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lunes, 31 de agosto de 2015

Il Gesù de Roma

La chiesa del Sacro Nome di Gesú, popularmente conocida como “Il Gesù”, se ubica en la plaza de su nombre en Roma y es la iglesia madre de la Compañía de Jesús, fundada en 1540 con la autorización del papa Pablo III, y sede de su General Superior hasta la supresión de la Orden en 1773.

El transepto y el presbiterio desde la nave

Aunque la idea de construir una iglesia partió del propio Ignacio de Loyola en 1551, incluso con diseños dados por Nanni di Baccio Bigio modificados en 1554 por el propio Miguel Ángel, la falta de presupuesto hizo que el inicio de las obras, con el fundador ya fallecido y siendo ya su General Francisco de Borja, tuviera lugar en 1568 gracias al apoyo financiero del cardenal Alessandro Farnese y con trazas dadas por Jacopo Barozzi "el Vignola", que dirigió las obras hasta su muerte en 1575, cuando le sucede Giacomo della Porta hasta 1580, encargado de reelaborar el proyecto de la fachada de Vignola, cuyas trazas se conservan gracias a un grabado de 1573, y de rediseñar la cúpula. De todos modos, los arquitectos jesuitas Giovanni Tristano y Giovanni de Rosis tuvieron una importante determinación en el proyecto, verdaderos directores de la construcción.

Bóveda de la nave

Finalmente, la iglesia fue consagrada el 25 de noviembre de 1584, conformada como el templo más grande y el primero de nueva construcción en la ciudad tras el Sacco de Roma en 1527 por parte de las tropas imperiales de Carlos V.

Los requisitos fundamentales impuestos por la Compañía fueron que la iglesia fuera de nave única, con púlpito lateral para facilitar la predicación y con un altar central para la celebración de la Eucaristía, dejando así establecido un modelo de iglesia jesuita que se fue repitiendo en posteriores fundaciones y que también se convirtió en canónica para toda iglesia contrarreformista, pues seguía a la perfección los preceptos aprobados en el Concilio de Trento, celebrado durante veinticinco sesiones entre 1545 y 1563 buscando, fundamentalmente, reafirmar los preceptos de la Iglesia Católica en defensa de la Reforma Protestante.

Púlpito lateral entre las capillas segunda y tercer del Evangelio

En la segunda mitad del siglo XVII Giovanni Battista Gaulli “el Baciccia” realizó la decoración interna, destacando la bóveda de la nave central, la cúpula y las capillas de los transeptos y las bóvedas del presbiterio.

Decoración de la bóveda del presbiterio

Aunque con la supresión de la Orden en 1776 el templo fue despojado de muchas riquezas, en 1814 fue devuelto a la Compañía, a mediados del siglo XIX se construyó la tribuna y un nuevo altar y a fines de la década de 1850 el príncipe Alesandro Torlonia financió el revestimiento de mármoles de la nave.

La fachada parte del diseño de Vignola pero modificado por della Porta. Muestra dos grandes cuerpos organizados con dobles pilastras de orden corintio salvo las que flanquean la puerta central, que son una semicolumna y una pilastra a cada lado. El cuerpo bajo presenta cinco calles y el segundo tres, dejando adivinar la disposición interior de distintas alturas entre la nave central y las capillas laterales, con aletones laterales para conectarlos, según ya había hecho Alberti en la fachada de Santa Maria Novella de Florencia, y frontón de remate.

Comparación entre los proyectos de la fachada de Vignola y de della Porta (1)

Fachada definitiva (2)

Della Porta también enfatiza la verticalidad sobre la horizontalidad adelantando ligeramente las tres calles centrales de los dos cuerpos y concentrando en ellos la escasa decoración escultórica, conforme a los nuevos preceptos contrarreformistas, simplemente resaltando la entrada mediante las mencionadas semicolumnas que la flanquean en vez de pilastras, con un gran escudo de la orden por encima y mediante sendos nichos laterales con las esculturas de bulto de los santos Ignacio y Francisco Javier.

