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lunes, 2 de diciembre de 2013

Santa-Clara-a-Velha de Coimbra hoy

El recorrido por la azarosa historia del monasterio Santa-Clara-a-Velha tiene su continuación en un estupendo paseo por el monumento en la actualidad, un espacio tutelado por la Direção Regional de Cultura do Centro inaugurado en 2009 inmerso en una amplia zona al aire libre y que abarca un Centro de Interpretación y la ruina arqueológica adyacente.

Santa Clara-a-Velha
Vista aérea de las ruinas, el Centro de Interpretación y su entorno (1)

La visita comienza precisamente en el edificio del Centro de Interpretación, que cuenta con auditorio, biblioteca, servicio educativo, laboratorio de conservación y restauración, tienda, cafetería…

Plano del complejo de Santa-Clara-a-Velha en la actualidad (2). 
Está modificado para traducirlo al español y marcar la orientación

Santa Clara-a-Velha
Acceso actual al monumento

Centro de interpretación

Bajo el edificio se acumulan distintas piezas arquitectónicas y escultóricas halladas
durante las excavaciones

Rampa de acceso

En la exposición pueden verse múltiples objetos encontrados en las excavaciones arqueológicas que contextualizan los distintos aspectos de la vida conventual, las horas dedicadas a la oración, los tipos de alimentos, cómo trataban las enfermedades… hasta la muerte y enterramiento entre los muros de la clausura.

Dada la vinculación con la Corona desde su fundación, Santa Clara atrajo a numerosas damas de la nobleza portuguesa, tanto para profesar como para estar simplemente recogidas, algunas desde la niñez, y recibir una formación antes de concertar su matrimonio. Existían dos tipos de religiosas: las profesas, procedentes de la nobleza y de familias ilustres, que hacían voto de clausura, castidad, pobreza y obediencia, “freiras de coro e véu preto”, con asiento en el coro y exclusivamente dedicadas a la oración, la organización de la vida monástica y otras labores consideradas dignas, como coser o bordar; y las conversas, de origen humilde, “freiras leigas ou servidoras”, que eran las que hacían el resto de trabajos y necesitaban estar en contacto con el exterior, de ahí que prometieran todos los votos menos el de clausura.

clarisas de Coimbra
Ámbito de la exposición dedicado al funcionamiento de la botica en el convento

Aunque las Constituciones Generales no aprobaban la presencia de criadas al servicio personal de las monjas, se sabe que en Santa Clara las hubo. Además, la comunidad precisaba de otro tipo de servidores, como administradores o procuradores, pero también vaqueros, hortelanos, carniceros, carpinteros, canteros, pintores, zapateros o lavanderas.

Ámbito de la exposición dedicado a la alimentación

Piezas de vajilla encontradas en las excavaciones

Dos losas sepulcrales y la recreación de un sarcófago sustentado por leones
en el ámbito dedicado a la muerte

A lo largo de la exposición siempre está presente el edificio, visible a través de las cristaleras que cubren toda la fachada norte del mismo, de cara al convento.

El Centro de Interpretación está orientado hacia las ruinas

El convento desde la plataforma exterior del Centro de Interpretación

Atravesando un amplio espacio ajardinado se llega a las ruinas, que comprenden la iglesia y uno de los claustros. Las rampas y la colocación de ascensores para salvar algunas alturas facilitan el acceso a personas con movilidad reducida.

El convento desde las rampas de acceso al conjunto arqueológico

La ruina desde la plataforma que la rodea. Arriba a la izquierda se ve
el imponente Santa-Clara-a-Nova

Como fundación real, las obras se pusieron bajo la dirección del arquitecto de la corona Domingos Domingues, que ya había trabajado en el claustro de D. Dinis del monasterio cisterciense de Alcobaça, y que realizaría la cabecera de la iglesia.

Claustro de D. Dinis del monasterio cisterciense de Alcobaça, donde trabajó
Domingos Domingues, primer maestro de obras de Santa-Clara-a-Velha

A su muerte en 1325 le sucedería Estevão Domingues, quizá familiar suyo, alarife en el claustro de D. Dinis pero en el de la Sé de Lisboa, que levantaría el cuerpo de la iglesia e iniciaría el claustro principal.

La iglesia está precedida de un atrio que delimitaba la zona de privilegio de asilo del monasterio además de servir como cementerio y en el que se sitúa la Porta dos Fiéis, la de acceso público, abierta al segundo tramo de la nave del Evangelio.

