Las capillas funerarias de la Seu Vella de Lleida

La Seu Vella de Lleida se ubica dentro de un recinto fortificado en una colina elevada sobre la ciudad y formando una imagen verdaderamente impactante visible desde varios kilómetros de distancia. Se denomina así para diferenciarla de la Seu Nova, construida en la parte baja de la ciudad en la segunda mitad del siglo XVIII después de que la antigua fuera desacralizada y convertida en cuartel militar durante la Guerra de Sucesión que dio paso al reinado de Felipe V. Como ya os he contado su tormentosa historia, a la que podéis acceder mediante este enlace, y hemos dado un paseo reposado por el templo y el claustro, que podéis ver también en este otro enlace, ahora os invito a conocer con detalle sus capillas funerarias.

La Seu Vella en la actualidad (1)

La catedral, sede de una diócesis rica y poderosa, pronto se convirtió en lugar preferente de enterramiento para eclesiásticos, sumándose después sus linajes y otros nobles y personajes ilustres, que financiaron la construcción de capillas funerarias con las que buscaron demostrar su prestigio social. A estas grandes capillas también se unieron fundaciones más modestas e infinidad de monumentos funerarios y losas en el pavimento, documentados pero apenas conservados. Se sabe que el sepulcro del primer obispo, Guillem Pere de Ravidats († 1176), desaparecido tras la conversión en cuartel del conjunto catedralicio, ocupó una posición elevada en el transepto del Evangelio, que no llegó ni a ver empezar, por orden del obispo Gombau de Camporrells († 1205), que dispuso su propio enterramiento a la izquierda de éste, dando prueba de que el uso funerario del templo comenzó desde muy temprano.

Transepto del Evangelio

El proyecto original de la iglesia constaba de ábside mayor y cuatro ábsides laterales abiertos al transepto. El más a la izquierda del lado del Evangelio, que tenía forma semicircular sin tramo recto, igual que el que estaba en pendant en el lado de la Epístola, fue fundado por el obispo Berenguer de Erill en el primer tercio del siglo XIII como Capilla de san Antonio. A fines del siglo XIV fue adquirida por Bernat Gralla como panteón familiar, cambiando la advocación para convertirse en Capilla de la Purificación, y a mediados del XV fue transformada en una estructura gótica de planta rectangular abarcando la misma área de la absidiola románica. Lamentablemente, la capilla quedó destruida por la onda expansiva de una explosión provocada por las tropas francesas en el polvorín ubicado en el castillo de la Suda justo antes de retirarse de la ciudad en 1812 durante la Guerra de Independencia y en la actualidad solo se conserva el arco apuntado que abría al transepto, que está tapiado y en él se ha ubicado un osario del rey Alfonso el Benigno († 1336), la reina Leonor († 1336) y el infante Fernando († 1363).

Planta del complejo monumental con la indicación de las capillas funerarias del templo

El siguiente ábside fue Capilla de Santiago y san Lázaro, una advocación al apóstol compostelano que demuestra que su culto fue muy temprano en Lleida, quizá importado desde Roda d’Isàbena. Es el único de los hemiciclos laterales que conserva su estructura románica aunque con modificaciones, abierto al crucero mediante un arco apuntado (hoy tapiado y con un órgano), con una primera sección de planta cuadrada con cubierta de crucería y la parte semicircular con cubierta de horno. Se sabe que el obispo Guillem de Montcada utilizó esta capilla para celebrar los oficios divinos antes de la fecha de consagración de la catedral que conocemos, en 1278, por lo que tuvo que haber una consagración anterior de la catedral no documentada. Posteriormente la capilla fue refundada por Joan Teixidor bajo la advocación de la Virgen de las Nieves y en el siglo XV se convirtió en sacristía, que tras un incendio documentado en 1483 fue modificada para compartimentarla en dos pisos, con un techo de dos tramos de crucería que todavía se conserva. Lamentablemente, es un ámbito que no está abierto a las visitas turísticas.