Detalle de la calle central de la fachada

San Ignacio y San Francisco Javier (3)

La iglesia no tiene nártex porque se consideraba un ámbito que distraía de lo esencial y presenta un interior despejado, con nave longitudinal única buscando que la congregación permaneciera junta, tres capillas laterales a cada lado abiertas a la nave mediante arcos de medio punto flanqueados por dobles pilastras que soportan un arquitrabe continuo decorado y sobre el que se eleva la cubierta de bóveda de cañón con lunetos y ventanas.

Nave de la iglesia

La nave desde el crucero hacia los pies

Las capillas, de planta octogonal y cubiertas con bóvedas vaídas, están separadas de la nave por balaustradas pero conectadas entre sí para permitir cultos privados evitando interrumpir el rito que pueda celebrarse en la nave central.

Capillas del Evangelio

Conexión entre las capilla de la Epístola

La bóveda de cañón de la nave central fue decorada por Giovanni Battista Gaulli el Baciccia con estuco dorado y una quadratura de extraordinario efecto de perspectiva con la escena del Triunfo del Nombre de Jesús. En el centro aparece el anagrama IHS, el acróstico de Iesus Hominum Salvator además de las primeras letras del nombre de Jesús en griego, IHSOUS, y está rodeado de santos, santas otros personajes destacados en defensa de la Iglesia, representada en un papel preponderante, para proclamar la doctrina de su Fe, gracias a la que caen vencidos los Pecados Capitales, con alegorías de la Ira, la Lujuria, la Avaricia, la Gula, la Soberbia, la Envidia y la Pereza y al propio Satanás, además de la Simonía y la Herejía, representados precipitándose desde el Cielo.

Decoración de la bóveda de la nave

Planta de la iglesia (4). Las indicaciones son mías

En el lado del Evangelio, la primera de las capillas, aunque su primera advocación fue a los Apóstoles, pronto se convirtió en la Cappella di San Francesco Borgia, IV duque de Gandía y Grande de España que renunció a su título para ingresar en la Compañía, donde llegó a ser el tercer Padre General. El retablo muestra a San Francisco de Borja en oración de Andrea Pozzo al que después Gagliardi le añadió algunos mártires de la Compañía.

Capilla de san Francisco de Borja

El fresco de la bóveda muestra la escena de Pentecostés, con las Virtudes Teologales, Fe, Esperanza y Caridad, además de la Religión, en las pechinas. En cuanto a los lunetos, representan el Martirio de san Pedro y el Martirio de san Pablo, todas obras de Nicolò Circignani “el Pomarancio”, que tanta importancia tiene en el ciclo de martirios de Santo Stefano Rotondo.

Bóveda con Pentecostés

En las paredes están San Pedro en la cárcel bautizando a los santos Proceso y Martiniano y la Conversión de san Pablo de Pier Francesco Mola. Además, por debajo de ambos hay cuatro monumentos funerarios de mármol de la segunda mitad del siglo XIX de la familia Marchesi Ferrari.

San Pedro en la cárcel bautizando a los santos Proceso y Martiniano

Conversión de san Pablo

A continuación está la Cappella della Sacra Famiglia, patronato del cardenal Cerri desde el siglo XVIII. El retablo mayor cuenta con un cuadro de Giovanni Gagliardi con una Sagrada Familia de fines del siglo XIX que sustituyó al original, una Natividad del Pomarancio de fines del siglo XVI, advocación a la que estaba dedicada la capilla y que se corresponde con el resto de la decoración, que también fue de este artista tan apreciado por la Compañía.

Capilla de la Sagrada Familia, antes de la Natividad

En la bóveda se representa la Celebración celestial de la Natividad de Cristo sobre pechinas con David, Isaías, Zararías y Baruc. El luneto derecho tiene una Anunciación a los pastores y el izquierdo una Matanza de los Inocentes, y el ciclo se completa en las paredes con una Epifanía y una Presentación en el templo.

Monumentos funerario de la Familia Cerri y Presentación en el templo flanqueada por dos Virtudes

También cuenta con cuatro esculturas representando las Virtudes cardinales, con la Templanza y la Prudencia a la derecha y la Fortaleza y la Justicia a la izquierda, y cuatro sepulturas parietales de miembros de la familia Cerri.

