La Sé Velha de Coímbra

Coímbra, con larga historia, la Aeminium romana, a orillas del río Mondego y en un punto estratégico entre Lisboa y Braga, fue sede episcopal ya desde el siglo V, con periodos posteriores en los que unas veces estuvo en manos de Al-Andalus y otras fue conquistada por reinos cristianos.

Claustro de la Sé Velha de Coímbra

Aunque lo lógico es pensar en una primera iglesia visigoda y un posterior templo pre-románico, como podrían atestiguar algunos documentos, lo cierto es que no se ha encontrado certeza arqueológica que confirme que los restos de esta sede catedralicia anterior estén bajo la construcción de la que hoy conocemos como Sé Velha, puesta bajo la advocación de la Asunción de la Virgen, erigida por orden de D. Afonso Henriques después de la Batalla de Ourique en 1139, tras autoproclamarse rey de Portugal como Afonso I y escoger Coímbra como capital de su nuevo reino.

Ubicada en el centro del núcleo medieval amurallado, en un punto de confluencia entre las calles que unían la puerta del Castillo y la de la Almedina, algunos autores creen que se levantaría sobre una mezquita quizá reconvertida a partir de esa hipotética catedral pre-románica, pero tampoco existe constancia de ello. Además, dada la libertad religiosa que existió, hay otros autores que consideran que no hubo razón para convertir la antigua catedral en mezquita.

G . Braun e F. Hogenberg, Illustris ciuitatis Conimbriae in Lusitania // ad flumen Mundam effigies
ha. 1598. Grabado conservado en el Museu Machado de Castro de Coímbra.
La catedral aparece en la parte alta, intramuros de la ciudad (1)

Las obras comenzarían en tiempos del obispo D. Bernardo ( 1146) como una forma de consolidación del territorio conquistado, pero su gran impulsor sería el obispo D. Miguel Pais Salomão, que a partir de 1162 financió directamente la construcción, y aunque en 1182 todavía no estaba terminada, ya estaban lo suficientemente adelantadas como para recibir los restos mortales del obispo Bermudos. Además, en 1185 acogió la coronación de Sancho I, sucesor de Afonso I.

La erección del claustro, con los trabajos principales del templo ya terminados, comenzó durante el reinado de D. Afonso II, en torno a 1220, acabándose antes de mediados del siglo XIII.

En el siglo XVI, y bajo el patrocinio del obispo D. Jorge de Almeida, hubo una redecoración casi completa del templo, cuando las naves y los pilares se cubrieron de azulejos, se erigió la Porta Especiosa en la fachada norte en sustitución de la primitiva románica, que debía ser muy similar a la de la fachada occidental, y se modificó el ábside de la Epístola.

A partir de 1593 el obispo D. Afonso Castelo Branco prosiguió las obras de remodelación, levantando y una magnífica sacristía ubicada detrás del ábside. Además, desde fines de ese siglo empezaron a abrirse los muros de las naves laterales para construir capillas con altares y retablos.

Planta de la Sé Velha antes de la demolición de
la sacristía que ocupaba toda la zona absidial (1)

Una de las últimas intervenciones, en la primera mitad del siglo XVIII, fue la adecuación del ala norte del claustro como sala capitular, cuando se forraron las paredes de azulejos y el pintor Manuel da Silva elaboró cuatro paneles con retratos de papas y cuatro con fruteros para decorar la estancia.

Pero en 1772, tras la expulsión de la Compañía de Jesús de Portugal, la sede episcopal pasó a la iglesia jesuita por considerarse que la catedral no reunía las condiciones adecuadas para el culto, demasiado pequeña. El templo, que empezó a denominarse “Sé Velha” para diferenciarla de la “Sé Nova”, fue entregado a la Cofradía de la Misericordia junto con su sacristía, el coro y las casas que le pertenecían, y el claustro fue cedido a la Universidad para la instalación de una imprenta privada bajo la dirección del teniente-coronel Guilherme Elsden, demoliéndose su galería superior.

Casi toda su riqueza mueble empezó a dispersarse. La plata y libros litúrgicos pasaron a la nueva catedral, lo mismo que algunas obras de arte. Otras han terminado en museos, como el Museu Machado de Castro, con algunas piezas representativas.

