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lunes, 5 de diciembre de 2016

Los jardines de los Reales Alcázares de Sevilla

Los Reales Alcázares de Sevilla, un conjunto monumental que conserva siete hectáreas de jardines y diecisiete mil metros cuadrados de edificaciones, fue una auténtica acrópolis militar y palatina que aglutinó distintos palacios y defensas urbanas todavía conservadas que abarcan un amplio ámbito cronológico entre los siglos XI y XVI con modificaciones posteriores, habiendo sido palacio principal del reino taifa abbadí, sede de una de las tres capitales del imperio almohade, palacio de la monarquía castellana durante la Baja Edad Media y Casa del Rey durante la Edad Moderna.

Jardines de los Reales Alcázares de Sevilla

Después de habernos recreado en su intrincada historia y paseado por su arquitectura (podéis ver los artículos abriendo estos dos enlaces) ha llegado el momento de conocer sus jardines, que podemos dividir en dos partes, una occidental que se desarrolla ante el edificio del alcázar con los jardines renacentistas y que se prolonga hacia el sur con otros incorporados posteriormente, y otra oriental, separadas por los restos de la muralla almohade.

Planta actual de los jardines (1). Las indicaciones son mías

Vista aérea del conjunto en la actualidad  (2)

Si comenzamos por la parte occidental, en paralelo a las fachadas oeste, la del Salón del Techo de Felipe II, y sur del alcázar, se van sucediendo, el Jardín de Príncipe, el Jardín de los infantes o de las Flores, el Jardín de la Calera, el Jardín de Troya, el Jardín de la Danza y el Estanque de Mercurio, todos renacentistas, compartimentados, decorados con fuentes y portadas manieristas y sin vinculación entre ellos, enlazando con la herencia musulmana.

El Jardín del Príncipe se ubica tras una galería ante la fachada occidental del Palacio de Pedro I y es el más antiguo de esta serie. Toma su nombre porque está adosado al Cuarto del príncipe Juan, hijo de los Reyes Católicos y su heredero si no hubiera muerto prematuramente, enterrado en el Monasterio de santo Tomás de Ávila. Tiene planta rectangular con trazado en crucero.

Galería del Jardín del Príncipe (3)

Jardín del Príncipe (3)

A continuación, y separado por una galería barroca y a nivel más bajo, está el Jardín de los Infantes o de las Flores, adosado a parte del flanco occidental del palacio mudéjar, justo ante lo que era el Cuarto de los infantes, pero sobrepasando su fachada. Tiene planta rectangular con un estanque acodado en el muro forrado de azulejos de 1561.

Jardín de las Flores (3)

Galería que separa el Jardín de las Flores, en primer plano, del Jardín del Príncipe

Después, bajo la fachada sur de la edificación, abarcando el Palacio mudéjar y el Palacio gótico, se suceden el Jardín de la Galera, el Jardín de Troya, el Jardín de la Danza y el Estanque de Mercurio.

Jardines renacentistas en torno a las fachadas oeste y sur del Alcázar (4)

En época musulmana esta zona era un jardín abierto con cítricos conocido como Mary al-Fidda, nombre cristianizado como “Huerta de la alcoba”, un rastro etimológico de la qubba. Pero en el reinado de Carlos V se decidió su ordenación según el gusto italianizante dominante desde hacía un siglo en Europa, aunque conservándose los espacios diferenciados escenográficamente propios de los jardines islámicos mediante altas tapias que delimitan ámbitos con fuentes y pilas que recibían el agua, lo mismo que en la actualidad, de la alberca situada más hacia el este, el llamado Estanque de Mercurio..

Esta ordenación conllevó la remodelación de toda la fachada sur del edificio para conformarla como un gran mirador mediante galerías y corredores en el Palacio de Pedro I y ventanales en el Palacio gótico.

