De todos modos, y aunque no se conocen muy bien los motivos
para una devoción tan poco usual como la de
, el soldado romano del
siglo III encargado de custodiar a San Lorenzo y que, conmovido por su
valentía, se convirtió al cristianismo y también fue martirizado, un
que los
peregrinos de la ruta jacobea acostumbrarían a visitar atraídos por su fama
milagrera, terminando por quedarse pequeño.
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Dirk Bouts. Tríptico de San Hipólito. 1468. Groeningemuseum de Brujas, Bélgica. |
Así, el edificio que se conserva, de grandes sillares de
piedra caliza, empezaría a erigirse a comienzos del siglo XIV, quizá
coincidiendo con nuevos privilegios otorgados por Fernando IV de Castilla y
confirmados por Alfonso XI, monarca precisamente nacido el día de San Hipólito, que aportó importantes cantidades para su construcción, un patronato real al
que también se le uniría la protección eclesiástica mediante bulas papales y las donaciones testamentarias de casas y tierras que fueron incrementando su
patrimonio.
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La iglesia desde la carretera que llega desde Frómista |
Las obras se prolongaron mucho en el tiempo y la mayor parte
de la construcción corresponde a fines del siglo XV y primera mitad del XVI,
reanudadas a fines de ese mismo siglo tras el hundimiento de la torre central
de la fachada oeste el día de fin de año de 1568, decidiéndose levantar una
nueva que modificó sustancialmente el aspecto a los pies del templo.
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Dibujo de la torre erigida en el siglo XVII (1) |
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La imponente estampa de la fachada oeste con la torre central que acapara todo el protagonismo |
Después de varios siglos en los que el edificio fue
sufriendo un deterioro progresivo, en la década de 1980 fue sometido a una
restauración general bajo proyecto de los arquitectos Carlos San Clemente, José
Luis de la Quintana, Guillermo Cases y Antonio Más-Guindal que buscó la
recuperación de la iglesia incluyendo la reedificación de espacios modificados
en la torre o el rescate de la olvidada vivienda del músico además de la
incorporación de nuevas vidrieras diseñadas por los pintores Guillermo Pérez Villalta
y Pablo Muñoz de Pablos o las puertas de la torre, del escultor Evaristo
Bellotti.
La
fachada principal cuenta con tres portadas, una por cada
nave. Las laterales se componen de un arco apuntado arquivoltado abarcado por otro
conopial con
cardinas. El tímpano de la del Evangelio presenta una Virgen
sedente muy deteriorada y sobre la de la Epístola se desarrollan, a modo de
alfiz, restos de decoración escultórica con siete hornacinas hoy vacías, sin
que se sepa qué figuras las ocuparon. Por encima de ambas portadas se ubican
sendos rosetones que iluminan las naves laterales.
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Fachada oeste |
La
portada central tiene
nártex bajo la rotunda
torre de traza clasicista de influencia escurialense atribuida al maestro Santiago de
Sigüenza, empezada a levantar por Juan de Cerecedo, hijo del artífice de la
sacristía, y concluida por el maestro de cantería Juan de la Lastra, y que en
el siglo XVII sustituyó a la gótica que se derrumbó el último día de 1568 y
que no contaba con entrada. El monumental escudo de los Reyes Católicos flanqueado por
dos soldados se cree que procedería de la antigua torre.
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Escudo de la torre |
También llama la atención la vivienda que se construyó para
el músico sobre la capilla bautismal, a la derecha de la fachada, con una
llamativa galería-mirador.
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Dibujo de la fachada sur, con la vivienda del músico, con la galería-mirador, a la izquierda, justo al lado de la torre campanario (2) |
En la fachada norte se ubica el atrio de San Vicente, quizá la
parte más antigua del templo, con cubierta de bóveda de arista que cobija una
portada de medio punto con arquivoltas sencillas y que abre al cuarto tramo de
la nave del Evangelio.