Igual esquema que en el lado del Evangelio pero con una Epifanía

La tercera es la Cappella della Santissima Trinità, un encargo de Pirro Taro. La decoración, realizada a fines de la década de 1580, se atribuye a Francesco Bassano el Joven y su taller, con un retablo con un lienzo de la Santísima Trinidad atribuido al maestro y la Transfiguración y Dios Padre rodeado de un coro de ángeles sobre en el muro del Evangelio el Bautismo de Cristo y Abraham y los tres ángeles en el de la Epístola. En el altar también se conserva un relicario con el brazo derecho del jesuita polaco san Andrés Bobola, martirizado en 1657 y canonizado en 1939.

Capilla de la Santísima Trinidad

Transfiguración

Bautismo de Cristo

La primera capilla del lado de la Epístola es la Cappella di Sant'Andrea, que recibe ese nombre porque la iglesia que hubo que demoler para construir Il Gesù estaba bajo la advocación de san Andrés, protagonista del retablo, aunque verdaderamente toda la capilla es una exaltación del martirio en un momento en el que la contrarreforma utiliza este tipo de iconografías como ejemplo, más, si cabe, en la Compañía.
Capilla de san Andrés

Toda su decoración pictórica fue realizada por Agostino Ciampelli. En los arcos aparecen los santos mártires Pancracio, Celso, Vito y Agapito y en las pilastras se representan a las santas mártires Cristina, Margarita, Anastasia, Cecilia, Lucía y Ágata. En la bóveda figura la Gloria de la Virgen rodeada de los santos mártires, Clemente, Ignacio de Antioquía, Cipriano y Policarpo, en los lunetos están las santas Inés y Lucía entregándose al tormento y los testeros reflejan el Martirio de san Lorenzo y la Lapidación de san Esteban.

Martirio de san Lorenzo

Lapidación de san Esteban

A continuación está la Cappella della Passione. La decoración, diseñada por Giuseppe Valeriani con pinturas ejecutadas por Gaspare Celio, se centra en el Ciclo de la Pasión de Jesucristo, con la Oración en el huerto y el Beso de Judas en los lunetos, cuatro lienzos en las pilastras con Cristo atado a la columna, Cristo entre guardias, Cristo ante Herodes, el Ecce Homo, testeros con la Subida al Calvario y la Crucifixión y bóveda con la Apoteosis de los instrumentos de la Pasión, con los Cuatro Evangelistas en las esquinas.

Beso de Judas y Subida al Calvario

Oración en el Huerto y Crucifixión

Bóveda con la Apoteosis de los instrumentos de la Pasión rodeada de los Evangelistas

En cuanto al retablo, en la actualidad contiene una pintura contemporánea de la Deposición del cuerpo de Cristo de Safet Zec fechada en 2014 y que ha sustituido, para completar el ciclo iconográfico de la capilla, a una Virgen con Niño rodeada de jesuitas beatificados de Giovanni Gagliardi que fue colocada después de que la pintura original con otra Deposición de Scipione Pulzone, actualmente en el Museo Metropolitano de Nueva York, desapareciera durante la ocupación francesa.

Capilla de la Pasión con la Deposición del cuerpo de Cristo de Safet Zec en el altar

Deposición del Cuerpo de Cristo de Scipione Pulzone de 1591 y hoy en el Metropolitan de Nueva York (5)

Bajo el altar mayor hay una urna de bronce con la reliquia de san Giuseppe Pignatelli, uno de los protagonistas de la restauración de la Orden jesuita en Italia canonizado por Pío XII en 1954. Además, en las paredes laterales hay sendos medallones indicando las tumbas de los padres Jan Roothann y Pedro Arrupe, 21º y 28º generales de la Compañía de Jesús.

La tercera es la Cappella degli Angeli. Primero estuvo bajo el patronato de Gasparo Garzoni, hijo de Quirino Garzoni, en cuya casa en Pincio Ignacio de Loyola pasó su primera estancia en Roma, y después pasó al de Vittorio Delfini.

