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lunes, 21 de octubre de 2013

Mosteiro de Santa Maria da Vitória de Batalha

El Monasterio de Santa María de la Victoria, más conocido simplemente como Monasterio de Batalla, fue fundado por D. João I en agradecimiento a la Virgen por la victoria ante las tropas castellanas en Aljubarrota, que en 1385 le aseguró el trono y la independencia del Reino de Portugal.

mosteiro Batalha
Mosteiro de Santa Maria da Vitória en Batalha, con la estatua ecuestre del Condestable Nuno Álvares Pereira, que comandaba las tropas portuguesas en la Batalla de Aljubarrota, en primer plano

El núcleo inicial fue la Quinta do Pinhal, situada en un valle densamente arbolado, en el que confluyen los ríos Calvaria, da Quinto do Sobrado y Lena, y muy próximo a importantes vías de comunicación con Leiria, Santarém y Lisboa.

Entregado a la orden dominica, la nueva comunidad comenzó a habitarlo adaptando los edificios ya existentes para el nuevo uso, aunque inmediatamente después se dio inicio a una nueva construcción, sin que la fecha se sepa con certeza.

Vista aérea del impresionante monasterio de Batalha (1)

Además, también fue propio D. João I, dada la importancia que dicha batalla supuso para la implantación de una nueva dinastía portuguesa inaugurada por él, quien decidió convertir el monasterio en panteón real de los Avis como forma de legitimación de la misma al asociar la intervención divina de la Virgen con su triunfo.

Chronique d'Angleterre Jean de Wavrin
 “Ceremonia de Casamiento de D. João I y D. Filipa de Lencastre”. Miniatura atribuida al Mestre da Tosão de Ouro de Viena e Copenhaga y que aparece en la Chronique d'Angleterre de Jean de Wavrin, vol. III, fl. 284 (2)

Y fue precisamente esa nueva significación la que hizo que durante el reinado de su hijo y sucesor, D. Duarte, el monasterio adquiera mayor dimensión, un proceso apoyado y engrandecido por todos los reyes Avis hasta D. João III, a excepción de D. João II.

El primer maestro que figura en los documentos es Afonso Domingues, autor de la traza general del monasterio, con iglesia y claustro en el que distribuían, canónicamente, la sala capitular, el dormitorio, la cocina y el refectorio. A su muerte en 1402 ya estaban levantados gran parte de la iglesia, la sacristía y dos alas del claustro.

James Murphy
Planta del monasterio levantada por el arquitecto James Murphy en 1795 (3). Las indicaciones son mías

A Domingues le sucede el Maestro Huguet, muy probablemente de origen catalán, y que ya estaba trabajando en el claustro. Durante los 36 años que está al frente de las obras introduce innovaciones arquitectónicas a la traza. Entre sus intervenciones destacan la cúpula que cubre la sala capitular, la portada occidental de la iglesia y la adición al proyecto inicial de dos capillas de planta centralizada: la Capela do Fundador para panteón de D. João I y las denominadas Capelas Imperfeitas, con patrocinio de D. Duarte.

Cúpula estrellada de la Capela do Fundador

Capelas imperfeitas
Monumental portada de las Capelas Imperfeitas

Durante el reinado de D. Afonso V se concluyen otras dependencias y se decide la construcción de un segundo claustro, el denominado Claustro de D. Afonso V, bajo la dirección de Fernão de Évora.

A partir de 1551 el monasterio experimenta una profunda transformación fruto de la reforma general de la Iglesia Católica y del incremento de los estudios teológicos en el propio centro al ser promovidos a la categoría de generales, universitarios. Así, durante el reinado de D. João III, se decide construir un tercer claustro adosado a la panda este del de D. Afonso V.

Los momentos más dramáticos de su historia fueron el terremoto de 1755, la Invasión Francesa, cuando el tercer claustro es incendiado y finalmente demolido, con sus sillares utilizados para la construcción  del Ponte da Boutaca, obra neogótica, y la extinción de la Orden dominica y la desamortización de sus propiedades de la década de 1830, cuando la finca fue vendida a un particular y los edificios pasaron a propiedad del Estado, quedando el monasterio abandonado.