Maestro Pero. Virgen de la O. Siglo XIV. Piedra caliza policromada. Museo Nacional Machado de Castro
procedente de la Sé Velha

Maestro de las Tumbas Reales. Virgen de la Anunciación. Siglo XVI. Piedra. Museo Nacional Machado de Castro
procedente de la Capela de Santa Maria del claustro de la Sé Velha

Al poco la cofradía de la Misericordia decidió dejar el templo y regresar a su antigua casa, entre 1785 y 1816 fue ocupado por la Orden Tercera Franciscana y después pasó a ser sede de la Parroquia de san Cristóbal. Pero el estado del edificio a fines del siglo XIX era desolador, despojado de gran parte de su amueblamiento y con obras realizadas para acondicionamiento de distintos usos sin orden ni concierto.

Así, a partir de 1893 se inició una primera campaña de restauración dirigida por António Augusto Gonçalves que terminó en 1918. En el transcurso de las obras se decidió, por ejemplo, desmontar el atrio exterior sustituyéndolo por una sencilla escalera, demoler la mayor parte de la sacristía para dejar a la vista desde el exterior los ábsides románicos del templo, retirar parte del revestimiento de azulejos y la decoración añadida en arcos y capiteles, y demoler también, alegando problemas estructurales, un coro alto a los pies que se había erigido en la segunda mitad del siglo XV apoyado sobre dos arcos de cantería y con techumbre mudéjar. Los restos de la techumbre se trasladaron al Palacio Episcopal, actual Museu Nacional de Machado de Castro, donde hoy se exhiben.

Aspecto de la catedral con el atrio que la rodeaba antes de su demolición
en el siglo XIX (2)

Fragmentos de la techumbre mudéjar del coro alto de la Sé Velha en el Museu Machado de Castro

Aspecto del altar mayor antes de las restauraciones
del siglo XIX (3)

Aspecto actual del altar mayor

Declarado Monumento Nacional en 1910, a lo largo del siglo XX la Sé Velha ha tenido otras intervenciones, la más reciente, entre 2001 y 2006, a cargo del Instituto Português do Património Arquitectónico e Arqueológico (IPPAR), actual Instituto de Gestão do Património Arquitectónico e Arqueológico (IGESPAR), en la que se realizaron trabajos de consolidación, protección y restauración de las fachadas, las cubiertas y las vidrieras.

La Sé Velha de Coímbra es la única catedral románica portuguesa de época de la Reconquista que ha sobrevivido casi intacta hasta nuestros días, pues otras iglesias de la época, como la del monasterio de santa Cruz o São João de Almeida, han sido tan alteradas a lo largo de los siglos que han terminado por perder su carácter románico original.

Construida en piedra caliza de unas canteras cercanas a la ciudad, la tradición atribuye las trazas de la catedral al maestro Roberto, quizá de origen francés, también en la Sé de Lisboa en esa misma época, con la dirección de las obras en manos del maestro Bernardo, y después sucedido por el maestro Soeiro, que también trabajó en otros templos de la diócesis de Oporto.

Al exterior muestra la típica apariencia de fortaleza de las catedrales de la época, con altos muros almenados. Algunos autores lo consideran una respuesta al clima bélico del periodo, con lajas pétreas sobre las cubiertas abovedadas, pasillos de guardia, parapetos y almenas, y otros creen que simplemente tenía una función retórica típica del románico portugués, como también puede verse, por ejemplo, en la Sé de Oporto, donde ya se ha dicho que también trabajó el maestro Soeiro.

Tras las restauraciones entre los siglos XIX y XX, la zona absidial exterior quedó prácticamente despejada, pudiéndose apreciar su aspecto románico.

Zona absidial

Dibujo de la fachada este, con la zona absidial y el cimborrio (4)

Detalle de uno de los capiteles del ábside del Evangelio, que denota influencias mozárabes

La fachada oeste cuenta con tres calles de dos cuerpos flanqueadas por contrafuertes.

