El claustro de la Catedral Vieja de Salamanca

La Catedral Vieja de Salamanca empezó a erigirse a mediados del siglo XII y su destino parecía escrito hacia 1520, cuando se proyectó que fuera demolida tras la terminación de un nuevo templo que empezó a levantarse en esas fechas. Pero las obras se prolongaron hasta el siglo XVIII, un largo periodo en el que la vieja catedral siguió siendo necesaria para el culto, y cuando la nueva sede quedó inaugurada, los criterios ya habían cambiado y se decidió conservarla, dando lugar a esa curiosa conformación catedralicia de dos templos juntos.

Panda este del claustro de la Catedral Vieja de Salamanca

Afortunadamente, lo mismo le pasó al claustro, adosado a la nave de la Epístola y construido en el último tercio del siglo XII, casi contemporáneo a la obra de la propia catedral, reformado a mediados del siglo siguiente con la incorporación de cubiertas mudéjares, con restos todavía conservados, y utilizado como camposanto.

Resto de la cubierta mudéjar del siglo XIII, retirada tras la reconstrucción después del terremoto de Lisboa de 1755

Pero el terremoto de Lisboa de 1755 arruinó gran parte de su fábrica, que tuvo que ser reconstruida en 1785 por Jerónimo García de Quiñones y Román Calvo, cuando se decidió la sustitución de la techumbre por bóvedas de lunetos, se tapiaron los arcos y muchas de las sepulturas y se añadió un segundo piso para salas de archivo y otras dependencias del cabildo.

Aspecto actual del patio del claustro, con la torre de campanas de la Catedral Nueva al fondo (1)

Durante unas obras de limpieza y restauración de comienzos del siglo XIX bajo la dirección de Repullés y Vargas, que afectaron a las galerías este, norte y sur, se recuperaron los arcosolios que hoy aparecen repartidos por las crujías y se fueron montando las sepulturas sin un criterio muy definido, formando un pintoresco conjunto en el que algunos de los yacentes están colocados de frente en horizontal.

Plano del claustro y la Catedral Vieja (2)

Las pandas este y sur se abren a varias interesantes capillas, la mayoría de uso funerario. La capilla de Talavera o de San Salvador, la primera en el ángulo nordeste, es la más antigua, del siglo XII, y era la primitiva sala capitular. Cuenta con portada de medio punto flanqueada por dobles ventanas y un llamativo rosetón de flores de seis hojas.

Capilla de Talavera, antigua sala capitular

Llamativo rosetón en la Capilla de Talavera

Es de planta poligonal con bóveda circular esquifada de estilo califal sobre trompas y tambor con vanos abocinadados de medio punto, organizada mediante nervaduras paralelas dos a dos que no se cruzan en el centro y que forman una estrella de ocho puntas en la clave. Los nervios arrancan de gruesas columnillas sostenidas con ménsulas con mascarones en las que aparecen bustos femeninos y masculinos.

Bóveda de estilo califal de la Capilla de Talavera

Arranque de la bóveda con las columnillas y los mascarones con bustos femeninos masculinos

A fines del siglo XV don Rodrigo Arias Maldonado, el comitente de la célebre Casa de las Conchas, frente a iglesia de la Clerecía, catedrático y rector de la Universidad, miembro de una noble familia salmantina pero nacido en Talavera, de ahí la nueva denominación de la capilla, se la adquirió al cabildo para uso funerario para él y su esposa, con su enterramiento en el centro, restaurando en ella la liturgia del rito hispano-mozárabe, un privilegio del que solo gozaban esta capilla y la capilla Mozárabe de la catedral de Toledo.

Patio de la Casa de las Conchas, mandada erigir por don Rodrigo Arias Maldonado

El retablo dedicado a la Virgen data de este periodo. También llama la atención la pintura mural con los Cuatro Evangelistas que decora las enjutas de los arcos de medio punto que sirven de transición para levantar la cúpula.

Retablo de la capilla de Talavera y pintura mural de los Cuatro Evangelistas

De nuevo en la crujía, este mismo lienzo este se encuentran el sepulcro del canónigo don Alonso Vivero, del siglo XV, con yacente con vestiduras sacerdotales y birrete cónico en arcosolio de medio punto sin molduras ni adornos, y el del canónigo don Juan García Medina, fallecido en 1474, catedrático de la Universidad, con yacente también con birrete.