Afortunadamente, en 1840 y por iniciativa del rey consorte D. Fernando II, se decidió su restauración, encargada a Luís da Silva Mouzinho de Alburquerque, Inspector general de Obras Públicas del Reino, dando comienzo una nueva época en la que Batalha modificó sus valores religiosos para conformarse como memorial y monumento al tiempo que la iglesia y la sacristía empezaban a usarse como parroquia, destino que mantiene todavía.

De todos modos, y dada la envergadura del conjunto, varias de sus dependencias también albergaron, en distintas épocas, una escuela, una prisión, un cuartel de bomberos, un puesto de correos…

Esta primitiva función de memorial se vio reforzada por el interés del rey D. Carlos I en la revitalización de los túmulos funerarios de D. João II, D. Afonso V y el príncipe D. Afonso, y porque a partir de 1921 su Sala do Capítulo es elegida para acoger la tumba al Soldado Desconocido de la I Guerra Mundial.

Cambio de Guardia Batalha
Cambio de Guardia ante la tumba del Soldado Desconocido en la sala capitular de Batalha

Durante la década de 1940, con la dictadura del Estado Novo, Batalha sufrió una intervención en la que se buscó restaurar su supuesta pureza gótica para conformarlo símbolo patrio, despojándolo de los retablos añadidos entre los siglos XVI y XVIII en las capillas y transeptos, desmontados y remontados en otros templos, como el de la Capilla de San Miguel, del siglo XVII, hoy en el Panteón de los condes de Miranda, o la portada del transepto, trasladada a la capilla mayor de  la iglesia parroquial de Batalha. También se desmontó el monumental baptisterio neogótico que se había construido a la izquierda de la fachada occidental, que fue a parar a la iglesia de Nossa dos Remédios, en Reguengo do Fetal.

Declarado Monumento Nacional, en 1980 fue convertido en museo perteneciente al IPPC (Instituto Portugês do Património Cultural) y está integrado en la Lista de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1983. En la actualidad depende del IGESPAR (Instituto de Gestão do Património Arquitectónico e Arqueológico de Portugal), conformado como espacio cultural, turístico y devocional.

Nuno Álvares Pereira
El monasterio con iluminación nocturna

La fachada occidental presenta tres cuerpos rectangulares, correspondientes a las tres naves interiores, separados por contrafuertes que culminan en pináculos, y con todo el perfil rematado por una balaustrada decorativa. Además, los esbeltos arbotantes de la nave central, rematados por una elaborada crestería, quedan incorporados a la imagen de la fachada como un elemento decorativo más sin perder su función estructural.

Murphy
Alzado de la fachada occidental, con un chapitel coronando la cúpula de la Capela do Fundador que no existe (3)

Fachada occidental de Batalha

Los cuerpos laterales cuentan con ventanas apuntadas de rica ornamentación y el central se organiza con la portada y una ventana superior también apuntada que ilumina la nave central y que sustituye al típico rosetón gótico. A la izquierda, la fachada se continúa con el testero del claustro real y el cuerpo del refectorio, que ocupa parte de su panda oeste. A la derecha le fue añadido el cuerpo de la Capela doFundador.

La portada, con un rico programa iconográfico, se organiza mediante arco apuntado compuesto por seis arquivoltas en las que aparece toda la Corte Celestial.

Portada occidental

Las dos primeras exteriores muestran vírgenes, mártires, confesores, papas, obispos… En las dos siguientes se distribuyen los reyes de Judá, antepasados de la Virgen María, profetas y patriarcas, anunciadores de la Venida de Cristo. Finalmente, las dos últimas están plagadas de ángeles músicos, los más cercanos a la Divinidad, que ocupa el tímpano, con Cristo en Majestad, entronizado, bajo dosel, vestido como emperador, bendiciendo con la mano derecha, con el globo del mundo en la izquierda y rodeado de los Evangelistas con sus signos del Tetramorfos.

Arquivoltas
Detalle de las arquivoltas

Tetramorfos
Cristo en Majestad rodeado de los Evangelistas

Todo el conjunto está rodeado de otro arco conopial que contiene una Coronación de la Virgen rematado por un pináculo flanqueado por los escudos de los fundadores, D. João I y D. Filipa de Lencastre, que se repiten a lo largo de todo el conjunto monástico en túmulos, claves de bóvedas, ventanas, paredes, el púlpito del refectorio, vidrieras y pinturas murales.

Detalle del remate del arco conopial, con la Coronación de la Virgen y los escudos de los fundadores

La representación se completa con la los Apóstoles de las jambas.