Dibujo de fachada oeste (5)

Fachadas oeste y norte de la Sé Velha

La central está adelantada respecto a los laterales a modo de pórtico y alberga una portada a la que se accede mediante unas escalinatas que salvan el fuerte desnivel del terreno. Se organiza mediante cuatro arquivoltas de medio punto apoyadas sobre columnas con capiteles geométricos, vegetales y zoomórficos que denotan influencias prerrománicas e islámicas. Encima se sitúa una ventana de otras cuatro arquivoltas y similar decoración que ilumina el interior del la nave central.

Detalle de las columnas y capiteles de la portada

Detalle del cuerpo central de la fachada oeste

En los cuerpos superiores de las calles laterales aparecen dos arquitos ciegos de medio punto flanqueando una ventana geminada también de arcos de medio punto.

La fachada norte, con cuatro contrafuertes, destaca por la ya mencionada Porta Especiosa, abierta al tercer tramo de la nave del Evangelio, una portada tipo arco de triunfo construida en la década de 1530 por João de Ruão y que se conforma como una de las principales obras del primer renacimiento portugués.

Dibujo de la fachada norte (5)

Porta Especiosa

Se divide en tres cuerpos, con la parte inferior conformada como pórtico de medio punto entre pilastras, tímpano con un medallón con la Virgen y el Niño rodeados de ángeles y tondos con bustos en las enjutas y laterales oblicuos que alojan dos nichos con las esculturas de san Juan Bautista y el profeta Isaías.

Detalle de las esculturas de san Juan Bautista e Isaías en los laterales

El segundo cuerpo es una loggia con tres vanos adintelados con columnas jónicas. Finalmente, el tercero cuenta con una ventana ciega serliana con arco de medio punto central rematado en frontón que cobija el Abrazo ante la Puerta Dorada, aunque la figura de san Joaquín ha desaparecido, flanqueado por otras dos figuras, una identificada con san Miguel y otra no identificada, ambas cobijadas en un nicho avenerado. Por encima, a ambos lados, aparecen dos nichos con los evangelistas Juan y Lucas.

En esta misma fachada, pero en el brazo del crucero, también está la Puerta de santa Clara, igualmente renacentista, fechada en la primera mitad del siglo XVI, con arco de medio punto con la figura de santa Clara en el tímpano y columnas y pilastras que soportan un entablamento.

Puerta de Santa Clara (6)

Ya en el interior, es un templo de tres naves de cinco tramos con pilares cuadrados de columnas adosadas, capiteles de variada decoración geométrica, vegetal y animal, arcos de medio punto sobre los que se eleva el triforio de la tribuna que recorre las naves laterales, crucero poco desarrollado con transepto cubierto con cimborrio cuadrangular alterado en el siglo XVII, cuando se decide forrar el exterior de azulejos en azul y blanco, y cabecera con tres ábsides.

Plano de la Sé Velha de Coímbra (4). Las indicaciones son mías

La nave central es más alta y se cubre, lo mismo que el crucero y la tribuna, con bóveda de cañón, mientras que las laterales son de bóveda de arista.

Nave central

Bóveda de cañón de la nave central con el triforio y la tribuna también cubierta con bóveda de cañón

Cimborrio del crucero

Los principales focos de luz son el gran ventanal de la fachada oeste, el resto de vanos abiertos en la tribuna y las ventanas del cimborrio en el crucero.

Ventana a los pies del templo a través del triforio (6)

Entre los siglos XV y XVI la catedral experimentó una profunda transformación decorativa promovida por el obispo D. Jorge de Almeida, cuando las paredes laterales se cubrieron con azulejos hispano-árabes sevillanos pintados con motivos geométricos comprados en el taller de Fernando Martínez Quijarro y su hijo Pedro Herrera, muchos de ellos retirados en el siglo XIX, aunque todavía pueden apreciarse por algunos lugares.

También fue durante el obispado de Almeida cuando se ubicó en el altar mayor un magnífico retablo flamenco, obra del escultor Olivier de Gand y el pintor y dorador Jean d'Ypres, con el Ciclo de la Vida de la Virgen y de Cristo, ejemplo excepcional de este tipo de retablos en Portugal.

Retablo mayor

Cuenta con predela, dos cuerpos de tres calles y ático con el tradicional Calvario. En el centro de la predela aparecen las escenas de la Natividad y la Resurrección y en los laterales se distribuyen los Evangelistas dos a dos.

