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lunes, 28 de abril de 2014

La basílica de la Assunta y su entorno en la isla de Torcello en Venecia

Torcello, una pequeña isla al norte de Venecia con un ambiente mágico, rodeada de marismas y alejada del bullicio de una de las ciudades más visitadas por el turismo internacional, apenas tiene en la actualidad unos veinte habitantes, por lo que nadie podría imaginarse que fue precisamente este solitario paraje el primero en ser habitado de toda la laguna, cuando tras la caída de Imperio Romano los vénetos empezaron a emigrar de terra ferma buscando nuevos asentamientos que no hubieran caído bajo el dominio de los pueblos del norte.

Torcello (1)

Así, y bajo el gobierno del Imperio Bizantino, se fue convirtiendo en un enclave esencial y en el año 639 ya fue nombrada sede episcopal, llegando a tener bajo su jurisdicción, además de iglesias en el continente, las de las islas de la Laguna Véneta septentrional, que incluían Murano, Burano, Mazzorbo, Ammiana y Constanziaco. De estas fechas data la erección de su primera catedral.

Situación de Torcello en la Laguna Veneciana

Al tiempo, también fue desarrollando una potente industria a partir de la producción de sal, talleres de metal y vidrio y un floreciente comercio, basado fundamentalmente en manufacturas de lana, con todo el Adriático y el Mediterráneo oriental, alcanzando su máximo apogeo en el siglo XIV, cuando llegó a tener más de veinte mil habitantes.

Pero a partir del siglo XV, el esplendor de Venecia, unido a que los alrededores de la isla habían ido encenagándose y la navegación era cada vez más dificultosa y el ambiente se había ido volviendo insalubre, con malaria y epidemias continuas de peste, Torcello fue perdiendo población hasta quedar prácticamente desierta. Los edificios fueron progresivamente abandonados y empezó un expolio de sus materiales de construcción, trasladados a Venecia para nuevas edificaciones.Aun así, el titulo episcopal de Torcello todavía está vigente, en la actualidad detentado por el arzobispo Piero Pioppo.

Foto antigua de Torcello (2)

Zona monumental de Torcello, con el Museo a la izquierda, al fondo la excatedral de santa María Assunta
y a la derecha la iglesia de santa Fosca

La isla todavía conserva parte de su rico patrimonio arquitectónico, con un complejo paleocristiano conformado por la ex catedral de Santa María de la Asunción, los restos del baptisterio de San Giovanni y la iglesia de Santa Fosca, el típico martyrion, además de dos palacios del XIV, hoy Palazzo dell’Archivio y el Palazzo del Consiglio, hoy habilitados como museos, habiendo desaparecido otros edificios, como los monasterios de San Tommaso dei Borgognoni, Sant'Antonio o San Giovanni evangelista.

Vista con el palacio que alberga el Museo de Torcello en primer plano y la basílica y el campanile al fondo (3)

El principal edificio religioso conservado en Torcello es la antigua catedral de la diócesis, puesta bajo la advocación de la Asunción de María, conformada como nueva sede episcopal heredera de la de Altino, devastada tras una ocupación lombarda de población mayoritariamente arriana.

Según una inscripción encontrada durante unos trabajos arqueológicos a fines del siglo XIX, su fundación dataría del año 639 por Maurizio, magister militum y gobernador bizantino de la provincia de Venecia e Istría, con capital en Torcello, cumpliendo la voluntad de Isacco, exarca de Rávena, y bajo los auspicios del emperador Heraclio I.

“In n(omine) d(omini) D(e)i n(ostri) Ih(es)u Xr(isti), imp(erante) d(omi)n(o) n(ostro) Heraclio p(er)p(etuo) Augus(to), an(no) XXVIIII ind(ictione) XIII, facta est eccl(esia) S(anc)t(e) Marie D(e)i Genet(ricis) ex iuss(ione) pio et devoto d(omi)n(o) n(ostro) Isaacio excell(entissimo) ex(ar)c(ho) patricio et D(e)o vol(ente) dedicata pro eius merit(is) et eius exerc(itu). Hec fabr(ica)t(a) est a fundam(entis) per b(ene) meritum Mauricium gloriosum magistro mil(itum) prov(incie) Venetiarum, residentem in hunc locum suum, consecrante s(anc)t(o) et rev(erendissimo) Mauro episc(opo) huius eccl(esie) f(e)l(ici)t(er)”.