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Maqueta de la iglesia desde la fachada norte, donde se aprecia el atrio abierto al cuarto tramo de la nave del Evangelio |
Tiene
planta longitudinal de tres naves de cuatro tramos, la
central más ancha y alta, crucero que no sobresale en planta, tres ábsides, más
ancho y profundo el central, conformado como capilla funeraria de don Antonio
Vallejo desde comienzos del siglo XVII, cuando éste adquiere el patronato de la
iglesia, y bóvedas de crucería variada, las más recientes ya de comienzos del
siglo XVII, que apoyan sobre pilares compuestos con núcleo circular y ocho
columnillas adosadas con capiteles decorados con motivos icónicos y vegetales que
soportan arcos apuntados y recogen los nervios de las cubiertas. La iluminación
proviene de ventanales de arcos apuntados, con o sin
mainel, y de rosetones.
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Planta de San Hipólito obtenida de la Planoteca del IPCE. Las indicaciones son mías |
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Detalle de las bóvedas de la nave central |
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Crucero del Evangelio |
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Crucero de la Epístola |
En el primer tramo de la nave central, sustentado mediante
una bóveda rebajada de crucería y con acceso mediante una airosa escalera en
espiral que se desarrolla alrededor de uno de los pilares que sustentan la
bóveda, se ubica un coro alto de fines del siglo XV que algunos autores
atribuyen a Simón de Colonia, aunque también cuenta con una inscripción que
reza: “Esta obra la hizo Alonso de Santiago”, artífice no identificado hasta la
fecha.
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Detalle de la bóveda que sustenta el coro |
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La iglesia desde el sotocoro, con la escalera de acceso al coro a la derecha |
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El coro alto desde la cabecera de la iglesia, con el púlpito a la derecha |
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Escalera de caracol de subida al coro, con la columna que sostiene el órgano justo delante |
El petril presenta decoración tardogótica. En el frontal
destaca un Cristo en majestad central flanqueado por una Anunciación.
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Petril del coro. Llama la atención que en la Anunciación la Virgen ocupe el lado izquierdo, cuando lo habitual es que esté a la derecha |
Los laterales están decorados con un Apostolado bajo doseletes. Se piensa que estaría completo, seis a cada lado, aunque en la
actualidad en la parte de la nave de la Epístola, solo aparecen cinco, quizá
porque uno se perdió cuando se realizó el acceso a la vivienda del músico a
través de una rampa que parte del coro.
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Seis de los apóstoles en el lado del Evangelio. La figura en una hornacina de pilastras y entablamento en la parte superior es evidente que es un añadido posterior. Los ángeles tenantes de las enjutas del arco soportan los escudos de los Reyes Católicos |
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Los cinco apóstoles del lado de la Epístola. El más a la izquierda, que también se vería afectado por la construcción de la rampa de acceso a la vivienda del músico, incluso presenta una hornacina avenerada, ya sin el goticismo evidente de los doseletes del resto |
Con el hundimiento de la torre central de la fachada el día
de fin de año de 1568 también se perdieron seis de las crujías de las naves,
seguramente las que hoy presentan una cubrición diferente y más elaborada que
el resto, y también la antigua sillería gótica del coro, por lo que la actual
es ya posterior, obra de Hernando de la Nestrosa (o Fernando de
Inestrosa) de 1580, lo mismo que el facistol.
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Detalle de la sillería del coro (3) |
El órgano es del siglo XVI y, milagrosamente, se salvó
cuando se hundió la torre. A lo largo de su historia ha experimentado varias
reformas para hacerlo más grande, las más importantes en 1785 y una última en
la década de 1990 que hizo posible ponerlo otra vez en uso. Se encuentra sobre
un llamativo sustentáculo de estilo mudéjar tardío, como el púlpito.
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Órgano de San Hipólito |
La sacristía se ubica a la izquierda del altar mayor. Es de
planta cuadrangular cubierta con cúpula semiesférica casetonada sobre pechinas construida
por Domingo de Cerecedo, y destaca por una cajonería de nogal realizada ex
profeso para este ámbito a fines del siglo XVI con escenas de la Vida de la
Virgen y de San Hipólito y crestería de remate.
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Detalle de la cajonería de nogal de la sacristía (4) |
En cuanto al magnífico amueblamiento de la iglesia, llama la
atención desde el principio el impresionante conjunto de retablos barrocos que
conserva.