La calle central muestra una única escena con la Ascensión de la Virgen, flanqueada, bajo magníficos doseletes, por los santos Cosme, Pedro, Pablo y Damián.

Escena de la Ascensión del retablo mayor. En el centro,
el escudo de armas del obispo Almeida

Santos Cosme y Pedro

Santos Pablo y Damián

Algunas de sus piezas escultóricas hoy están en el Museu Machado de Castro.

Figuras de los santos Jerónimo y Gregorio procedentes del retablo mayor de la Sé Velha y
hoy en el Museu Machado de Castro de Coímbra

El ábside del Evangelio conforma la Capela de São Pedro, capilla funeraria del obispo Almeida, promotor de las modificaciones renacentistas de la catedral. Está revestida de azulejo y cuenta con un magnífico retablo renacentista de piedra, aunque en pésimas condiciones de conservación, de Nicolau de Chanterenne.

Se organiza mediante dos cuerpos, predela y ático. El primer cuerpo muestra una escena central de la Crucifixión de san Pedro flanqueada por la Negación y el Arrepentimiento de San Pedro. En el segundo cuerpo se muestra la Subida al Calvario cuando san Pedro intenta ayudar a Cristo con los santos Pedro y Pablo a los lados. El ático es un friso con un tondo central con el Padre Eterno bendiciendo.

Altar de san Pedro

En uno de los laterales está la lápida sepulcral de D. Jorge de Almeida con la siguiente inscripción: "DIVINI NVMINIS / PIETATE EPISCOPVS / COMES GEORGIVS / DALMEIDA HIC SITUS / VIXET ANNIS LXXXV / OBIIT VIII KL SEXTILES / ANN DE MDXXXXIII / ANNIS LXII VTRAQZ / DIGNITATE PR AEDITVS".

El ábside de la Epístola o Capela do Santíssimo Sacramento es fruto de una reconstrucción del siglo XVI bajo el patrocinio del obispo conde D. João Soares en la que se demolió el ábside románico para conformar un espacio circular revestido de azulejos y cubierto con cúpula casetonada rematada con linterna. 

Capilla del Santísimo Sacramento

El retablo de piedra es cóncavo, adaptado a la estructura de la cabecera. Fue realizado por João de Ruão y muestra dos cuerpos separados por friso y predela, con algunas partes policromadas. La predela cuenta con cartelas con inscripciones. En el primer cuerpo, organizado mediante pilastras decoradas con grutescos, se encuentra un tabernáculo central rodeado de ángeles músicos y flanqueado por la Virgen con el Niño y San Judas Tadeo en el lado del Evangelio y los cuatro Evangelistas en el de la Epístola.

El cuerpo superior es de columnas corintias y está presidido por Cristo bendiciendo a la asamblea con la mano derecha mientras sujeta la bola del mundo con la izquierda flanqueado por diez de los apóstoles, cada uno con su atributo y todos con el Nuevo Testamento. En el tímpano aparece el Espíritu Santo.

Detalle del cuerpo superior, con Cristo en el centro

En el crucero del Evangelio se encuentra la Capela de Santa Clara, un arco revestido de azulejos y que en el siglo XIII acogió el enterramiento del obispo D. Egas Fafes de Lanhoso, un túmulo sencillo con el obispo con hábito pontifical portando báculo, cabeza mitrada sobre almohada y dos animales fantásticos a los pies.

Enterramiento del obispo D. Egas Fafes de Lanhoso (7)

En el crucero de la Epístola está la Capela de São Gerardo, añadida también en el siglo XIII como enterramiento de D. Pedro Martins, con arcosolio de arquivoltas y túmulo con yacente con vestidura pontifical, mitra y las manos cruzadas sobre el pecho.

La pila bautismal ubicada en el transepto de la Epístola es obra de Diogo Pires o-Moço fechada entre 1520-40 y procede de la iglesia de São João de Almedina. Tiene cuerpo hexagonal en el que alternan las armas del obispo Almeida con las escenas del Bautismo de Cristo y Moisés salvado de las aguas, esta última prefiguración del Antiguo Testamento.