(En el nombre de Nuestro Señor Jesucristo, durante el imperio de nuestro señor Eraclio siempre Augusto, en el vigésimo noveno año, indicción decimotercera, se hizo esta iglesia de Santa María madre de Dios por orden de nuestro pío y devoto señor Isacco, excelentísimo exarca y patricio, y con permiso de Dios, se dedicó a favorecer sus méritos y su ejercicio. Se fabricó desde los cimientos gracias a Maurizio, glorioso magister militum de la provincia de Venecia, residente en este lugar, y fue consagrada por el santo y reverendísimo Mauro, obispo de esta iglesia).

De todos modos, hay otros autores que consideran que esta lápida no sería original de Torcello, sino reutilizada traída de otra isla, por lo que no estaría hablando de la fundación de la catedral. En lo que los investigadores sí parecen estar de acuerdo es que el templo fue fundado en el siglo VII, independientemente de que esa lápida sea o no la fundacional, y puesto bajo la advocación de María Madre de Dios.

En la segunda mitad del siglo IX fue ampliada por orden del obispo Adeodatus II, que la elevó en altura, en una tendencia de la época a hacer las iglesias cada vez más altas como reflejo de la majestad divina.

La iglesia conservada en la actualidad, un significativo ejemplo del llamado estilo véneto-bizantino, data de una profunda remodelación de comienzos del siglo XI bajo el patrocinio del obispo Orso I Orseolo, hijo del doge Pietro II Orseolo, cuando se modifica la cabecera conformándola con tres ábsides, se añaden la cripta bajo el altar mayor y el pórtico a los pies y empieza a aplicarse la decoración musivaria. De esta remodelación data la advocación a Santa Maria Assunta.

Santa María Assunta (4)

Sección del altar mayor
y la cripta (5)

Con la decadencia de la isla a partir del siglo XV, la diócesis terminó siendo trasladada a Murano hasta que en 1818 fue definitivamente suprimida e incorporada al Patriarcado de Venecia, cuando la catedral se convirtió en sencilla parroquia. Pero como los habitantes siguieron disminuyendo, en 1986 también se suprimió la parroquia, convertida en basílica-santuario dependiente de la de Burano.

Zona absidial y fachada norte

Con fábrica de ladrillo y piedra reservada para los elementos estructurales y los marcos de los vanos, la fachada principal está precedida de un nártex interrumpido por un acceso central justo delante de los restos del baptisterio de san Giovanni, en un eje axial con un claro componente simbólico en relación con el camino para llegar a la Salvación, que comienza con el Bautismo, sacramento imprescindible para poder acceder al templo, y termina con la Comunión con Dios en el altar.

Nártex en el lado del Evangelio

Puerta central en el atrio de la basílica, en comunicación directa con el baptisterio, hoy en ruinas

Planta de la basílica, con el baptisterio justo delante de la fachada principal, y sección del ábside con la cripta (6). Las indicaciones son mías


El baptisterio es un edificio de planta circular que estaba cubierto con bóveda, con la pila bautismal octogonal de inmersión en el centro y circundada por un deambulatorio con columnas.

Ruinas del baptisterio

Fachada de la basílica con las ruinas del baptisterio delante

El conjunto cuenta con un campanile exento de planta cuadrada en la zona del ábside, construido también en tiempos del obispo Orso I Orseolo. Mide 50 metros de altura y es el más antiguo conservado en la Laguna. En noviembre de 2012 estaba en restauración.

Vista de la isla y de la laguna desde el campanile de Torcello (7)

El interior del templo es de planta basilical de tres naves separadas por columnas corintias de mármol reaprovechadas de otros edificios que sustentan arcos de medio punto y que culminan en tres ábsides semicirculares, y cuenta con cubierta de madera a dos aguas en la nave central y a una en las laterales. Excavaciones contemporáneas han constatado la existencia de una cuarta nave que estaba adosada a la del Evangelio y de la que no se conserva nada.

Nave central, con la iconostasis separando el ámbito de la liturgia del de los fieles

La iluminación proviene de grandes ventanales laterales de medio punto abiertos sólo en el lado de la Epístola, destacando las grandes losas de piedra que permiten cerrar las ventanas desde el exterior, y con el norte ciego para defenderse del frío.