Ya en el transepto de la Epístola, la capilla más cercana al presbiterio se dedicó a santa Petronila, con el sepulcro de Pere Desvalls († 1309), y a los apóstoles Pedro y Pablo. Pero en 1328 fue adquirida por Ot I de Montcada el Viejo como panteón familiar, que trasladó la antigua vocación a santa Petronila y los sepulcros que había a la última capilla de la nave del Evangelio. Conservando la advocación a los apóstoles, de ahí que se conozca como Capilla de san Pedro, se levantó una nueva capilla siguiendo el estilo gótico aprovechando parte de los muros de la capilla románica. Se conservan fragmentos de dos sepulturas, una masculina y otra femenina, pero de los tres altares, el mayor consagrado a san Pedro como titular de la capilla y los dos laterales dedicados los santos Pablo y Juan, sólo hay constancia documental, aunque por las descripciones se deduce que sería una de las capillas más lujosas de la catedral. También destaca por la decoración escultórica de las bóvedas de crucería, con una clave en la que se representa La entrega de las llaves a san Pedro y otra con una Deesis. En mi visita en octubre de 2016 la capilla estaba en restauración y sólo podía verse la cubierta.

Transepto de la Epístola

Capilla de san Pedro

La última capilla del transepto de la Epístola estuvo dedicada a san Miguel, pero en la primera mitad del siglo XIV fue adquirida por el obispo Ferrer Colom († 1344) para su propio enterramiento y el de su familia, convirtiéndose en Capilla de la Inmaculada Concepción de María, en relación con su defensa del dogma en las disputas concepcionistas que hubo en la ciudad durante su episcopado, y se optó por derruir el ábside románico para levantar una capilla gótica de nueva planta. Sólo se conservan fragmentos del relieve funerario de su sepulcro monumental, obra atribuida al Maestro de Anglesola, y en su ámbito también se ubican los restos de las tumbas de Ot de Montcada y su esposa Teresa, procedentes de la Capilla de san Pedro, con estatuas yacentes lujosamente vestidas. También destaca una de las claves con una Virgen de la O, en relación con la nueva advocación.

Capilla de la Concepción

El resto de capillas funerarias están distribuidas en las naves laterales. Comenzando por los pies de la nave del Evangelio nos encontramos los restos de la Capilla de las Ánimas, antes del corpus Christi, obra del maestro de obras Francesc Gassol en 1698 por encargo del obispo Miguel Jerónimo de Molina y fue la última construida en la catedral, aunque quedó destruida en la mencionada explosión durante la Invasión Francesa. En la actualidad aloja el sepulcro de Pere Moliner atribuido a Pere Seguer y fechado en 1322.

Nave del Evangelio desde el Transepto

Le sigue la Capilla de san Vicente, construida bajo el patrocinio del canónigo Ramón de Montpellier en 1285 con planta rectangular y bóveda de arista. A continuación, y sobre la Puerta del Lavacrum, se ubica el sepulcro de Berenguer Gallart, realizado por Bertrand de la Borda en 1452 y colocado en 1484.


Sepulcro de Berenguer Gallart sobre la Puerta del Lavacrum en la nave del Evangelio

Las siguientes son la Capilla de san Erasmo, de planta rectangular y construida en el siglo XIII y la Capilla de la Asunción, fundada por el canónigo Gerard Cassola también en el siglo XIII, y después adquirida por la familia Gallart, ambas cerradas a la visita turística en octubre de 2016.

La última de este lado del Evangelio, también practicada en el grueso del muro y en pendant con la de santo Tomás en la nave de la Epístola, es la Capilla de santa Petronila, advocación trasladada junto al sepulcro de Pere Desvalls en el primer tercio del siglo XIV desde la primera capilla absidial del transepto de la Epístola cuando ésta se convirtió en la capilla funeraria de los Montcada.

En la nave de la Epístola encontramos, practicada en testero occidental, la Capilla de santa Margarita, con las pinturas, fechadas hacia 1330, mejor conservadas de la catedral. Representan un Calvario con el fundador de la capilla, Guillem Soler († 1354), orante, acompañado de otros personajes en el testero frontal, una representación que se completaba con otras pinturas en los laterales en muy mal estado de conservación con las Santas Mujeres y Longinos rogando a Cristo.

Nave de la Epístola desde el transepto

Capilla de santa Margarita

A continuación, abierta al primer tramo de la nave de la Epístola, está la Capilla de san Juan Bautista, antiguo baptisterio, de ahí su ubicación junto a la Puerta de Els Fillols. En el siglo XVI el ámbito fue privatizado como capilla funeraria de la familia Pinell con una reforma que implicó la transformación arquitectónica y decorativa del espacio según parámetros renacentistas, con planta cuadrada y bóveda estrellada, aunque no se conserva apenas nada salvo la heráldica familiar en soportes y claves de la bóveda.