Fachada sur del edificio, con el Palacio mujéjar a la izquierda y el Palacio gótico a la derecha (1)

Detalle del alzado de la fachada sur del Palacio mudéjar, ante el Jardín de la Galera y el el Jardín de Troya (1)

El Jardín de la Galera debe su nombre a las dos embarcaciones de metal envueltas en mirto, hoy desaparecidas, que aparentaban flotar sobre un gran estanque del siglo XVIII y que se encañonaban arrojándose chorros de agua. Tiene planta rectangular en crucero, ocupando la mayor parte de la fachada sur del palacio mudéjar, y está cerrado por la muralla y por muros transversales que lo separan del Jardín de las Flores, hacia el este, intercomunicados a través de un arco de medio punto, y del Jardín de Troya, hacia el oeste.

Jardín de la Galera, con el de Troya al fondo (4)

A continuación está el Jardín de Troya, antes llamado “del laberinto”, también ante la fachada sur del palacio mudéjar, que se modifica a fines del siglo XVI creando una galería abierta de arcos de medio punto con columnas de capitel dórico según diseño de Lorenzo de Oviedo.

Galería abierta al Jardín de Troya en el Palacio Mudéjar (3)

Es un ámbito de origen musulmán de planta cuadrangular transformado en jardín manierista con una fuente central y también aislado del resto mediante altos muros.

Planta del Jardín de Troya (4)

El muro sur, que lo separa del Jardín de las Damas, es obra de Vermondo Resta, organizado mediante pilares rectangulares con pares de pilastras inscritas y bóveda de medio cañón, y con opus rusticum, considerado por los teóricos como el idóneo para jardines, y conformándose como un ensayo de lo que después se realizará en la Galería del Grutesco. 

Cerramiento de Vermondo Resta en el Jardín de Troya (3)

El Jardín de la Danza, en dos niveles, es el más grande de todos jardines renacentistas desarrollados ante la fachada sur del Alcázar, éste justo delante del Palacio gótico.

Los jardines desde el Palacio gótico

Alzado de la fachada sur del Palacio gótico, ante el Jardín de la Danza y el Estanque de Mercurio (1)

Tiene planta rectangular con parterres y con bancos de fábrica forrados de paneles de azulejos sevillanos y pudo contar con cuatro fuentes también alicatadas con azulejos, aunque en la actualidad sólo se conserva la central. Desde él se accede, a través de un pasadizo construido en 1577, a los Baños de doña María, ubicados bajo el Jardín del Crucero, y unas escaleras del siglo XVIII lo conectan con el Estanque de Mercurio.

Planta del Jardín de la Danza (4)

Vista general del Jardín de la Danza, con el Estanque de Mercurio y la Galería de Grutescos al fondo (3)

Entrada a los Baños de doña María desde el Jardín de la Danza (3)

Alzado de las escaleras entre el Jardín de la Danza y el Estanque de
Mercurio, con la Galería de Grutescos al fondo (4)

El Estanque de Mercurio cuenta con una gran alberca a la altura del palacio gótico, más alto que el resto, con una escultura en bronce del dios Mercurio de Diego de Pesquera de 1576, autor también de las barandillas con escudos con leones en los ángulos y de las bolas con remates piramidales que rodean el estanque, piezas que en origen estuvieron doradas, aunque ahora sólo conservan algún resto.

Estanque de Mercurio, ante parte de la fachada del Palacio gótico (3)

El lado oriental del estanque está cerrado por la Galería de Grutescos, realizada a comienzos del siglo XVII por Vermondo Resta aprovechando un antiguo lienzo de la muralla almohade, compuesto de labores rústicas en piedras de distintos tipos simulando rocas marinas que enmarcan espacios de medio punto en los que Diego Esquivel pintó figuras, fábulas mitológicas y aves exóticas y rematada a modo de castillete almenado. Además, la construcción se prolonga en un mirador desde el que se ven los jardines orientales, construidos sobre la primitiva zona de huertas, y los occidentales, conectados entre sí por la Puerta del Privilegio, practicada en la propia muralla.