Nave de la Epístola, con las ventanas a la derecha y el ábside lateral con el Pantocrátor al fondo

Losas de piedra que cierran las ventanas, sólo abiertas en el lado sur (6)

Conserva la iconostasis, el elemento que separaba el ámbito de la liturgia, hacia el altar, del de los feligreses, hacia los pies, conformada mediante un antepecho con bajorrelieves esculpidos de estilo bizantino y columnas de mármol de capiteles también bizantinos que sustentan una tabla con iconos, con la Virgen en el centro flanqueada por los apóstoles, obras del Quattrocento, adscritas a artistas de Murano en el lado de los fieles, y de época posterior en el de la liturgia.

Detalle de los bajorrelieves del antepecho de la iconostasis con dos pavos reales afrontados (4)

La iglesia desde la zona de liturgia, con la iconostasis separando los dos ámbitos y el mosaico del Juicio Final
al fondo, en la contrafachada

Detalle de los iconos por uno y otro lado, con la Virgen con el Niño en el centro
flanqueada por los apóstoles

El altar mayor es fruto de una reconstrucción de 1923, con un podio con la cátedra episcopal de mármol bajo el que se ubica una cripta con las reliquias de san Iliodoro, primer obispo de Altino, diócesis de la que procedía la de Torcello.

El altar mayor desde el lado de los fieles, separado por la iconostasis

El pavimento de mosaico policromo formando dibujos geométricos es una recreación del primitivo del siglo IX.

Detalle del pavimento

El magnífico ciclo de mosaicos figurativos de la catedral de Torcello, quizá el más destacado del norte de Italia, desarrolla un asunto mariano, de ahí la advocación del templo, a través de la Encarnación, Muerte y Resurrección de Cristo. Se aplicaría a fines del siglo XI de la mano de musivarios bizantinos e italianos pero también se detecta una intervención del último cuarto de ese siglo y otra posterior, ya del siglo XII, quizá motivada por los desperfectos que pudo ocasionar un terremoto en 1117 que causó el colapso de algunas partes de la iglesia. A partir de esta fecha, ha sufrido múltiples intervenciones para evitar su pérdida a lo largo de los siglos, unas más acertadas que otras.

La cubierta del ábside central está presidida por una Virgen Odighitria, una imagen típicamente bizantina en la que se la representa de pie, de cuerpo entero y señalando al Niño con la mano indicando que es Él, que bendice con la mano derecha y porta un libro en la izquierda, el camino para la Salvación, iconografía inspirada en la Virgen Panagia de los iconos aquiropoyetas, pero que en vez de medio cuerpo, está de cuerpo entero y de pie, pero señalando al Niño.

Cúpula de media naranja del ábside central

En las enjutas del arco de triunfo que abre al altar mayor se representa una Anunciación con una Virgen que de nuevo adopta la iconografía de la Odighitria bizantina aunque, lógicamente, sin Niño.

Enjutas del arco de triunfo que abre al ábside mayor

Detalle de la Anunciación

En la clave del arco se ubicaba una representación de Cristo en clípeo sujeto por dos ángeles, hoy desaparecido, con restos conservados en el Museo Provinciale di Torcello.

La figura de la Virgen, con un manto azul intenso, y con el Niño vestido de rojo como símbolo de la Pasión, está en medio de un fondo dorado, color de la divinidad, que ocupa todo el semicírculo absidial.

Virgen Odighitria

Por debajo corre un friso con un Apostolado sobre un campo florido, reconocibles por sus atributos, como las llaves de san Pedro o la cruz de san Andrés, o por la inscripción sobre sus cabezas, unos con la mano derecha levantada bendiciendo y otros con un libro, que puede estar abierto o cerrado.

Detalle del Apostolado

En el ábside de la Epístola, capilla del Santísimo Sacramento, aparece un Cristo Pantocrátor que bendice con la mano derecha mientras sujeta un libro cerrado con la izquierda, flanqueado por los arcángeles Gabriel y Miguel, y por debajo, separados por un friso en el que se alaba la naturaleza de Cristo, están los santos Ambrosio, Agustín, Martín de Tours y Gregorio, los Cuatro Doctores de la Iglesia Latina.

Capilla absidial de la Epístola

Pantocrátor de la capilla del Santísimo Sacramento

Detalle del arcángel san Gabriel

En cuanto a la bóveda, cuenta con un Agnus Dei en clípeo soportado por cuatro ángeles, dos de cuerpo entero y dos de busto.

