “La escultura románica en el claustro de la catedral de Salamanca”. LOCVS AMOENVS, nº 4, 1998-1999, pp. 59-75.
PANERA CUEVAS, F. J., “Algunos aspectos de la vida cotidiana en Florencia”. Vida cotidiana en la España medieval: actas del VI Curso de Cultura Medieval, celebrado en Aguilar de Campoo (Palencia) del 26 al 30 de septiembre de 1994, 1998, pp. 495-519.
http://www.urbipedia.org/index.php/Catedral_Vieja_de_Salamanca
http://www.catedralsalamanca.org/catedralviejaING.htm
http://www.castillodeloarre.org/Salamanca/02-SalamanCatedral1.htm

Comentarios

Javier ha dicho que…
Preciosa la catedral vieja, y preciosa Salamanca.

Enhorabuena por el blog. Lo he descubierto recientemente y creo que me pasaré por aquí a menudo.

Un saludo.
Sira Gadea ha dicho que…
Muchas gracias, Javier. Espero "verte" y saber de tus opiniones. Un saludo.
Luciano (Argentina) ha dicho que…
Estuve en Salamanca en el año 2011 y la verdad que he quedado fascinado con esta ciudad. Todavía tengo el recuerdo vívido y majestuoso de las caminatas nocturnas acompañado por esa luz mortecina de reflejo dorado, producto de la coloración particular de la piedra, y la iluminación artificial. Todo es hermoso en ella, en especial, esta Catedral Vieja que reposa junto con la Nueva, orgullosa de su perennidad. Debo admitir que si de estilos arquitectónicos hablamos, considero el gótico como insuperable, pero la simpleza del románico tiene su atractivo , y este templo es un ejemplo de ello; La coloración de las pinturas, el retablo mayor, el claustro, la “erosión” de su infraestructura a causa del tiempo, son impresionantes. También lo son esos sepulcros o sarcófagos de los arcosolios, muy particulares, lo cuales considero fascinantes quizás porque en ellos se confunde la muerte, la sacralidad, la arquitectura, la belleza… en fin, no lo sé. Lo que sí sé, es que éste sitio debe es una parada obligatoria para cualquier que visite esta magnífica ciudad.
Felicitaciones a Sira, no solo por esta nota, sino por muchas otras más.

Saludos desde Buenos Aires
Luciano
Sira Gadea ha dicho que…
Muchas gracias por tu comentario Luciano, por ocmpartir con todos tu experiencia en la Catedral Vieja y en Salamanca, verdaderamente una ciudad inolvidable, plagada de impresionantes monumentos que nos hablan de su historia y de los hombres que la han habitado durante siglos. Un saludo afectuoso desde este otro lado.
Luciano (Argentina) ha dicho que…
Sin duda Sira....una ciudad "dorada" en todo sentido. Muchas gracias por la nota y por los saludos!
Antonio Banus Pascual ha dicho que…
Esta se me habia escapado. Preciosa entrada, tengo que ir a recordarla en el sitio.
Antonio
Sira Gadea ha dicho que…
Muchas gracias, Antonio. Recordarla estará genial. Es uno de mis lugares preferidos de Salmanca, y de su claustro ya ni hablamos, casi siempre solitario.
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