Apóstoles de las jambas del Evangelio

Apóstoles de las jambas de la Epístola

El templo cuenta con otro acceso en el crucero sur, con portada atribuida a Afonso Domingues de cuatro arquivoltas apuntadas, decoración arcaizante y los blasones de los fundadores.

Alzado del crucero sur (3)

Crucero sur

Detalle de dos de los contrafuertes, con varias de las interesantes gárgolas que jalonan todo el edificio

La iglesia tiene planta de cruz latina con tres naves de ocho larguísimos tramos, las laterales más estrechas y bajas que la central, y crucero de cinco.

Planta de la iglesia. Fragmento de la Planta del monasterio levantada por el arquitecto James Murphy en 1795 (3)

Sección longitudinal de la iglesia (3) 

Observada la nave central en altura, presenta las arcadas sobre pilares cruciformes, el cuerpo de ventanas y la cubierta de bóvedas de crucería, con una decoración vegetal en las claves que hace pensar que fueron obra de Huguet. Las naves laterales también cuentan con bóveda de crucería.

Nave central desde los pies

Bóveda de crucería de la nave central

La cabecera está compuesta por cinco capillas poligonales cubiertas con bóvedas de crucería y comunicadas entre sí, con la capilla mayor más alta y profunda que las demás y profusamente iluminada por ventanas con vidrieras, las más antiguas de comienzos del siglo XVI y una innovación en la arquitectura gótica portuguesa.

Alzado de la cabecera (3)

La capilla mayor desde la nave central

Cabecera poligonal del altar mayor

Bóveda de la capilla mayor

Y es que se cree que este templo fue la primera construcción portuguesa en contar con vidrieras, que seguramente empezaron a incorporarse a fines de la década de 1430 de la mano de un maestro denominado en los documentos Luís Alemão, probablemente procedente de Núremberg, con composiciones figurativas con profetas, patriarcas, santos, escenas de la Vida de Cristo y de la Pasión, otras vegetales y geométricas y paneles heráldicos.

Detalle de las vidrieras del altar mayor con escenas de la Vida de la Virgen y la Pasión de Cristo

Vidriera de Batalha con una Virgen con Niño y decoración heráldica y vegetal

A fines del siglo XV parece producirse un cambio hacia un mayor realismo, quizá protagonizado por el denominado Maestro João, muy probablemente de origen flamenco.

También se sabe que a fines del siglo XVII fueron contratados maestros especializados sólo para el mantenimiento de las vidrieras. Pero en el siglo siguiente sufrieron muchos deterioros, agravados con el terremoto de 1755.

Se conserva parte de las más antiguas porque durante la restauración iniciada en 1840 Mouzinho de Alburquerque decidió desmontar lo que quedaba, en muy mal estado de conservación, y volver a montarlo para ocupar las ventanas de las naves laterales, aunque reuniendo las piezas indiscriminadamente para, simplemente, buscar evocar la atmósfera y sin recuperar su programa iconográfico, que, por otro lado, tampoco se cree que hubiera sido posible.

Juegos de colores producidos por las vidrieras

A partir de 1870 se realizaron nuevas vidrieras para completar las que les faltaban, hasta ese momento cubiertas con paneles de madera, pero la restauración no se completó. Al inicio de la década de 1930 Ricardo Leone elaboró nuevas vidrieras para las ventanas de la nave central y en 1931 también comenzó la restauración de las de la capilla mayor y la sala capitular. Entre 1996 y 2005 hubo una nueva campaña de restauración de las vidrieras de las naves laterales.

Ya en las dependencias monacales, el Claustro Real, diseño del primer maestro, Afonso Domingues, tiene su antecedente en el de la Sé de Oporto. Adosado a la nave del Evangelio, cuenta con siete tramos por panda, abierto al jardín central con arcos apuntados, con cubiertas de crucería de nervios asentados en semicolumnas con capiteles de decoración vegetal y contrafuertes exteriores rematados por pináculos.

Panda sur del Claustro Real, con el cuerpo de la iglesia sobresaliendo en altura

Panda norte, con la entrada al dormitorio de los frailes a la derecha

Durante los reinados de D. João I y, sobre todo, de D. Manuel, el vuelo de los arcos se decoró con un fino reticulado manuelino plagado de motivos vegetales, cruces de Cristo y esferas armilares.