Capilla de los Ángeles

Destaca el ciclo decorativo, obra de Federico Zuccaro, con la Trinidad venerada por ángeles en el retablo, el Cielo representado en la bóveda mediante la Coronación de la Virgen y el Purgatorio y el Infierno en los laterales, con Los ángeles liberando a las almas del Purgatorio en el lado del Evangelio y la Caída de los ángeles rebeldes en el de la Epístola. Los nichos de los pilares muestran estatuas de ángeles de escultores de fines del siglo XVI, como Silla Longhi o Flaminio Vacca.

Coronación de la Virgen

Los ángeles liberando a las almas del Purgatorio

Caída de los ángeles rebeldes

En cuanto a los dos últimos ámbitos justo antes del transepto, de planta circular, son dos atrios, el del Evangelio perteneciente a una entrada lateral que fue convertido en Cappella del Crocifisso y el de la Epístola, el que da acceso a la antesacristía y la sacristía.

La mencionada Cappella del Crocifisso recibe su nombre de la talla de un Crucificado que estaba en la sacristía y que se ubicó aquí para facilitar la gran devoción que recibía de los fieles. También se piensa que podría proceder del altar mayor, colocado donde hoy se encuentra el monograma del nombre de Jesús, aunque sólo es una conjetura basada en una representación del interior de la iglesia en un cuadro de Andrea Sacchi hoy conservado en el Palazzo Barberini.

La antesacristía está dividida en dos naves mediante grandes pilares y muestra pinturas anónimas de gran formato relacionadas con la Compañía y con santos de la orden. Flanqueando la entrada a la sacristía están Pablo III aprobando las constituciones de la Compañía de Jesús y los Cardenales Alessandro y Odoardo Farnese, uno el fundador de la iglesia y el otro el promotor de la sacristía y de la casa profesa anexa, ambos miembros de la familia de Pablo III, el papa que aprobó la fundación de la Compañía en 1540. Otros cuadros en forma de lunetos muestran las ceremonias de canonización de los santos Ignacio y Francisco Javier en 1622 y Francisco de Borga en 1671.

Antesacristía, hoy también tienda de recuerdos, con la portada de la sacristía a la izquierda

La sacristía, con portada de piedra tallada, lleva el nombre del promotor, Odoardo Farnese y su escudo familiar con la flor de lis, su emblema, y fue proyectada por Girolamo Rainaldi. Tiene planta rectangular y es una de las más grandes y majestuosas de Roma, con un fresco en el techo con la Adoración del Santísimo Sacramento de Agostino Ciampelli. En el altar mayor aparece San Ignacio, obra atribuida a Annibale Carracci y las paredes están cubiertas por unas impresionantes cajonerías de nogal decoradas con las estatuas de los Apóstoles. También hay algunos relicarios de santos de la Compañía.

Bóveda de la sacristía

Sacristía

De nuevo en el templo, éste muestra un gran desarrollo del transepto, pero que apenas sobresale en planta, con brazos muy cortos, gran cúpula central y altar mayor flanqueado por sendas capillas. El transepto del Evangelio forma la Capilla de San Ignacio de Loyola, con un altar diseñado, después de otros dos proyectos fallidos de Giacomo della Porta y Pietro da Cortona, por el jesuita Andrea Pozzo tras ganar un concurso público en 1695.

Capilla de san Ignacio de Loyola en el transepto del Evangelio

Alberga los restos del santo en una urna de bronce dorado de Alessandro Algardi y se compone de un altar con banco de mármol y bronce sobre el que se ubican cuatro columnas de fustes chapados en lapislázuli y orden compuesto que soportan un frontón partido en el que se representa a la Trinidad y tiene una pintura de San Ignacio recibiendo el monograma de la Compañía de Cristo resucitado atribuida al propio Pozzo.

También destaca el juego teatral que se produce cuando sobre las 17.30 horas aparece, tras el lienzo, entre luces y música, una gran escultura dorada y plateada del santo. La original fue realizada por Pierre II le Gros pero durante la ocupación francesa en 1798 fue fundida y la actual es un trabajo realizado en el taller de Canova, probablemente por su discípulo Adamo Tadolini a comienzos del siglo XIX.