Estanque de Mercurio y Galería de Grutescos

Alzado de la Galería de Grutescos, con el Estanque de Mercurio delante (1)

Jardines orientales y mirador sobre la antigua muralla almohade (5)

Jardines orientales desde el mirador sur sobre la muralla almohade

En el siglo XVI, sobre el trazado de la huerta islámica y ante los jardines en línea bajo la fachada sur del alcázar, se organizó el gran Jardín de las Damas o de las Cruces. La primera denominación le viene porque los setos de arrayán estaban coronados por figuras de ninfas de topiaria, recortadas en mirto con esqueletos leñosos y caras y manos modelados en barro y policromados. La segunda procede de los cruceros que lo componen, centrados en la Fuente de Neptuno, obra genovesa de mármol coronada por una escultura en bronce del dios realizada por Bartolomé Morell. Justo en la Galería de Grutescos, que cierra el jardín por su lado oriental, está la Fuente de la Fama.

Jardín de las Damas, con la Fuente de Neptuno y la Fuente de la Fama en el eje

Fuente de la Fama (5)

El Pabellón de Carlos V, también conocido como Cenador del Naranjal o de la Alcoba, porque protagoniza el Jardín de la Alcoba, adosado al Jardín de las Damas, fue levantado según trazas de Luis de Vega en tiempos del emperador sobre lo que habría sido un oratorio y el cementerio real andalusí, una estructura de qubba central rodeada de galerías cerradas o abiertas similar a la que presenta el Cementerio Real de los Nazaríes granadinos. Es un edificio de 1543 con planta cuadrada, pórticos en sus cuatro caras y espacio central decorado de azulejos y yeserías diseñadas por Juan Fernández mezclando motivos mudéjares y renacentiscas y cubierta de bóveda semiesférica.

Pabellón de Carlos V

Planta del Pabellón de Carlos V (1)

Alzado y sección del Pabellón de Carlos V (1)

En el ámbito de este Jardín de la Alcoba también está el Cenador del León, diseñado por Diego Martín Orejuela a mediados del siglo XVII y que tiene forma de pequeña capilla, con acceso mediante arco de medio punto flanqueado por hornacinas y registros rectangulares y cubierta de bóveda semiesférica. Está situado ante un estanque rectangular con una fuente con un león rampante, de ahí el nombre.

Cenador del León (3)

A continuación, y más hacia el sur, está el Laberinto.

En cuanto al Jardín inglés, data de comienzos del siglo XX y se levantó en lo que fue la antigua Huerta de la Alcoba del alcázar. Se caracteriza por grandes parcelas de césped separadas por caminos de albero y con numerosas especies, como grinkgos, magnolios, olmos, cedros… traídos desde los jardines del Palacio de la Granja de san Ildefonso en Segovia y de los del Palacio de Aranjuez.

En cuanto al Jardín del Marqués de la Vega Inclán o el Jardín del Retiro en la parte oriental debe su nombre a don Benigno de la Vega-Inclán, II marqués de Vega-Inclán y conservador del Alcázar en ese periodo, y a que ahí se encontraba la Huerta del Retiro, parte de ella segregada para formar los Jardines de Murillo. Fue diseñado por José Gómez Millán también a comienzos del siglo XX tomando como modelo el trazado del Jardín de las Damas renacentista.

El Jardín de los Poetas, también en esta parte oriental, se construyó por iniciativa de Joaquín Romero Murube y diseño de Javier Winthuysen y se organiza alrededor de una lámina de agua recreando tipológicamente un jardín sevillano, síntesis de influencias islámicas, renacentistas y románticas.