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Nave central con varios de los retablos barrocos de la iglesia |
El retablo mayor, de fines del siglo XVII, es del
ensamblador Juan de la Peña, los tallistas Andrés Monasterio y Francisco
Antonio de Munar (o del Monal) y el dorador Lorenzo Medina, construido para
sustituir al primitivo del siglo XV, que contaría con relieves, tallas y dieciocho pinturas en tabla atribuidas al llamado Maestro Támara, éstas últimas vendidas
en pública subasta.
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Retablo mayor |
Está dividido en dos cuerpos con cinco calles, organizadas
mediante columnas salomónicas, y remate semicircular. El primer cuerpo cuenta
con una talla central de San Hipólito a caballo flanqueado por los santos Juan,
Pedro, Pablo y Lorenzo. En el cuerpo superior aparece la Virgen del Pópulo
flanqueada por escenas de la Vida de San Hipólito. Se cree que muchas de las
tallas estarían aprovechadas del mencionado retablo mayor gótico, fechado antes
de 1490.
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Banco y cuerpo bajo de retablo mayor |
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Cuerpo superior y del ático |
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Detalle de dos de las escenas de la Vida de San Hipólito, seguramente reaprovechadas procedentes del retablo anterior gótico |
Cerrando la capilla mayor se encuentra una reja de hierro
forjado de Francisco de Osorno que se sabe que fue colocada en 1564. Presenta dos
cuerpos y un remate con el escudo de Felipe el Hermoso, un jarrón con flor de
lis y de nuevo San Hipólito a caballo, conservando algo de su policromía en oro,
rojo y verde.
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Reja cerrando el presbiterio |
A ambos lados de la reja destacan dos hornacinas del siglo
XVIII dedicadas a los santos José y Antón.
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Hornacinas barrocas con los santos José y Antón |
La capilla absidial del Evangelio cuenta
con el retablo de San Juan, de mediados del siglo XVIII, de los ensambladores Bernabé López y Francisco Tejedor y el dorador Benito José Bravo, autores también del de la capilla de la Epístola y y el del crucero del Evangelio. Está
presidido por una imagen de San Juan Bautista flanqueada por los santos Antonio
de Padua y María Magdalena, sin que se sepan los autores de las tallas, que
parecen también anteriores al retablo, quizá reaprovechadas, lo mismo que los
cinco relieves con escenas de la Vida del Bautista, aunque no parezca que procedan de la
misma mano.
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Capilla absidial del Evangelio con el retablo de San Juan Bautista |
La capilla absidial de la Epístola está dedicada a la Virgen
del Pópulo y el retablo es similar al de San Juan, de los mismos autores. Cuenta con una Virgen sedente con el Niño en brazos flanqueada por los
santos Santiago y Judas Tadeo y también aprovecha tallas anteriores y los
relieves de la Inmaculada, la Natividad, la Circuncisión, la Visitación y la Ascensión.
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Capilla absidial de la Epístola con el retablo de la Virgen del Pópulo |
El púlpito es obra de yesería de un mudéjar muy tardío y en
el puede leerse la leyenda “Qui ex Deo est verba Dei audi / Audite verbum domini
gentes / nos auten praedicamus Xpm crucifixo” (Quien está en Dios, oye las palabras de Dios [Juan 8,47] / Escuchad gentes la palabra del Señor [Jeremías 31,10] /ahora bien, nosotros predicamos a Cristo crucificado [1 Cor 1,23]").
Adosados a los pilares centrales del primer tramo de la
iglesia están los altares de la Inmaculada y de la Virgen del Carmen, también
barrocos.
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Altares barrocos de la Inmaculada y del Carmen. Detrás del de la Inmaculada puede verse el púlpito |
En el crucero del Evangelio está el retablo de San Miguel o de
la Soledad, de los autores citados y también de mediados del siglo XVIII. La hornacina central
tiene una Dolorosa, rodeada de los santos Domingo de Guzmán, Tomás de Aquino,
Bárbara y otra imagen no identificada, por encima una Santa Cena también del
antiguo retablo mayor y en el ático un san Miguel Arcángel venciendo al
demonio.