Agnus Dei de la capilla del Santísimo Sacramento

En la contrafachada se localiza la representación del Juicio Final, uno de los mosaicos más impresionantes del Véneto, ubicado a la salida del templo como recordatorio para el fiel de lo que le espera al final de los tiempos.

Contrafachada con el Juicio Final

Dividido en seis registros, en el superior, con forma triangular provocada por la cubierta a dos aguas, aparece un canónico Calvario, con Cristo en la cruz flanqueado por la Virgen y san Juan Evangelista.

A continuación se representa una Anástasis, con Cristo Victorioso junto a san Juan Bautista señalándole como el Salvador, llegando al Limbo, pisoteando al Diablo y recogiendo a las almas para que asistan al Juicio. Tiende la mano a Adán mientras Eva le suplica. A la derecha aparecen David y Salomón, prefiguraciones de Cristo en el Antiguo Testamento y alegorías de la realeza y la sabiduría. A la izquierda se sitúan los profetas, los que revelaron que Cristo era el último de ellos.

Anástasis

En los extremos aparecen a un tamaño que desequilibra la escena, los arcángeles Miguel y Gabriel vestidos como mensajeros imperiales de Bizancio portando globo terráqueo y lábaro, que sólo se levantaba en presencia del emperador, indicando al fiel que está ante el emperador del universo.

El arcángel san Miguel

En un registro más abajo se representa una Deesis, con Cristo en mandorla, símbolo de su naturaleza divina, mostrando las heridas de la Pasión y flanqueado por la Virgen y otra vez San Juan Bautista. El que se ubique en el tercer registro podría tener relación con el “tercer día”, el Domingo de la Resurrección de Cristo. De hecho, el Descenso a los infiernos sucede el Sábado Santo y la Crucifixión el Viernes Santo.

Registros con la Deesis y la Etimasia

El consejo apostólico y los ángeles se distribuyen en horizontal por todo el resto del registro. Bajo la mandorla aparecen dos querubines, con las alas plagadas de ojos, y las dos ruedas de fuego de la Visión de Ezequiel, que transmiten la energía divina a un río también de fuego que llega hasta el Infierno, representado en el registro más bajo.

En el siguiente registro aparece la Etimasia, una representación simbólica de la espera de la Venida de Cristo mediante un trono vacío, cubierto con un paño azul y rematado con una cruz con la corona de espinas, la lanza y un palo con la esponja, instrumentos de la Pasión. Está preparado para el que ha de venir, haciendo alusión al Cristo Juez del Juicio final, con igual significado que el Pantocrátor, y con el libro cerrado por los sellos que se abrirán en el juicio.

La Etimasia

A los pies del trono están Adán y Eva arrodillados en actitud de adoración y en los extremos los ángeles que anuncian la llegada del Juicio Final haciendo tocar sus trompetas, mientras que en los extremos, los muertos van saliendo de la tierra o del mar.

Muertos saliendo de la tierra, representada mediante animales terrestres,
a la llamada de las trompetas del Juicio Final

Muertos saliendo del mar

Los dos últimos registros muestran el Juicio en sí, con una Psicostasis central, justo encima del vano de acceso, en la que san Miguel está pesando las almas mientras el demonio intenta hacer trampas para inclinar la balanza hacia la condenación. Los salvados, vestidos para preservar su honorabilidad, están a la derecha de la Divinidad, la izquierda del espectador, divididos en cuatro grupos de eclesiásticos, mártires, monjes y mujeres piadosas.

Juicio Final

En el registro más bajo de este mismo lado se representan, en medio de un exuberante jardín con las puertas del Cielo custodiadas por un querubín, de derecha a izquierda, a san Pedro con las llaves del Cielo y al arcángel san Miguel, esta vez como psicopompo, en su tarea de acompañar a las almas al más allá, al buen ladrón, que alcanza el Paraíso tras el arrepentimiento, a la Virgen como intercesora ante la Divinidad y a Abraham rodeado de almas salvadas.

El  Cielo

Los condenados, desnudos, están a la derecha. Los ángeles caídos les infringen todo tipo de torturas y les empujan hacia Lucifer, sentado sobre el Leviatán y con el Anticristo en su regazo, un niño que engaña a los hombres con su falsa inocencia.