Adosada al testero de la Capilla de san Juan Bautista y sin entrada desde la iglesia sino desde una puerta exterior al lado del Evangelio de la Puerta de Els Fillols, está la Capilla de Jesús, un enclave preferente por ser la zona de la catedral que siempre recibió un tratamiento más suntuoso por estar de cara a la ciudad. Patrocinada por el obispo Arnau Sescomes en la década de 1330, el comitente finalmente decidió enterrarse en Tarragona, de donde fue obispo después, y la capilla se convirtió en panteón familiar. Presenta planta con un tramo recto y otro poligonal y conserva dos claves con las representación de Dios Padre y el Agnus Dei, la policromía de las ménsulas con los cuatro Evangelistas que soportan los nervios de las bóvedas y la decoración heráldica, además de los sarcófagos del obispo Arnau, de su sobrino, Romeu Sescomes, también obispo de Lleida, y de otros familiares. En uno de sus muros también quedan los restos de unas pinturas muy deterioradas que, según documentación conservada, contaban con una Virgen flanqueada por dos ángeles con el fundador de la capilla orante a sus pies. Las vidrieras son contemporáneas, obra del artista leridano Ángel Jové entre 2002 y 2003. En mi visita a la catedral en octubre de 2016 esta capilla no podía verse.

Traspasada la Porta dels Fillols y abierta al tercer tramo de la nave de la Epístola se ubica la Capilla de la Epifanía, fundada por el obispo Gerau de Requesens a fines del siglo XIV y construida por el maestro Bartomeu de Robió, compuesta por cripta dedicada a la Natividad de la Virgen, a la que se accede desde el exterior por una puerta en el lado de la Epístola a un nivel más bajo de la Porta dels Fillols, y por una capilla superior de amplios ventanales que conserva gran parte de la decoración escultórica en los nervios de las bóvedas, conformada por la heráldica familiar combinada por figuritas de santos, y las tres claves, con el propio obispo rezando ante la Virgen en una de ellas.

Capilla de la Epifanía

Clave de la bóveda de la Capilla de la Epifanía

Aunque el sepulcro del fundador no se conserva, sí está, aunque fragmentado, el de uno de sus descendientes, Lluis Requesens, gobernador de Cataluña, obra de los escultores Pedro de Sarabia y Juan de Palacios de 1510.

Sepulcro de Lluis Requesens

En este último tramo de la nave de la Epístola también se ubica, aprovechando el grueso de los muros, la pequeña Capilla de santo Tomás, que contiene las pinturas más antiguas conservadas en la Seu, fechadas en el primer tercio del siglo XIII, con una Maiestas Mariae junto al colegio apostólico y un Agnus Dei y motivos geométricos de entrelazo mudéjar.

Capilla de santo Tomás

Por todo el templo son muy abundantes las pequeñas capillas practicadas, como esta última de santa Petronila o las mencionadas de santo Tomás y santa Margarita, en el grueso de los muros formando arcos apuntados. Así, a los pies del templo, flanqueando la puerta central, están la Capilla de santa Bárbara y la Capilla de san Marcos. En el transepto de la Epístola están la Capilla de san Salvador, la Capilla de san Juan Evangelista, la Capilla de la Conversión de san Pablo y la Capilla de santa Lucía. Y en el transepto del Evangelio están la Capilla de san Antonio, la Capilla de san Miguel, la Capilla de la Magdalena y san Francisco Javier y la Capilla de Todos los Santos.

Contrafachada de la catedral, con las Capillas funerarias de santa Bárbara
y san Marcos flanqueando la puerta central

Si os apetece pasearos por la Seu Vella en la actualidad, podéis hacerlo en este enlace, y si queréis conocer su azarosa historia, podéis abrir este otro enlace.

Referencia:


Fuentes:

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GALLART, J., LORÉS, I., MACIÀ, M. y RIBES, J. L., “L’arquitectura de la Seu Vella de Lleida: l’evolució de la capçalera”, Lambard. Estudis d'art medieval, 1996, vol. 8, p. 113-138.
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NIÑÁ JOVÉ, M., “La redescoberta d’una catedral: La restauració monumental a la Seu Vella de Lleida”, Porticvm. Revista d’Estudis Medievals, nº 3, 2012, pp. 101-117.
NIÑÁ JOVÉ, M., L'escultura del segle XIII de la Seu Vella de Lleida, Tesis doctoral presentada en la Facultad de Letras de la Universidad de Lleida, 2014.
ROCA Y FLOREJANCHS, L., La Seo. Memoria de la catedral antigua de Lérida, Lérida, 1881.

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