Alberca del Jardín de los Poetas desde el mirador sobre la muralla almohade

De vuelta al alcázar llama la atención una magnífica portada conocida como Puerta de Marchena porque era la portada del palacio de los duques de Arcos en la ciudad de Marchena, realizada por Juan Guas en 1492, que está aquí porque en 1882 don Mariano Téllez Girón, duque de Osuna y heredero del edificio, tuvo que subastar su inmensa fortuna para pagar sus deudas y el Estado, por mediación del marqués de Vega Inclán, adquirió la puerta, que fue desmontada pieza a pieza para volverla a armar en este enclave. Es un impresionante ejemplo del gótico final, con motivos heráldicos y figuras de salvajes que fueron incorporadas a mediados del siglo XVI.

Puerta de Marchena

Alzado de la Puerta de Marchena (1)

Detalle de uno de los salvajes de la Puerta de Marchena (3)

Para terminar, de camino hacia la salida del conjunto monumental por el Apeadero, adosado al flanco oriental del palacio gótico, hay un largo corredor con dos jardines sucesivos, el Jardín del Chorrón y el Jardín de la Alcubilla, con los que nos despedimos de los magníficos espacios ajardinados de los Reales Alcázares.

Corredor del Apeadero (3)

Jardín del Chorrón (3)

Patio de la Alcubilla (3)

Y después de este paseo por los jardines, si todavía no lo habéis hecho, podéis abrir estos enlaces para recrearos en su intrincada historia o visitar sus palacios, toda una experiencia inolvidable.

Aquí os dejo este enlace desde el que podréis "visitar" otros monumentos de SEVILLA en Viajar con el Arte.

Imágenes ajenas:

(1) ALMAGRO, A., Planimetría del Alcázar de Sevilla, Granada, 2000.
(2) TABALES RODRÍGUEZ, M. Á., El Alcázar de Sevilla. Reflexiones sobre su origen y evolución en la Edad Media. Memoria arqueológica 2000-2005, Sevilla, Consejería de Cultura Junta de Andalucía y Patronato del Real Alcázar de Sevilla, 2008.
(4) ROBADOR, Mª D., “Restauración de los patios y jardines La Galera, Troya y Danza del Real Alcázar de Sevilla”, Apuntes del Alcázar de Sevilla, nº 8, 2007, pp. 54-93.

Fuentes:

ALMAGRO, A., Planimetría del Alcázar de Sevilla, CSIC, Granada, 2000.
ALMAGRO, A., “El Alcázar de Sevilla. Un palacio musulmán para un rey cristiano”. XI Congreso de Estudios Medievales "Cristianos y musulmanes en la península Ibérica: la guerra, la frontera y la convivencia, León, 23-26 de octubre de 2007, Fundación Sánchez-Albornoz, pp. 333-365.
ALMAGRO, A., “Los Reales Alcázares de Sevilla”, Artigrama, 22, 2007, pp. 155-185.
CÓMEZ, R., “El Alcázar bajomedieval”, Apuntes del Real Alcázar de Sevilla, 14, 2013, pp. 94-137.
LLEÓ, V., “El Alcázar”, Apuntes del Real Alcázar de Sevilla, 14, 2013, pp. 20-29.
MANZANO, R., “Los patios y jardines del Alcázar de Sevilla”, Apuntes del Real Alcázar de Sevilla, 14, 2013, pp. 176-195.
MARÍN FIDALGO, A. Mª, “La arquitectura del Alcázar en la Edad de Carlos V”, Apuntes del Real Alcázar de Sevilla, 14, 2013, pp. 138-153.
ROBADOR, Mª D., “Restauración de los patios y jardines La Galera, Troya y Danza del Real Alcázar de Sevilla”, Apuntes del Alcázar de Sevilla, nº 8, 2007, pp. 54-93.
TABALES RODRÍGUEZ, M. Á., El Alcázar de Sevilla. Reflexiones sobre su origen y evolución en la Edad Media. Memoria arqueológica 2000-2005, Sevilla, Consejería de Cultura Junta de Andalucía y Patronato del Real Alcázar de Sevilla, 2008.

2 comentarios:

amfortas dijo...

Magnifico, felicitaciones !

Sira Gadea dijo...

Muchas gracias, amfortas.