El Infierno

Más abajo, siguen los condenados, divididos en los siete pecados capitales, con la lujuria, con hombres rodeados de llamas hasta la cintura, la gula, con un hombre mordiéndose las manos, la ira, con un hombre hundiéndose en aguas heladas para apaciguar su rabia, la soberbia, la envidia, con calaveras de las que salen serpientes, la avaricia, cabezas enjoyadas son una representación de todas las razas, pues a todas les llegará el Juicio, y la pereza, representada mediante esqueletos desmembrados.

El tímpano de la puerta, justo debajo de la Psicostasis, muestra una Virgen Platytera, que ruega con los brazos en posición orante, en actitud de interceder por los hombres ante el Cristo Juez del Juicio Final. La Hermeneia bizantina estableció que toda Virgen debía ser Teotokos, o sea, aparece con el Niño, así que, lo habitual en esta iconografía platytera es que el Niño aparezca en un medallón en el centro del pecho. Pero en este caso no aparece, no se sabe si por una desviación iconográfica o por un error en las restauraciones arbitrarias a las que fueron sometidos los mosaicos en el siglo XIX.

Virgen Platytera en el tímpano de la portada

A la derecha de la basílica de la Assunta está a iglesia de santa Fosca, reconstruida en el siglo XII a partir de un antiguo martyrion para albergar los restos de las santas Fosca y Maura, mártires de Rávena del siglo III, que habían sido trasladados a la isla desde Libia en el año 1011 y habían originado un culto muy popular.

Iglesia de santa Fosca, con el llamado “trono de Atila” a la derecha, aunque nada tenga que ver con el famoso
caudillo de los hunos sino que se piensa que sería, más bien, un asiento para el obispo de Torcello

Tiene la planta de cruz griega inscrita sobre un octógono, con cubierta circular central realizada en madera y triple ábside, el central mucho más grande.

Alzado, sección y planta de la iglesia de santa Fosca (8). La ventana termal de influencias clásicas debió ser cegada y sustituida por los tres arquitos en un momento dado

Detalle de la cubierta de la iglesia de santa Fosca

Interior de la iglesia de santa Fosca

Está rodeada por un pórtico perimetral de columnas bizantinas de mármol reutilizadas de otras construcciones que soportan arcos de medio punto peraltados y es bastante posterior, fechado en el siglo XVI, comunicado con el atrio de santa María Assunta.

Atrio perimetral de la iglesia de santa Fosca

Decoración exterior de la zona absidial (4)

El Museo Provincial de Torcello ocupa los antiguos palacios del Consejo de la isla y del Archivo, con restos arqueológicos encontrados en el yacimiento que atestiguan la importancia histórica del lugar y donaciones de colecciones privadas, divididas en dos secciones: una arqueológica y otra medieval y moderna.

Piezas del Museo expuestas en el exterior (4)

Otros artículos de VENECIA en Viajar con el Arte:

Las cappelle Contarini, Basso-Sagredo y Grimani de la iglesia de San Francesco della Vigna
Los monumentos fúnebres del lado de la Epístola y del lado del Evangelio de la basílica dei Santi Giovanni e Paolo 
La sacristía y cappella del Rosario de la basílica dei Santi Giovanni e Paolo

Notas:


Fuentes:

13 comentarios:

nacho san marcos dijo...

Pequeña, pero con grandes tesoros. El turismo apenas ve lo que hay en la superficie de Venecia y ya se conforma, pero Sira se encarga de llevarnos a lo más profundo de la esencia del Arte. El conjunto de Torcello, no solo es bellísimo, es majestuoso incluso en su soledad, y abandono. La Basílica es para mi inspiradora.... Sira, podríamos estar allí horas hablando de Arte y Arquitectura. El ábside central es sencillamente impresionante, con el tambor curvo en espiga de mármol...(aunque no entiendo muy bien lo que han hecho con las gradas concéntricas y la cripta... ). Y el decidido iconostasio, con ese arquitrabe iconográfico, apoyado sobre las delicadas columnas, que define con firmeza el espacio litúrgico me parece una decisión de diseño muy valiente. El mosaico geométrico de suelos es una belleza, aunque tiene parentesco con los de San Marcos lógicamente.... En fin, podría llenar páginas de elogio hacia esta maravilla veneciana, pero prefiero elogiar los ojos de su descubridora. Benditos sean tus ojos Sira por descubrirnos lo que otros no vemos.