Escultura de san Ignacio tras el lienzo en su capilla del transepto (6)

A ambos lados se ubican, realizados en mármol, el grupo escultórico del Triunfo de la Fe sobre la Idolatría de Jean-Baptiste Théodon bajo el relieve de la Aprobación de la Compañía de Jesús de Angelo de Rossi y el grupo escultórico de La Religión flagelando a la Herejía de Pierre II le Gros bajo el relieve de la Canonización de san Ignacio de Bernardino Cametti.

Aprobación de la Compañía de Jesús y Canonización de san Ignacio de Loyola

Triunfo de la Fe sobre la Idolatría y La Religión flagelando a la Herejía

Todo el conjunto está precedido por una impresionante balaustrada también diseñada por Andrea Pozzo y ejecutada por Le Gros y la bóveda está decorada al fresco con la Gloria de san Ignacio de Loyola de Giovanni Battista Gaulli el Baciccia y Giovanni Andrea Carlone.

Bóveda de la capilla de san Ignacio de Loyola

El brazo de la Epístola es la Capilla de san Francisco Javier, encargada por el cardenal Giovanni Francesco Negroni y diseñada por Pietro da Cortona. Muestra un retablo elevado sobre un alto zócalo de mármol rosa con un lienzo central con la Muerte de Francisco Javier de Carlo Maratta y organizado mediante cuatro dobles columnas de capiteles corintios que soportan un entablamento coronado con un tímpano curvo con un relieve de estuco que representa a San Francisco Javier elevado al cielo por ángeles. En el altar también se conserva un relicario de plata con el brazo derecho del santo.

Capilla de San Francisco Javier

El fresco de la bóveda muestra la Gloria de san Francisco Javier en el centro y dos escenas de su vida a ambos lados, realizado por de Giovanni Andrea Carlone.

Bóveda de la capilla de san Francisco Javier

La cúpula del crucero, diseñada arquitectónicamente por della Porta, está apoyada sobre pechinas y cuenta con un tambor octogonal con cuatro grandes ventanales cuadrados que iluminan el interior y cuatro nichos con esculturas de las Virtudes Cardinales, Prudencia, Justicia, Templanza y Fortaleza. Su decoración también corrió a cargo del Baciccia también con la colaboración de Giovanni Andrea Carlone.
Cubierta del transepto

En las pechinas se representa la Ley, con los personajes bíblicos Moisés, Esdras y Nehemía, los cuatro Evangelistas Lucas, Marcos, Mateo y Juan, los Profetas Isaías, Jeremías, Daniel y Ezequiel y los Padres de la Iglesia Jerónimo, Ambrosio, Agustín y Gregorio Magno.

Detalle de las pechinas

Detalle de las pechinas

Todos estos personajes sirven de apoyo para la escena de la cúpula, donde aparece la Gloria del Cielo, con el Padre Eterno flanqueado por su Hijo y la Virgen y los tres rodeados de ángeles y santos con especial dedicación a los pertenecientes a la Compañía de Jesús, coronada con el Espíritu Santo en la linterna.

Decoración de la cúpula de crucero

En cuanto al presbiterio, cuenta con un altar mayor de Antonio Sarti terminado en 1843 y realizado aprovechando materiales del altar del siglo XVIII.

Presbiterio desde la nave

Se compone de cuatro columnas de mármol amarillo que soportan un frontón triangular con el anagrama de Jesucristo sobre un haz de rayos y con una pala central pintada por Alessandro Capalti con la Circuncisión de Cristo, ceremonia judía en la que a los niños se les imponía su nombre, de ahí que el tema también pueda entenderse como el Santísimo nombre de Jesús, un asunto habitual en ciclos de la Vida de Jesús o de la Virgen pero que es la primera vez que se representa aislado y protagonizando el lugar preferente de un templo.

Altar mayor

De todos modos, esta tabla sustituyó a otra de G. Muziano del siglo XVI en donde la escena era mucho más explícita y que hoy está en la Casa Profesa de Roma. Utilizando el mismo mecanismo que para el altar de la capilla de San Ignacio de Loyola, el lienzo cubre una estatua del Sagrado Corazón de Jesús.