Uno de los sepulcros de la crujía este

Siguiendo el sentido de las agujas del reloj, a continuación se encuentra la capilla de Santa Bárbara, fundada por el obispo don Juan Lucero en 1334, que está enterrado en la sepultura central. Presenta planta cuadrada con cubierta octogonal de crucería de plementos muy pronunciados y el retablo, de influencia italiana, es del siglo XVI, dedicado a la Vida y Martirio de la santa. También destaca el zócalo de cerámica talaverana sobre el que se asienta.

Detalle de la cubierta de la capilla de Santa Bárbara

Retablo de Santa Bárbara

Desde el inicio de la Universidad de Salamanca, evolución de la Escuela Catedralicia, y con los estudios impartidos en la propia catedral, esta capilla fue la que acogió los exámenes de graduación, una costumbre que se mantuvo hasta 1843.

La célebre Universidad fue creada por Alfonso IX de León a semejanza de la que acababa de establecer en Palencia Alfonso VIII de Castilla, y gracias al impuso dado por su hijo, Fernando el Santo, y su nieto, Alfonso X el Sabio, en 1255 el pontífice la declaró una de las cuatro lumbreras de Europa junto a Bolonia, Paris y Oxford.

El aspirante pasaba la noche anterior en la capilla sentado en una silla preparando su defensa. A la mañana siguiente entraban los examinantes, que se sentaban en los bancos adosados a las paredes y discutían las razones del trabajo presentado. Si el estudiante aprobaba, salía por la puerta principal de la catedral, y si el grado obtenido era el de doctor, la más alta distinción en estudios universitarios, sus compañeros le dedicaban un “Victor”, un anagrama en el que se incluía la inicial de la palabra latina Victor seguida de las del nombre del doctorado.

Patio del Colegio Anaya, hoy Facultad de Filología, con los muros plagados de “Víctores”

Por el contrario, si el estudiante suspendía, debía salir por la Puerta de los Carros. También consta documentalmente que en esta capilla se celebraban las tomas de posesión y juramentos de rector.

Panda norte del claustro, con la Puerta de los Carros, con el sepulcro del arcediano Gutierre de Castro a la derecha

Las salas capitulares fueron añadidas al claustro a partir de 1526 y en la actualidad es el denominado Museo Catedralicio, con obras de los siglos XIV al XVIII. Aunque la museología requiere una completa conformación, ausente por completo, destacan las tablas del Retablo de Santa Catalina de Fernando Gallego, que estaba en la capilla dedicada a la santa en la panda sur del claustro y cuyos restos muestran todo el detallismo propio de la pintura hispano-flamenca, con una floreciente escuela en la Castilla del siglo XV.

Tablas del Retablo de Santa Catalina

La minúscula segunda sala cuenta con una cubierta de madera mudéjar con decoración renaciente, obra de Pedro Nieto, además de una Epifanía, también de Fernando Gallego. La tercera sala, a fines de enero de 2013, permanecía cerrada.

Cubierta de la segunda sala capitular

Aspecto de la segunda sala capitular, con la Epifanía de Fernando Gallego a la izquierda

La mencionada capilla de Santa Catalina o del Canto data del siglo XII pero reformada y ampliada en el XV para colocar una rica biblioteca donada por el obispo Vivero, cuando se cubre con bóveda de crucería, conformándose como uno de los pocos ejemplos arquitectónicos del siglo XV conservado en la ciudad.

Capilla de Santa Catalina

Es la más grande del claustro y en ella al cabildo desarrollaba múltiples actividades, como sínodos medievales compostelanos, actos académicos de la universidad, oposiciones a canonjías, teatro sacro, reuniones del capítulo… además de muchas de las actividades de la Capilla musical, de ahí que también se la conozca como “del Canto”. 

Incorporada también como sala del Museo Catedralicio, es un cúmulo de sitiales, atriles, pinturas y relieves de los siglos XV al XVII, sepulcros, elementos constructivos como poleas y maromas… como en completo abandono, sin orden ni concierto, y dando más aspecto de desván que de museo.

Finalmente está la capilla de San Bartolomé, también llamada de los Anaya porque en 1422 el cabildo se la entregó como capilla funeraria a don Diego de Anaya y Maldonado, obispo de Salamanca y arzobispo de Sevilla, nacido en Salamanca.

La entrada está flanqueada por dos destacados arcosolios: a la derecha está el sepulcro del canónigo don Pedro Xerique, fallecido en 1529, organizado con arco de medio punto renacentista, obra de Juan de Álava; y a la izquierda el del arcediano don Diego Rodríguez, fallecido en 1504.