Sira Gadea dijo...

Muchísimas gracias, Nacho. Espero siempre con expectación tus enriquecedores comentarios, analizando siempre más allá, con un concepto espacial que envidio. Horas pasaríamos, desde luego. Sería una experiencia absolutamente inolvidable. Los mosaicos de las paredes también están emparentados con los de San Marcos pero creo que aquí se disfrutan más. Los del suelo de San Marcos nos los "escaquean" con esos horripilantes trozos de moquetas, aunque entiendo que con un trajín constante no habría manera de poder conservarlos.

nacho san marcos dijo...

En Assunta la escala de los elementos arquitectónicos y ornamentales, con relación al ser humano, es la adecuada a la contemplación artística. Quizás la vivencia espiritual, por aquello de la grandeza de Dios, requiera a criterio de las autoridades religiosas de las grandes dimensiones (Templo de Salomón, San Marcos, Vaticano,...). Ya conoces el dicho de cuanto más grande mejor... Aquí "los tocas" con la mano y con la mente. Recuerdo una película sobre Jerusalén, con un mensaje apócrifo del s.I. que ponía " ...si levantas una piedra allí estoy, si coges una rama allí estoy..." No hace falta un mosaico como un campo de fúbol para ver a Dios. A mi, que soy bastante ciego a su presencia, me resulta más fácil verlo en Assunta que en el Vaticano...

Antonio Banus Pascual dijo...

Fantastico. Parece mentira que con todo lo que tiene no este mas anunciado y publicitado. He estado en Venecia varias veces y es la primera vez que leo y se algo de la isla de Torcello.
Fantastico como siempre.
Realmente viajamos contigo. He estado durante este rato sumergido en las maravillas de la isla.
Buen día
Antonio

Boro dijo...

Un lugar fantástico e imprescindible de Venecia, mucho menos conocido que Murano y Burano (de la que está a un tiro de piedra) y cuya visita, a mi entender, resulta mucho más interesante. En ese islote, que apenas sobresale unos centímetros del agua y que está en un estado prácticamente salvaje, puedes no solo ver sus sorprendentes obras arquitectónicas (que como Sira demuestra valen más que sobradamente el paseito), sino que puedes maravillarte y llegar a aturdirte pensando en que Venecia hace mil años pudo ser algo así y como esas tierras contenidas con pilotes (que se aprecian en la primera fotografía) que parecen a merced de las mareas fueron consolidándose y sosteniendo hoy las maravillas de San Marcos, Palazzo Ducale etc. Sin duda, un viaje a un pasado anterior al que nos transporta la visita a Venecia, que se hace con tranquilidad y sin agobios de gente y que para mi resultó una de las sorpresas de la visita a la Laguna. Gracias por el recordatorio

Antonio Cabañas dijo...

¡¡¡ Fantástica entrada !!!! Que descubrimiento... Torcelllo. Pero para descubrimiento (para mi, claro ) tu magnifico blog. Gracias Sira

Sira Gadea dijo...

Me alegro mucho de haberte hecho viajar a un lugar tan fantástico, Antonio. Un abrazo y muy buen día también para ti.

Sira Gadea dijo...

Muchas gracias a ti, Antonio, por tu cariñoso comentario. Encantada de encontrarte por aquí y espero que sea por mucho. Un abrazo.

Ray dijo...

Conocía algunos de estos mosaicos pero, vistos así, en su conjunto y con tan didáctica explicación, adquieren para mí aún más relevancia y entran a formar parte de mi lista de visitas imprescindibles. Gracias, Sira, por contribuir al amor al arte.

Buenas noches.

Sira Gadea dijo...

Gracias a ti, Ray. Amar el arte es tan fácil que a veces me pregunto cómo hay personas que pueden despreciarlo y hasta destrozarlo. Yo creo que todo entra en el paquete del desprecio al ser humano.

Sira Gadea dijo...

Gracias a ti, Boro. Veo que tuvimos parecidas experiencias en Torcello. Siglos de historia contenidos y la naturaleza y el hombre mano a mano creando belleza.

José Navareño dijo...

Gracias.

Sira Gadea dijo...

Muchas gracias a ti por leerlo y dejar un comentario, José.