Circuncisión de Girolamo Muziano (3)

La decoración de la bóveda del presbiterio, también del Baciccia, se basa en el Apocalipsis de San Juan para reflejar la Corte Celestial, pero con el Pantocrátor sustituido por su representación como Cordero de Cristo inmolado para la salvación de los hombres en el casquete y un coro angelical en el tramo de cañón.

Decoración del tramo de medio cañón del presbiterio

Decoración del casquete del presbiterio

Sobre la puerta del presbiterio en el lado del Evangelio hay un relieve con el busto del cardenal Bellarmine de Bernini y sobre la de la Epístola se ubica el busto del santo jesuita Giuseppe Pegnatelli de Antonio Solà.

La capilla absidial del Evangelio es la Cappella de la Madonna della Strada, que recibe ese nombre por un fresco medieval con una Virgen encontrado en una iglesia en la plaza Altieri, hoy derruida, a la que san Ignacio tenía gran devoción, hoy colocado sobre un soporte de pizarra. La decoración de la capilla fue obra de Giuseppe Valeriani, con escenas de la Vida de la Virgen, y la cúpula, con ángeles tocando trompetas, fue pintada por G. P. Pozzi.

Madonna della Strada (3)

La capilla absidial de la Epístola es la Cappella del Sacro Cuore desde 1920, pues en origen fue la capilla de San Francisco de Asís, construida en el siglo XVI por orden de Francisco de Borja gracias a la financiación de Olimpia Orsini, perteneciente a una de las familias más ilustres de la nobleza romana, y bajo la dirección del jesuita Giuseppe Valeriani.


Capilla del Sagrado Corazón

Tiene planta circular con cubierta con cúpula en la que aparecen los cuatro Evangelistas y los cuatro Doctores de la Iglesia Ambrosio, Agustín, Jerónimo y Gregorio Magno realizados por Baldassarre Croce. El altar está formado por dobles columnas de mármol y contuvo una pintura de San Francisco recibiendo los estigmas flanqueado por las santas Clara e Isabel de Hungría que fue sustituida por un Sagrado Corazón de Pompeo Batoni de 1767, la primera pintura italiana tras las revelaciones místicas de santa Margarita Maria Alacoque que en origen había estado en la capilla de San Francisco Javier, donde después se trasladó la primera. Se remata con un tímpano partido en el que dos ángeles sujetan el monograma de Jesús. En las paredes hay escenas de la Vida de San Francisco.

La presencia de una capilla dedicada a este santo en una iglesia de la Compañía se explica por la profunda devoción que el promotor, Francisco de Borja, tuvo por su patrón. Pero también se está buscando recalcar el paralelismo entre la vida de Francisco de Asís e Ignacio de Loyola, ambos de extracción noble que renuncian a sus status para ayudar a los más necesitados y practicar el proselitismo. Además, san Ignacio demostró especial atracción por la Orden, como lo demuestra que su confesor fuera un fraile de San Pietro in Montorio, el convento de los franciscanos españoles en Roma.

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Referencias:


Fuentes:

6 comentarios:

Faktor Penyebab Tumor Otak dijo...

tu blog es muy impresionante, cómo hacer un artículo interesante y visitantes fieles visitan? He aprendido mucho de usted

Sira Gadea dijo...

Muchas gracias.

emilio dijo...

Fabuloso templo; ante incomparable maravilla se me ocurre sólo una pregunta ¿cómo es posible prestar atención al culto ante tanta obra de arte, lujo, ostentación.... si,... ni un museo posee tanto arte junto?

Sira Gadea dijo...

Tienes razón, Emilio.

Anónimo dijo...

Sira, ¿es cierto que Isabel de Farnesio, la esposa de Felipe V de España, contribuyó con muchos donativos a la decoración de esta Iglesia? Tengo entendido que si.
Muchas gracias.

Sira Gadea dijo...

Pues no lo sé. De todos modos, dada la vinculación de los Farnese con la iglesia y con la Compañía, podría ser posible. Muchas gracias a ti por tu comentario.