Entrada a la capilla de los Anaya, con los sepulcros de don Pedro Xerique y don Diego Rodríguez a los lados

Sepulcro del canónigo don Pedro Xerique, atribuido a Juan de Álava

Sepulcro del arcediano don Diego Rodríguez

En el interior de la capilla destaca el sepulcro de don Diego, en el centro del ámbito, de alabastro, con yacente sobre féretro con relieves y rodeado de una reja gótica del siglo XVI con toques platerescos y con una inscripción que reza: “Aquí yace el ... señor don Diego de Anaya, arzobispo de Sevilla, fundador del insigne Colegio de San Bartolomé...”.

Sepulcro de don Diego Anaya

La inscripción hace referencia al colegio más antiguo de la ciudad, fundado basándose en los estatutos del de San Clemente de Bolonia, que el arzobispo había conocido en su regreso del Concilio de Constanza, una fábrica modesta que resultó muy dañada en el terremoto de Lisboa de 1755 y que a partir de 1760 fue sustituida, según trazas de José de Hermosilla y Juan de Sagarvinaga, por el actual Palacio de Anaya, en la plaza al lado norte de la Catedral Nueva, hoy Facultad de Filología de la Universidad de Salamanca.

Fachada neoclásica del actual Colegio Anaya

Detalle del yacente tras la reja

Detalle de la reja

Rostro del yacente, con mitra y báculo y flanqueado por dos ángeles

Labor escultórica del sepulcro

La capilla cuenta también con otras esculturas funerarias realizadas por artistas del valle del Rhin traídos por el arzobispo a su vuelta de Constanza, algunas incluso conservando su policromía original, repartidas por los arcosolios de las paredes, destacando el sepulcro de don Gutierre de Monroy y doña Constanza de Anaya, fallecidos, respectivamente, en 1517 y 1504.

Detalle del sepulcro de don Gutierre de Monroy y doña Constanza de Anaya. Esta preciosa fotografía me la ha cedido Marisa Fernández, fotógrafa, experta en arte funerario y autora de unas de las fotografías más evocadoras que conozco. Os recomiendo su blog ¡La muerte os sienta tan bien!

El ámbito está cubierto con una bóveda estrellada incorporada en una reforma en el siglo XVI y también alberga uno de los órganos más antiguos conservados, fechado en el siglo XIV, que funciona perfectamente, colocado sobre un podio mudéjar.

Bóveda de la capilla de los Anaya

Detalle de la labor mudéjar del podio del órgano

En la crujía oeste del claustro, justo al lado de la mencionada Puerta de Carros, se ubica el sepulcro en arcosolio del arcediano Gutierre de Castro, obra de mediados del siglo XVI atribuida a Juan de Juni por Antonio Palomino, aunque no se han encontrado documentos que así lo acrediten, realizado en mármol para la estructura arquitectónica y piedra arenisca de Salamanca policromada en el relieve central. Las continuas obras realizadas en el ámbito debieron desfigurar su aspecto original y lo que en la actualidad más destaca es el conjunto es el relieve casi de bulto que ocupa todo el fondo del arcosolio representando un Llanto sobre Cristo muerto, con un fuerte dramatismo que se ve acentuado por la policromía.

Sepulcro del arcediano Gutierre de Castro

Llanto sobre Cristo muerto

Y aquí termina el recorrido por el claustro de la Catedral Vieja, con la emocionante sensación de habernos paseado por varios siglos de historia y de arte de la ciudad de Salamanca. Si todavía hay ganas, propongo visitar detenidamente la propia Catedral Vieja y su retablo mayor.

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San Michele in Isola de Venecia
San Giorgio Maggiore de Venecia
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Fotografías ajena:

(1) CASASECA, A. y ÁLVAREZ, J., Jardines, Sitios y Conjuntos Históricos de la Provincia de Salamanca. Diputación de Salamanca, 2002.
(2) http://www.urbipedia.org/index.php/Catedral_Nueva_de_Salamanca

Fuentes:

CASASECA, A. y ÁLVAREZ, J., Jardines, Sitios y Conjuntos Históricos de la Provincia de Salamanca. Diputación de Salamanca, 2002.
FALCÓN, M., Salamanca artística y monumental ó Descripción de sus principales monumentos, Salamanca, 1867.
HERNANDO GARRIDO, J. L., “La escultura románica en el claustro de la catedral de Salamanca”. LOCVS AMOENVS, nº 4, 1998-1999, pp. 59-75.
http://www.urbipedia.org/index.php/Catedral_Vieja_de_Salamanca
http://es.wikipedia.org/wiki/Sepulcro_del_arcediano_Gutierre_de_Castro
http://www.catedralsalamanca.org/catedralviejaING.htm

Comentarios

Calamidad ha dicho que…
Sira, gracias por tus elogios, sin duda superlativos que yo, en esto del arte y de lo funerario, soy una neófita. Estoy roja como un tomate. :-D

Me han encantado tus posts sobre Salamanca. Cuando regrese la miraré con otros ojos sin duda.