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El brazo del Evangelio desde el de la Epístola, con el retablo de San Miguel de frente, la hornacina de San José a la derecha y el púlpito a la izquierda, tras el que se aprecia un lateral del altar de la Inmaculada y la puerta de acceso a la iglesia desde el atrio de la fachada norte |
La predela también aprovecha cuatro relieves góticos con la
Vida de San Hipólito que pertenecieron al antiguo retablo mayor que se cree que
pudo ser donación de los Reyes Católicos, que aparecen orantes en las escenas, en una iconografía mezclada con
la vida del santo que hace difícil la interpretación.
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Escenas de la predela del retablo de San Miguel en las que aparecen los Reyes Católicos, probablemente procedentes del retablo gótico que ocupaba el altar mayor |
En el crucero de la Epístola, tapando la entrada a un ámbito
hoy inutilizado y que se cree que sería la antigua sacristía, se encuentra el
retablo del Santo Cristo, algo posterior a los anteriores, de fines del siglo XVIII, patrocinado por don
Francisco Fernández Chico, beneficiado en Boadilla del Camino y Santoyo y
enterrado a los pies. Realizado por el maestro dorador Francisco Zorrilla, también aprovecha tallas del antiguo retablo mayor gótico, como las escenas de la Pasión de Cristo en el banco.
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Retablo del Santo Cristo en el crucero de la Epístola |
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Escenas de la Flagelación y la Subida al Calvario en la predela del retablo del Santo Cristo, probablemente procedentes del antiguo retablo mayor gótico |
En el cuerpo central cuenta con un Calvario, con calles
laterales con los santos jesuitas Francisco Javier, Francisco de Borja y Pedro-Francisco
Claver además del padre Francisco Suárez, gran defensor del dogma de la
Inmaculada, patronos del fundador, devoto de la Compañía de Jesús. En el ático
se representa al arcángel San Rafael.
La pila bautismal, en un pequeño baptisterio a los pies de
la iglesia con una interesante reja del siglo XIV, es anterior a la construcción de la iglesia.
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Baptisterio de San Hipólito, con la pila bautismal gótica |
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Detalle de la pila con la escena de la Resurrección de Lázaro |
Es de mármol con forma de copa poligonal y presenta decoración con escenas de la Vida de Jesucristo relacionadas con la Resurrección. Algunos autores la ponen en relación con la pila bautismal gótica de la
ex colegiata de Santa María la Real de Sasamón, aunque la de Támara está mucho mejor conservada.
Otras IGLESIAS en viajar con el
arte:
Imágenes ajenas:
(1) CANTERA, J. y ARNAIZ, Mª J., “La torre campanario de la
Iglesia Parroquial de San Hipólito de Támara (Palencia)”. Publicaciones de la
Institución Tello Téllez de Meneses, nº 60, 1989, pp. 475-488.
(2) MÁS-GUINDAL, A. J., CLEMENTE, C. y QUINTANA, J. L. de
la, “Támara: seguimiento y diagnóstico de un monumento”. Informes de la construcción, Vol. 39, nº 393, 1988, pp. 17-36.
(4) CHICO LÓPEZ, J. A., Támara,
Valladolid, 2009.
Fuentes:
CANTERA, J. y ARNAIZ, Mª J., “La torre campanario de la
Iglesia Parroquial de San Hipólito de Támara (Palencia)”. Publicaciones de la Institución Tello Téllez de Meneses, nº 60,
1989, pp. 475-488.
CHICO LÓPEZ, J. A., Támara, Valladolid, 2009.
MÁS-GUINDAL, A. J., CLEMENTE, C. y QUINTANA, J. L. de la,
“Támara: seguimiento y diagnóstico de un monumento”. Informes de la construcción, Vol. 39, nº 393, 1988, pp. 17-36.
http://es.wikipedia.org/wiki/Iglesia_de_San_Hip%C3%B3lito_el_Real_(T%C3%A1mara_de_Campos)
Comentarios
La inscripción supongo que será: Qui ex Deo est verba Dei audi[t] / Audite verbum [D]domini[,] gentes / nos auten[m] praedicamus Xpm crucifixo[um] [1 Cor 1,23]: "Quien es de Dios, oye las palabras de Dios [Juan 8,47]. Oíd la palabra de Dios, gentes [Jeremías 31,10]. Nosotros predicamos a Cristo crucificado.