Planta de la iglesia y el claustro mayor de uno de los paneles indicativos en el sitio arqueológico.
Las indicaciones son mías

Atrio y Porta dos Fiéis, con un ascensor que salva el desnivel a la derecha

El templo cuenta con planta de tres naves casi iguales en altura, de siete tramos y con cubierta de bóveda de cañón apuntado en la central, con los arcos fajones apoyados sobre ménsulas cónicas, y de crucería de gruesos nervios las laterales, apoyados en pilares, resultando excepcional para la época en las iglesias mendicantes, pues lo habitual era la cubierta de madera.

Detalle de la cubierta de cañón apuntado de la nave central. Desde este punto de vista
también se aprecia muy bien que las tres naves presentan similar altura

No tiene transepto, con triple cabecera de capilla mayor poligonal, de la que solo se conserva el primer tramo de la cubierta, y absidiales de planta cuadrangular al exterior y poligonal al interior.

Zona de la cabecera

Primer tramo del ábside central, lo único que conserva de la cubierta este ámbito

La iluminación procede de las grandes ventanas apuntadas con parteluz en las naves laterales y de rosetones en los testeros de la cabecera, los pies y otro más en el lado del Evangelio.

Uno de los rosetones

Los tres primeros tramos más próximos al altar conformaban la zona pública, mientras que los otros cuatro eran la zona de clausura, donde se situaba el coro, separadas por una gruesa pared, con el torno ubicado en el lado de la Epístola.

La iglesia desde la zona pública

Detalle del torno desde la zona de clausura

Ya hemos dicho que la iglesia contaba con una planta intermedia hoy desaparecida, y que reducía el espacio vertical, de la que quedan, como testigos, los arcos fajones y formeros que la sustentaban.

Arcos que sustentaban la planta intermedia

En los cuatro últimos tramos, los correspondientes al coro, la intervención museográfica ha incorporado una plataforma de madera que da una idea de cómo sería esa segunda planta construida para salvar las crecidas del Mondego.

Reconstrucción de la zona del coro

Lo mismo que el resto de conventos, Santa Clara también acogió, en la zona pública de la iglesia, sepulturas de legos, como el de Gonçalo Peres Ribeiro, mayordomo mayor de la reina Da. Isabel, y su esposa, o el de Da. Isabel Coutinho, dama de gran linaje del siglo XV, con un destacado arcosolio de arco apuntado y angrelado que contiene un sarcófago con decoración heráldica.

Arcosolio de Da. Isabel Coutinho en la nave de la Epístola de la zona
pública de la iglesia. Aún conserva restos de la decoración que
cubría el tímpano

La parte posterior del templo, bajo el coro y las dos naves laterales, también se conformó como necrópolis, habiéndose localizado unas setenta inhumaciones, con los cuerpos orientados en sentido oeste-este y los pies hacia la cabecera, vestidos con hábito y amortajados y cubiertos con una capa de cal. Aunque las recomendaciones de la orden no lo aconsejaban, algunos esqueletos se han encontrado junto a pequeños objetos como amuletos, rosarios o restos de libros de horas.

Plano (tomado de un panel señalizador in situ) de la parte bajo
el coro con las inhumaciones localizadas durante
las excavaciones arqueológicas

El claustro está adosado a la fachada sur de la iglesia y comunicado con éste a través del cuarto tramo de la Epístola mediante una portada arquivoltada sobre columnas con capiteles de temas vegetales.

Portada de la iglesia desde el claustro mayor

Detalle de los capiteles de la izquierda

Detalle de los capiteles de la derecha

Tiene forma cuadrangular de grandes dimensiones, incluso más grande que el de Alcobaça, y su panda adosada a la iglesia, la más próxima a lo sagrado, también se utilizó para enterramientos, conservándose muchas de las losas in situ.

Panda norte del claustro adosada a la iglesia, donde
todavía se conservan las lápidas de enterramiento

Contaba con un estanque central rodeado de cuatro fuentes y diversas macetas revestidas de azulejos hispano-árabes, evocación de los cuatro ríos de los Jardines del Paraíso.

El claustro, con el estanque en el centro. Al fondo destaca la imponente
Universidad de Coimbra

Una de las cuatro fuentes ornamentales que rodean el estaque

El claustro con el Centro de interpretación al fondo

Tenía una fuente de abluciones adosada a su panda este, con quiosco de planta rectangular abierta mediante arcos de medio punto sobre columnas dobles con capiteles con decoración vegetal y lavabo central circular, y justo enfrente estaba el refectorio.

Restos del quiosco de la monumental fuente de abluciones

Restos del refectorio

En la crujía oeste se han localizado los vestigios del dormitorio y en panda sur estaba la sala capitular y tres portadas más que comunicaban con otras dependencias conventuales, una de ellas la cocina.

A continuación de esta panda sur existía otro claustro más pequeño en el que se encontraba el noviciado.