Pila bautismal (8)

Desde este mismo transepto de la Epístola se accede a lo que queda de la sacristía, un ámbito rectangular con cubierta de bóveda casetonada y paredes de azulejos añadida a fines del siglo XVI detrás de la zona absidial. En septiembre de 2013 no era visitable.

Desde fines del siglo XVI empezaron a abrirse los muros de las naves laterales para construir capillas con altares y retablos, y en la actualidad varias de ellas acogen sarcófagos de épocas anteriores reubicados en estos espacios.

En el segundo tramo de la nave del Evangelio se encuentra un enterramiento de un obispo del siglo XIV, con yacente muy mutilado. A continuación está el vano de la Porta Especiosa y la siguiente es la Capela de santa Úrsula, con un altar con una pintura del Martirio de santa Úrsula.

Capillas de santa Úrsula, con el enterramiento de D. Vataça, y san Antonio, en la nave del Evangelio

La Capilla de san Antonio está justo antes del crucero, hoy ocupada por el túmulo de D. Vataça o Betaça Lascaris, una princesa bizantina del siglo XIV que llegó a Portugal en el séquito de Isabel de Aragón, esposa de D. Dinis, después Santa Isabel de Portugal, un sarcófago atribuido al taller del maestro Pero rodeado de águilas bicéfalas, el escudo de armas de la dinastía Lascaris y del Imperio Bizantino. La figura yacente viste túnica y toca y tiene las manos juntas en oración sobre el pecho. Parece ser que en su día este enterramiento ocupó el centro de la nave principal.

Sepulcro de D. Vataça (7)

La Capilla de San Miguel se encuentra en el primer tramo antes del crucero de la nave de la Epístola, construida bajo el patrocinio del maestre-escuela D. Duarte de Melo y ejecutada por Tomé Velho, con arco de medio punto y fondo de azulejos. En ella se reubicó, procedente de la capilla mayor, y tras las resauraciones del siglo XIX, el enterramiento del siglo XIV del obispo D. Estêvão Anes Brochardo, un túmulo con yacente vestido de pontifical, mitrado, las manos cruzadas sobre el pecho, báculo sobre el brazo izquierdo y dragón a los pies.

Sepulcro de D. Estêvão Anes Brochado (7)

Después está la Capilla de San Sebastián, con arco de medio punto y azulejos, que acoge también, procedente de la capilla mayor, el túmulo del obispo D. Tibúrcio, fallecido en 1243 y primer obispo de Coímbra en ser enterrado dentro de la catedral, túmulo realizado con el patrocinio de D. Afonso III con decoración heráldica y yacente con vestidura pontifical y mitra, faltándole el báculo porque todo el lado derecho del cuerpo está mutilado.

Capillas de san Sebastián, con el enterramiento del obispo D. Tibúrcio, y de la Inmaculada Concepción
en la nave de la Epístola

A continuación se ubica la Capela de Nossa Senhora da Conceição, que abre mediante arco de medio punto sobre pilastras decoradas con grutescos y con el escudo de armas de D. Jorge de Almeida. Aunque en origen éste era el acceso al claustro, tras unas restauraciones en la década de 1930 se optó por tapiarlo para abrir otro en el tramo siguiente de la nave de la Epístola, y aquí se colocó el actual retablo, de talla dorada con cuatro columnas torsas y que en septiembre de 2013 no presentaba su imagen de devoción de la Virgen de la Inmaculada.

Portada de acceso al claustro antes de ser tapiada (9)

En el siguiente tramo se abre el actual acceso al claustro, que está un nivel más elevado que la iglesia y asentado sobre una gran roca. Fue levantado a comienzos del siglo XIII, durante el reinado de Afonso II, cuando las tendencias góticas ya habían empezado a entrar en Portugal a través del Monasterio de Alcobaça, conformándose como el segundo de los ejemplos del nuevo estilo.

Sección longitudinal del claustro. Se observa cómo éste se desarrolla a una cota más elevada que
la de la iglesia (4)

Sección transversal a la altura del crucero y de la panda este del claustro (4)

Cuenta con cuatro pandas de cinco tramos con cubiertas con arcos torales apuntados y crucería de medio punto.