Por cierto que cerca de él hay una casa con una placa en la que se dice que en ella nació Sinesio Delgado, escritor, periodista y cofundador de la SGAE.
Fantásticas las fotografías, planos y textos pero esto ya resulta redundante teniendo en cuenta que el nivel de calidad es mantenido semana tras semana. Solo comentar que me resulta extraño que las escenas de la predela de la pasión en el retablo del crucero de la Epístola hayan pertenecido al mismo retablo que las escenas de la predela del retablo del crucero del Evangelio. Estas últimas, las de los RRCC, son de una calidad muy superior (porque son de una calidad altísima) y de un estilo que me parece bastante anterior a las de la pasión de cristo que parecen más imbuidas por el manierismo de la segunda mitad del XVI, como pronto.
Como siempre gracias por tu labor.
Un abrazo.
Boro
Por cierto, he leído en algunas publicaciones que había obra de Bigarny (o Vigarny según el especialista)en esta iglesia pero no has mencionado nada de ello en el texto ¿deduzco que no hay o las obras que algunos mencionan son esas que no se han conseguido atribuir de momento?
Un saludo desde Reinado de Carlos II
Hay que hacer más por la difusión de Palencia, quizá la provincia de Castilla más desconocida y que tiene comarca tan interesantes como esta de tierra de campos, cerrato o la montaña. Desde luego tu entrada hace mucho por ello, tanto que merecería estar incluida en un manual de historia del arte.
Echando un vistazo a su perfil, me asombra la coincidencia de intereses históricos y artísticos en los reinados de los "segundos" Austrias y la llegada de Felipe V, por el que confieso mi absoluta debilidad.
Un saludo y confío en seguir contando con su regia majestad por estos lares.
El enlace es:
http://www.youtube.com/watch?v=a61M-0-cGvk
El profesor Ruiz Hernando es un especialista en historia de la arquitectura y dierctor de la Academia de San Quirce de Segovia.
Tal como deseas, la cuelgo en la entrada del Parral.
Demuestra ser usted una buena viajera del arte, llegando a tan pequeño pueblo y difundiendo sus tesoros, que de otro modo pararían desapercibidos para la mayoría.
Un saludo.
¿Recuerdas qué horario (y calendario) de apertura tiene?
Y lo más importante para mí ¿Visita por libre o guiada? ¿Ponen pegas a la hora de hacer fotos? (yo soy de los que va por ahí cargando con el trípode por si hay suerte y se puede, pero a veces resulta desesperante las trabas que le ponen a quien gusta de hacer las cosas como es debido...)
Un saludo.
Tienes razón en que es seguro que este escudo proviene de la antigua torre, ya que la tipología de los caballeros que lo acompañan es de finales del siglo XV o muy principios del XVI.
Se trata además de unas figuras sobresalientes por el cuidado detalle con el que parecen estar realizadas.
Enhorabuena como siempre por este gran trabajo.
Gracias por acercarnos a mi preciosa tierra, Sira. Estoy emocionada con tu post. ;-) No sé qué pasará el día que hables de San Zoilo.
No puedo aportar mucho más conocimiento a tu entrada, pero veré a ver en mis fotos si tengo algo mejor iluminado para que puedas seguir estudiando esta preciosa iglesia.
Un besote requetefuerte.
Creo que me dijiste que no pudisteis entrar en San Zoilo, pero me acordaba. ¡Es tan bonito! Os esperaré en Carrión (en cualquier punto de Palencia) con los brazos abiertos. ¡No veas tú lo bien que se come en este monasterio! Una olla podrida, un pichón estofado, buenos caldos de Ribera, milhojas y tejas... mmmmm.
¡Me enrollo mucho, sorry, Sira!