Maqueta de la iglesia en el Centro de Interpretación, donde se aprecia la iglesia,
los dos claustros y la zona de huerta

Si os habéis quedado con ganas de más, podéis conocer también la azarosa historia del monasterio y el porqué de su abandono en el siglo XVII.

Otros MONASTERIOS en viajar con el arte:

San Esteban convento e iglesia, de Salamanca
San Martiño Pinario en Santiago de Compostela
Santa María del Paular en Rascafría (Madrid)
Santo Tomás de Ávila
San Antonio el Real de Segovia
San Miniato al Monte de Florencia
Convento da Madre de Deus, hoy Museu Nacional do Azulejo en Lisboa

Notas:


Fuentes:

CORTE-REAL, A. (coord.),  Mosteiro de Santa Clara de Coimbra. Do Convento à Ruína, da Ruína à Contemporaneidade, Coimbra, Direcção-Geral de Cultura do Centro, 2ª ed. 2009.
TAVARES, A., “El Monasterio de Santa Clara-a-Velha de Coimbra. Una propuesta de gestión del patrimonio”. En ÁVILA SEOANE, N. (Ed.), Cultura y Mentalidades: de la Antigüedad al siglo XVII. (Nuevas Investigaciones), Madrid, Asociación Cultural CASTELLUM, 2007, pp. 213-241.
http://www.museumachadocastro.pt/pt-PT/minisitios/ContentDetail.aspx?id=557

18 comentarios:

Nacho San Marcos dijo...

Excelente reportaje Sira. Bien ordenado, claro y completo en todos los aspectos. Es una pena el estado ruinoso del conjunto histórico del Monasterio, aunque está muy bien restaurado y parece que explicado con una buena señalización. Me parece acertada la construcción del altillo de madera del coro, y los suelos en general. Me gustaría ver el efecto de la iluminación artificial sobre los restos. En cuanto al nuevo Centro de Interpretación, al margen de sus aciertos museográficos, está bien encajado de situación, distancia y proporciones en la planta general de conjunto, como se ve en tus primeras imágenes. No obstante me parece una arquitectura que busca la neutralidad expresiva a través de la dureza del material ( poco amable). Preferiría más transparencia y un tratamiento diferente del espacio bajo edificio, esa gran estoa columnada usada como almacén a cubierto. Hay una relación vertical edificio- terreno, y otra horizontal con perspectiva final en el conjunto histórico principal a su través, que echo de menos. Pero es sólo una opinión

Antonio Banus Pascual dijo...

Me ha gustado la ampliación del primero. Buen día, Sira

Sira Gadea dijo...

El espacio bajo el edificio está claramente desaprovechado y hay que ser una cotilla de libro, como yo, para que te llame la atención. Yo creo que ha sido, simplemente, aprovechado como almacén pero que en el proyecto no se le daba esa utilidad ¿A qué te refieres con la "transparencia"? Aunque la cara sur es completamente cerrada, toda la norte es completamente transparente, una enorme cristalera de lado a lado que deja ver la ruina al fondo. No tuve la idea de poner una fotografía para que se viera. Te tengo que llevar de asesor, ya te lo tengo dicho, que tu opinión siempre es enriquecedora. Por cierto... ¿viste la primer parte donde hablo de la pobre doña Inés de Castro y de la pobre infanta doña Juana?

Sira Gadea dijo...

Era tanto lo que tenía ganas de contar que tuve que hacer dos partes. Me alegro de que te haya gustado, Antonio. Es un lugar muy hermoso y con una historia fascinante.

Nacho San Marcos dijo...

Por transparencia me refiero a que el Centro haga, no solo de "filtro" funcional, museográfico y didáctico sino también visual hacia el Monasterio. No desde su interior por la cristalera superior, sino a pié de terreno desde el acceso y los espacios ajardinados de influencia. Ello hubiera obligado a un uso de la planta columnada, bajo el edificio, compartido con los restos arqueológicos y vinculado a la planta superior. También a hacer "perforaciones" en el muro de mampostería para permitir esa visión que ahora está negada. Doy por hecho que los autores han planteado una solución más ambiciosa para la planta baja. No es una crítica sino una observación desde la experiencia. Me ha pasado a mi en casi todas las obras oficiales, que bien los responsables de la Iglesia, de Cultura, o municipales han tomado decisiones al margen de la voluntad del autor o del contenido del Proyecto, haciendo gala de una ignorancia supina y sin siquiera preguntar

Sira Gadea dijo...