Distintas soluciones decorativas con repertorio manuelino aplicadas en los arcos durante el reinado de D. Manuel

En su panda se encuentra la imponente Sala do Capítulo, la dependencia más importante del monasterio después de la iglesia, con acceso mediante gran arco ojival flanqueado por dobles ventanas góticas cuyos capiteles historiados muestran el Ciclo de la Vida de la Virgen, con una Anunciación en los de la ventana sur.

Planta de la Sala do Capítulo. Fragmento extraído de la planta del monasterio levantada por el arquitecto James Murphy en 1795 (3)

Alzado de la sala capitular (3)

Sala capitular

Anunciación en los capiteles exteriores del vano derecho de la sala capitular

Es un amplísimo espacio cuadrado cubierto con bóveda estrellada de ocho puntas inscrita en un cuadrado de gran audacia para la época, una obra ya del Maestro Huguet que quizá fuera la que decidiera a rey D. João I a encargarle la Capela do Fundador.

Detalle de la bóveda de la sala capitular

Además, en una de las ménsulas que reciben algunos de los nervios de la bóveda aparece un maestro albañil de cuclillas, adaptado al soporte, con una regla en la mano izquierda y sombrero tipo turbante, según la moda del siglo XV y que hay autores que identifican con el Maestro Huguet.

Posible autorretrato de Maestro Huguet (4)

También llama la atención la ventana de este ámbito, con vidrieras encargadas por  D. Manuel en la década de 1510, lo mismo que las de la capilla mayor de la iglesia, y en la que se buscó reflejar el poder de la dinastía Avis a través de sus retratos y sus escudos, y su relación con la orden dominica. Los diseños fueron realizados por pintores de caballete, entre los que estaba el pintor de corte Francisco Henriques, y ejecutadas por otro artista hoy desconocido. En ambos casos reflejan escenas de la Pasión de Cristo en las que se observa una fuerte influencia flamenca.

Vidriera en el testero este de la sala capitular

En el testero norte de la sala capitular se encuentra, desde 1921, la Tumba al Soldado Desconocido de la I Guerra Mundial, constantemente custodiado por el ejército portugués y con cambios de guardia a determinadas horas.

Mateus Fernandes, iniciador del estilo manuelino en la portada de las Capelas Imperfeitas, también deja su impronta en este Claustro real en la explosión decorativa mostrada en la Fuente, ubicada en el ángulo noroeste y cubierta por un templete cuadrangular de grandes vanos y con bóveda de crucería.

Panda oeste del claustro real, con la fuente a la izquierda

Cubierta de crucería del templete de la fuente

Durante el reinado de D. Afonso V se concluyen otras dependencias del claustro, como la sala de frailes, el refectorio y la cocina, todas caracterizadas por una simplicidad que parece evocar edificios cistercienses más antiguos y que se explicaría por tratarse de ámbitos domésticos y no de representación.

El antiguo dormitorio de los frailes se encuentra en la panda norte del claustro, un amplio ámbito rectangular de casi cincuenta metros cubierto con bóveda apuntada reforzada por arcos torales. En octubre de 2013 esta estancia no era visitable.

El refectorio ocupa la mitad de la panda oeste, un ámbito también rectangular y amplio con bóveda de cañón apuntado que arranca de un friso y arcos torales, muy similar a la que presenta el dormitorio. El púlpito, en su testero occidental, es su único elemento decorativo, en el que destaca la heráldica de los fundadores. En la actualidad se utiliza como Museo al Soldado Desconocido.

Antiguo refectorio

Púlpito del refectorio

Es también durante este reinado cuando se decide la construcción de un segundo claustro, de ahí que se conozca como Claustro de D. Afonso V, y que se pone bajo la dirección de Martim Vasques y Fernão de Évora, siendo uno de los primeros de dos alturas construidos en Portugal y al que también se aplican criterios de mayor simplicidad estructural y austeridad decorativa.

Panda sur del claustro bajo de D. Afonso V

Claustro de D. Afonso V

En el corredor de comunicación de los dos claustros está la antigua cocina, donde se conserva la primitiva chimenea y unas alacenas en las paredes donde se guardaban utensilios. Hoy es la tienda de recuerdos.