Panda norte del crucero

Los arcos que abren al jardín central son apuntados conteniendo otros dos de medio punto y con un rosetón en el tímpano, con una curiosa solución en los ángulos fruto de las incertidumbres que se producen cuando se empiezan a implantar nuevas formas y gustos.

Pandas norte y este del claustro

La mayoría de los capiteles muestran motivos vegetales y también hay alguno zoomórfico.

Detalle de los capiteles

Panda oeste del claustro

Alrededor del claustro se suceden varias capillas. La primera de la galería oeste tiene planta cuadrada con cubierta abovedada con restos de pinturas geométricas del siglo XVI y servía de comunicación con la iglesia hasta las obras realizadas en 1939, cuando se optó por tapiarla. Cuenta con un retablo de piedra del taller de João de Ruão con una escena con la Natividad trasladado desde la Capela de Santa Maria, también en el claustro.

A continuación se ubica la sala capitular habilitada en el siglo XVIII, que no parece que sea visitable.

Ya en el ala este se suceden tres capillas. La Capela de São Miguel es del siglo XIII y resulta interesante por su estructura tipo columbario u osario. Allí fueron depositados los restos del canciller D. Julião Pais, fallecido en 1215, y de su hermano, D. Gonçalo Dias.

A continuación está la Capela de Santa Cecilia, que fue sede de la Hermandad de Nossa Senhora da Misericórdia.

La Capela de Santa Maria, fechada entre los siglos XIII y XIV, aunque con portada posterior fruto de una interpretación en las obras de restauración de comienzos del siglo XX, es la más grande, con planta rectangular de tres tramos y excavada en la roca.

Acceso a la Capilla de santa María

En la actualidad, muy afectada por la humedad, solo cuenta con dos túmulos en los lados menores y un Crucificado del siglo XVI en el centro del lado mayor frente a la entrada. Dos de los capiteles son zoomórficos, uno con dragones y otro con arpías y centauros.

Capilla de santa María

Capitel de la Capilla de santa María

En el centro de la panda sur se encuentra la Capela de Santa Catarina o de São Nicolau, fechada en el siglo XIII, también con planta rectangular excavada en la roca, aunque de sólo dos tramos. Fue financiada por el canónigo D. Fernando Pires como su capilla funeraria y en la actualidad alberga los enterramientos de D. Sesnando, primer gobernador de Coímbra tras la conquista al Islam en el siglo XI, y del obispo D. Afonso de Castelo Branco. Este último es una gran lápida sepulcral fechada en 1633 decorada con heráldica familiar y apoyada sobre cuatro leones.

En el ángulo suroeste existió una gran torre de la que apenas se conserva una altura, mandada demoler cuando la sede episcopal se transfirió a la antigua iglesia de los jesuitas en la zona alta de la ciudad.

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Notas:

(3) LE GAC ARINTO, A. A. F., Le retable majeur de la Sé velha de Coimbra et la polychromie dans le Diocèse de Coimbra à l’époque baroque: aspects techniques et esthétiques, II vols. Tesis doctoral Fac. de Ciências e Tecnologia, Univ. Nova de Lisboa, 2009.
(5) PÉREZ GONZÁLEZ, J. M. (Dir.), Arte románica em Portugal, Aguilar de Campoo, Fundación Santa María la Real, 2010.
(9) CRAVEIRO, Mª L., “D. Jorge de Almeida (1482-1543): renovação espiritual e reconstrução da Antiguidade na diocese de Coimbra”. Invenire. Revista de Bens Culturais da Igreja, nº 5, Jul.-Dez., 2012, pp. 6-19.

Fuentes:

CRAVEIRO, Mª L., “D. Jorge de Almeida (1482-1543): renovação espiritual e reconstrução da Antiguidade na diocese de Coimbra”. Invenire. Revista de Bens Culturais da Igreja, nº 5, Jul.-Dez., 2012, pp. 6-19.
CRUZ PONTES, Mª L., A Sé Velha de Coimbra: uma proposta de interpretação museológica, Faculdade de Letras da Universidade de Coimbra, 2009.
LE GAC ARINTO, A. A. F., Le retable majeur de la Sé velha de Coimbra et la polychromie dans le Diocèse de Coimbra à l’époque baroque: aspects techniques et esthétiques, II vols. Tesis doctoral Fac. de Ciências e Tecnologia, Univ. Nova de Lisboa, 2009.
PÉREZ GONZÁLEZ, J. M. (Dir.), Arte románica em Portugal, Aguilar de Campoo, Fundación Santa María la Real, 2010.