Un besazo.
Javier ha dicho que…
Impresionante. Con razón decías que el claustro merecía una entrada aparte.
Sira Gadea ha dicho que…
Calamidad,de superlativos nada, sólo hay que darse un paseo por tu blog para comprobar que me quedo corta. Un beso fuerte.
Sira Gadea ha dicho que…
¿Verdad, Javier? Muchas gracias. Es una joyita y muy poco conocida. Nosotros lo vimos sin cruzarnos con ni una sola persona, algo que, por otro lado, hizo que la la experiencia fuera todavía más especial. Un abrazo.
nacho san marcos ha dicho que…
Impresionante conjunto monumental. El hilo preciso de tu descripción de todos los espacios, su arquitectura, elementos funerarios y ornamentación, con la planta como guión que explica el desarrollo del proyecto, hacen que se valore aún más este excepcional monumento. A nivel de detalle concreto me interesan todos los elementos mudéjares de techos y la bóveda estrellada de la Capilla de Talavera, si bien no entiendo la causa del giro de su planta. También es muy interesante el Patio del Colegio Anaya y su ritual de aprobados y suspensos. Nuevamente te agradezco Sira tu labor por mostrarnos esta arquitectura, patrimonio de todos, y te felicito por tus doctas explicaciones
Sira Gadea ha dicho que…
Muchas gracias, Nacho. El claustro es un lugar completamente mágico y la mayoría de las veces desierto, en el que pasearse sin prisa recreándose en todo lo que contiene. Lamentablemente, aunque se dice que alberga un museo catedralicio, cualquier parecido con un museo es pura coincidencia. Aún así, su aire de abandono aporta un punto romántico que hace la visita muy evocadora de antiguas épocas. A ver cuándo me pongo con una entrada que tengo preparada del Colegio Anaya, otro gran desconocido salmantino.
Pablo Herrero Hernández ha dicho que…
Nunca he tenido la alegría de pasear por ese claustro, pero ahora, gracias a tu artículo, es casi como si lo hubiera hecho. Viendo sobre todo los detalles de alguna de las portadas que dan acceso a las capillas y a otras dependencias, así como a paredes y otros elementos coevos del antiguo claustro románico, no puedo menos de pensar en la verosimilitud de la recentísima reivindicación del claustro de Palamós como, por lo menos en parte, el original de la Catedral Vieja salmantina.
Del bellísimo monumento de los cónyuges D. Gutierre de Monroy y D.ª Constanza de Anaya hay una poética descripción del gran Antonio de Alarcón en su interesante obrita titulada «Dos días en Salamanca». Precisamente su visita sirvió de acicate, una vez publicada la obra, para que el cabildo mandara descubrir el oculto basamento del sepulcro «de la Beata y del Guerrero», con lo que salieron a la luz sus escudos de armas y el epitafio que permitió la identificación de los modelos de tan hermosas estatuas.
Sira Gadea ha dicho que…
Muchas gracias Pablo. Tus aportes literarios son una verdadera delicia. Incluso he encontrado una transcripción esos "Dos días en Salamanca" de Antonio de Alarcón que dejo aquí (http://campus.usal.es/~licesio/T_I_Farmacia/Alarcon_Salamanca.pdf) para quien quiera deleitarse con sus preciosas, emocionantes y emocionadas descripciones. En cuanto a lo del claustro de Palamós, yo estoy a la expectativa, a ver cómo termina todo. Sería un gran hallazgo,la verdad. Un abrazo y espero seguirte leyendo por aquí y dejándome llevar por tus sugerencias.
Antonio Banus Pascual ha dicho que…
fANTASTICO. uN RECORRIDO MARAVILLOSO EXPLICADO DE UNA FORMA FANTASTICA Y AMENA
Sira Gadea ha dicho que…
Muchas gracias, Antonio.
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