Antigua cocina

La primera planta de este segundo claustro se organiza mediante sencillos arcos apuntados y soportes rectangulares con pilares facetados adosados y se cubre con bóveda de ojivas con los escudos de D. Afonso V y D. Duarte en las claves y reforzada con contrafuertes exteriores. A su alrededor se ubicaban varias dependencias monacales de uso cotidiano de la comunidad dominica, con otra cocina, una leñera, un depósito de aceite, otro refectorio más pequeño, un lagar de vino o las primitivas letrinas, de lo que apenas se conserva nada y sin entrar dentro de la visita.

El segundo piso es adintelado, con cubierta de madera y tejado de teja a un agua. Alojaba los dormitorios, la enfermería y la biblioteca del monasterio. A octubre de 2013 tampoco era visitable.

Claustro de D. Afonso V

Lamentablemente, ya hemos comentado que un tercer claustro adosado a la panda éste del de D. Afonso V, y mandado construir en el siglo XVI durante el reinado de D. João III, sucumbió en un incendio provocado por las tropas francesas en 1810. Contaba con innumerables dependencias destinadas a los hermanos legos y los servidores, además de una hospedería, una escuela, la panadería, los establos, la cochera…

Nos queda todavía pasearnos tranquilamente por los dos ámbitos funerarios más importantes del monasterio, la Capela do Fundador y las Capelas Imperfeitas, que bien merecen una entrada aparte.

Otros MONASTERIOS en viajar con el arte:

San Esteban convento e iglesia, de Salamanca
San Martiño Pinario en Santiago de Compostela
Santa María del Paular en Rascafría (Madrid)
Santo Tomás de Ávila
San Antonio el Real de Segovia
San Miniato al Monte de Florencia
Convento da Madre de Deus, hoy Museu Nacional do Azulejo en Lisboa

Referencias:

(3) MURPHY, James, Plans Elevations Sections and Views of the Church of Batalha, in the Province of Estremadura in Portugal by Fr. Luis de Sousa; with remarks, To which is prefixed an Introductory Discourse on the Principles of Gothic Architecture / by James Murphy archt.t., London, 1795.
(4) http://bajoelalpendre.blogspot.com.es/p/un-facebook-muy-particular.html

Fuentes:

http://pt.wikipedia.org/wiki/Mosteiro_da_Batalha

10 comentarios:

Antonio Banus Pascual dijo...

Es apasionante seguir cada uno de estos trabajos. Este me ha parecido sensacional. Enhorabuena

Sira Gadea dijo...

Muchas gracias, Antonio. Un abrazo.

Esther i Toni dijo...

un lugar apasionante!! como siempre, una fantástica entrada, ilustrada con imágenes muy bién escogidas. Cada día aprendo con este blog. Gracias!!!

Esther i Toni dijo...

un lugar apasionante!! como siempre, una fantástica entrada, ilustrada con imágenes muy bién escogidas. Cada día aprendo con este blog. Gracias!!!

Sira Gadea dijo...

Muchas gracias a vosotros, amigos.

FRIKIPIEDRAS dijo...

Hola Sira: Magnífica descripción de este impresionante monasterio. Las fotos excelentes como siempre. Si el monasterio impresiona cuando accedes sin que un coro te corte la longitud de la nave no es menor la sorpresa de la Capilla del Fundador y ya lo último las Capelas Imperfeitas. Aguardo impaciente que publiques estos apartados.

Enhorabuena. Espero que comieras un bacalao a bras.

Ignacio / Frikipiedras.

enrique dijo...

No hay nada que me guste más que un plano de planta de un edificio. Y si es comentado, como es el caso, más.
Aparte del texto explicativo y de las fotografías de detalles escultóricos, pictóricos y arquitectónicos.

Sira Gadea dijo...

Muchas gracias, Ignacio. La verdad es que Batalha un lugar mágico. La impresión al entrar y ver esa infinita nave central es imborrable para siempre. Ya tengo casi listo el artículo de las capillas funerarias. A ver... Espero que te gusten igual. Comí bacalao de mil maneras, jajajaja... de todos modos mi plato preferido de esa zona es la cataplana ¿la has probado?

Sira Gadea dijo...

Muchas gracias enrique. Si te gustan los planos tengo una sorpresita para ti. Te la envío por Face, a ver si puedo. Un abrazo.

Merce dijo...

Fantástico, lo incluyo también en mi itinerario... hay tanto que ver...