Comentarios

Ray ha dicho que…
Me ha encantado, Sira. La apunto como visita imprescindible. Como imaginarás, he disfrutado sobre todo con la fachada románica (¡qué bonito ese cuadro de su aspecto en el s. XIX!) y con el claustro. Mil gracias. (Por cierto, el té supo mejor "acompañado" ;-))
Sira Gadea ha dicho que…
Muchas gracias, Ray. La verdad es que es un lugar con mucha magia. Además, en nuestra visita, estuvimos prácticamente solos y llovía a cántaros, con un toque romántico increible, como si nos hubiéramos trasladado directamente al siglo XIX, como en el cuadro. Yo también disfruté mucho más del té, dónde va a parar.
enrique ha dicho que…
Este blog está adquiriendo visos de manual canónico de historia de la arquitectura ibérica.
Sólo falta que adquiera forma de libro (no electrónico, si fuera posible)..
No digo más...
Sira Gadea ha dicho que…
No dices más pero dices mucho, enrique. Muchas gracias, de verdad. Voy a tener que empezar a pensármelo. a través de crowdfunding o algo así.
Boro ha dicho que…
Magnífico reportaje sobre una preciosa catedral llena del encanto de las pequeñas iglesias románicas.
Nunca he entendido el porque Portugal ha mantenido sus recoletas catedrales románicas en sus principales ciudades históricas, mientras que en el resto de Europa estas cedían a la piqueta sustituidas por los grandes edificios góticos que por ejemplo pueblan la geografía española. No sería por falta de prosperidad, a la vista de los ya ampliamente tratados por Sira monasterios de Acobaça, Batalha, etc.
Como siempre se dividen mis afectos entre la pureza decimonónica del románico "recreado" o una catedral llena de colorido metálico por los azulejos sevillanos, debía aparecer espectacular.
Deseando volver a Coimbra y visitar el museo Machado de Castro, que en los diversos reportajes nos lo muestras lleno de tesoros. A lo mejor se merecería una visita tuya ;-).
Sira Gadea ha dicho que…
Es verdad eso que dices de que Portugal conserva sus catedrales románicas. Quizá sea por estar en la "periferia" algo alejada del centro conformador del nuevo estilo, que sí que llega a través de las Órdenes monacales, porque vienen de allí, pero que no afecta tanto a los obispados. No sé... es un estupendo punto de partida para un análisis.
Y lo del maravilloso Museu Machado de Castro, estoy en ello pero me da algo de vértigo. Me gusta mucho, me parece un museo plagado de bellezas y muy bien expuestas, tan cercanas... No soporto esos museos en los que las obras están alejadas del que las contempla, metidas en vitrinas, con un parapeto que las aisla y no deja que se disfruten. Este museo, y otros portugueses, es todo lo contrario. Las obras te van saludando e invitándote a acercarte a cada paso. Tendré que animarme un día de estos y ver si soy capaz de transmitir todo lo que a mí me emociona. Un abrazo, Boro.
helena gutiérrez ha dicho que…
Agradeceré siempre a la persona que me recomendó visitar tu blog Viajar con el arte de Sira Gadea. Soy ignorante de casi todo pero me gusta sobre manera ver, emocionarme y disfrutar de estas bellezas y de todo lo que encierran, Espero aprender de tus textos tan amenos. Disfruto igualmente con tus fotografías, me son cercanas. Te sigo.
Sira Gadea ha dicho que…
Muchas gracias a ti, Helena, por tus bonitas palabras y por pasearte por este blog en el que pongo todo mi entusiasmo y con el que comparto tantas cosas que me emocionan y que tanta ilusión me hace dar a conocer o re-conocer. Un abrazo y espero poder seguirte "viendo" por aquí.
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