Es verdad que desde el acceso no se ve el monasterio, pero el jardín no empieza a esa altura, sino a nivel de la segunda planta del edificio, en donde se concentran todos los ámbitos del Centro de Interpretación visitables. El muro de mampostería que se ve es de contención del jardín y de un estanque, el que se ve en la imagen 12. Desde esa segunda planta se accede directamente a la amplia explanada de cesped que comunica con la ruina, no hay que bajar de nuevo. Tendría que haber encontrado algún alzado o sección, pero no tuve suerte en mis pesquisas "goggleanas" a la caza y captura de esos dibujos arquitectónicos que tanto me gustan. Acabo de añadir otra fotografía con una visión desde la ruina que no sé si deja ver mejor cómo está resuelto. La verdad es que, desde mi visión de profana, me pareció que la interacción de ambos elementos estaba muy bien resuelta. También me gusta que al principio no pueda verse, juega con el factor sorpresa y es emocionante.

enrique dijo...

Decía Camoes en su magna Obra "Os Lusiadas":

"A los hados oyera que vendría
una gente fortísima de España
por el gran mar..."

Es decir, que los portugueses eran españoles, es decir, de la península ibérica, de Hispania...

Así que tus divagaciones lusitanas nos traen el eco del viento de la historia.
Es intolerable que España viva de espaldas a Portugal, cuando tantas infantas han cruzado la frontera en ambas direcciones, cuando tantos linajes portugueses han tenido protagonismo en Castilla (Pimentel, Silva, Pacheco, Acuña, Gomez de Mora...) y cuando se unieron ambas coronas bajo Felipe II.

Bravo de nuevo!!

Sira Gadea dijo...

Muchas gracias. Tienes toda la razón. Pero es que quizá España vive de espaldas a todo y a todos, incluso de espaldas a ella misma, en una mezcla explosiva de soberbia y complejo de inferioridad que hace que muchas veces no se sea capaz de ver más allá de medio palmo.

enrique dijo...

E siendo mi error: el linaje portugués no es Gomez de Mora (apellido de un ilustre arquitecto barroco) sino Gómez de Silva, Príncipe de Eboli y duque de Pastrana y Estremera.
Añado el linaje de los Moura.

Tienes razón, España vive de espaldas a sí misma..

Sira Gadea dijo...

Y los ilustres Mendoza, con tantísimo peso en toda la historia de la Edad Moderna, también de origen portugués. La historia habla por sí sola.

enrique dijo...

¿Los Mendozas no eran vascos?

Sira Gadea dijo...

Tienen una importante rama portuguesa: http://www.uam.es/personal_pdi/ciencias/depaz/mendoza/menport.htm

Boro dijo...

Fantástica continuación de la primera parte, para que luego digan que segundas partes nunca fueron buenas.
Sobre el centro de interpretación tal vez esa planta baja de almacén que como indicas parece más aprovechada que destinada a guardar los restos arqueológicos, tal vez se hace como paralelo de los dos pisos en que tuvo que dividirse la iglesia para salvar las inundaciones y como recuerdo o precaución ante las misma (o tal vez solo se hace para salvar la tapia del convento y elevar el edificio para que sirva de mirador). A los arquitectos suelen gustarles estos juegos de significados y lo cierto es que recuerda un palafito aunque entiendo que el río estará perfectamente encauzado en estos momentos y habrá poco riesgo de inundaciones.
Me ha llamado la atención la penúltima fotografía del reportaje que indica que se se trata de una parte del refectorio porque me recuerda a las típicas portadas monumentales de acceso a las salas capitulares. Puede tratarse de una comunicación con la cocina un poco más elaborado del tradicional?
Muchas gracias por este completo viaje virtual a una zona para mi desconocida de Coimbra que nos has permitido hacer.

Sira Gadea dijo...

Me gusta esa interpretación de las dos plantas del centro de interpretación en relación con los problemas de inundaciones que tuvo desde el principio el monasterio. Es verdaderamente sugerente y sería una gozada hablar con los arquitectos del proyecto. En la actualidad el problema está completamente resuelto (o eso parece, que la naturaleza es indomable), con un potente dique de contención que rodea todo el complejo y por el que se puede también pasear, con unas vistas geniales del conjunto sin necesidad de acceder a él.
A mí también me chocó que lo que se ha identificado con el refectorio contara con esa magnífica portada con arcos abiertos a la crujía del claustro, aunque no creo que sea de comunicación con la cocina, una zona de servicio a la que no es habitual darle ese tipo de tratamiento, solucionado simplemente con un simple "pasaplatos". Pero es verdad que es llamativo.
Y gracias a ti, pues con tus comentarios haces que dé "otra vuelta" a mi visita incorporando tus puntos de vista.

Trinidad dijo...

Tienes un magnífico blog. Enhorabuena.

Sira Gadea dijo...

Muchísimas gracias, Trinidad.

Henar Herguedas dijo...

Precioso Sira. Habrá que ir más a Portugal....

Sira Gadea dijo...

Portugal es maravilloso, Henar. Sí que es verdad que hay que ir más.