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lunes, 2 de julio de 2012

Cimitero Monumentale, en Milán

Las guías de Milán suelen aconsejar una visita al Cimitero Monumentale pero la experiencia me dice que son muy pocos los que hacen caso de dicho consejo. Una vez más, yo voy a insistir en ello.

En 1838 el Ayuntamiento de la ciudad convocó un concurso para la construcción de un nuevo cementerio que agrupara en un solo lugar los enterramientos que hasta ese momento se repartían en seis pequeños recintos dispersos por el entramado urbano.

Propileos de acceso al cementerio


Pero esta primera iniciativa no fructificó y hubo que esperar a la unificación de Italia para que en 1860 el plan se retomara y tres años después el arquitecto Carlo Francesco Maciachini ganara el concurso para la construcción del Cimitero Monumentale con un proyecto cuyo estilo combina referencias románico-lombardas en la alternancia de mármol blanco y piedra roja simona, bizantinas a través de los mosaicos y de gótico pisano en las agujas.

El resultado fue de tal monumentalidad y eficacia funcional que el cementerio se convirtió en una de las cumbres del eclecticismo italiano y en modelo de arquitectura funeraria.

Famedio del Cimitero Monumentale de Milán

Los espectaculares propileos de entrada a modo de alta tribuna se articulan mediante una capilla conmemorativa central y dos alas porticadas abiertas, tanto a la ciudad como al camposanto, un gran espacio de unos 180.000 metros cuadrados (en la actualidad ya son más de 250.000) organizado ortogonalmente mediante ejes principales y rutas secundarias paralelas y perpendiculares.

Acceso al camposanto desde los propileos

Arcadas de acceso con el camposanto al fondo

Desde el inicio ya se previó la asignación de dos patios separados para enterramientos judíos y no católicos respectivamente, a ambos lados de la entrada principal.

Otro punto de vista de las arcadas de acceso

Avanzado el proyecto, con una Italia recién creada que buscaba reivindicar sus más ilustres figuras, la capilla de la entrada, con planta de cruz griega y cubierta copulada y pensada para los oficios religiosos católicos, cambió de función para convertirse Famedio, término proveniente del latín famae aedes que significa templo de la fama, en el que honrar a ciudadanos milaneses desde el siglo IV hasta la actualidad que fueran merecedores de ello por sus actos literarios, artísticos, científicos, cívicos...

Puerta principal del Famedio

Detalle de una de las puertas del Famedio a las galerías

Cúpula del Famedio

Desde su inauguración, el cementerio se convirtió en una gran oportunidad para los artistas de dejar huella de sus obras, permitiendo un espectacular recorrido por la historia del arte de los siglos XIX y XX.

La escultura refleja todo el repertorio de sentimientos y emociones relacionados con la muerte y la memoria. Ésta es una pequeña muestra de lo que podemos encontrarnos en las galerías de entrada.





Detalle de la sepultura de la Familia Rainoldi


Detalle de la sepultura de Giovanni Maccia, del escultor Luigi Crippa, fechada en 1869


Detalle del grupo escultórico que decora la sepultura de la Familia Bossi Biffi




Detalle del monumento funerario de Tullo y Manlio Morgagni, del arquitecto Enzo Bifoli, fechado en 1921-1930





Monumento Elisi, del escultor Francesco Penna, fechado en 1916

Monumento Brivio, del escultor Michele Vedani, fechado en 1915

Detalle del Monumento Brocca (dos veladas)


Mi paseo por este fantástico lugar fue tan emocionante que a cada paso mi mirada se sentía atraída por mil y una bellezas, y las identificaciones de finados y artistas, lamentablemente, pasaron a un ultimísimo plano. De algunas he conseguido algún dato pero otras se muestran con todo su poder icónico, imágenes ante las que no tengo más remedio que rendirme.



Sepultura de la Familia Casati, conocida como “La Morente”, del escultor Enrico Butti, fechada en 1890


Figura de Cronos de la sepultura de la Familia Borghi

En medio de la avenida central Maciachini ubicó el Ossario, con planta centralizada cubierta con cúpula octogonal y sobre una terraza, alternando piedra y ladrillo en la misma bicromía que la entrada. 

Ossario (1)

justo detrás del Ossario está una de las sepulturas más famosas del Monumentale.



Monumento funerario de la Familia Bernocchi, del escultor Giannino Castiglioni, fechada en 1931-1936

Al final de la avenida central se construyó el Crematorio, el primero de Italia y uno de los primeros de Europa.

Crematorio (2)

Se adoptó el orden dórico como forma de recuperar la dignidad del antiguo ritual de purificación clásica en un edificio que demuestra la madurez de una sociedad que fue capaz de superponer los descubrimientos científicos al dogma católico de la resurrección de la carne y atender, no sólo a las necesidades de las diferentes creencias religiosas mediante recintos separados para acatólicos y judíos, sino también de las distintas ideologías.

Maciachini estuvo asesorado por el ingeniero Clericetti para organizar un ámbito ovalado con un vestíbulo y una sala rodeada de columnas con un altar central de piedra para las cremaciones.

Posteriormente, el arquitecto Augusto Guidini adhirió nuevas salas en la parte trasera para ubicar cuatro hornos crematorios y otros espacios auxiliares.

Con esta pequeña selección me encantaría contagiaros un poco de esa sensación de descubrimiento y deleite que me invadió durante las más de tres horas, a pesar de que iba “esguinzada”, que estuve allí.

En el camino de vuelta hacia la salida no veía momento, siempre atraída por nuevas y exquisitas obras.


Monumento funerario de la Familia Silva: “IO SONO / LA RISURREZIONE E LA VITA / CHI CREDE IN ME / SEBBENE MORTO / VIBRÁ”

Sepultura de la Familia Rusconi (Pensadora)


Monumento funerario de la Familia Campari, del escultor Giannino Castiglioni, fechada en 1935


Monumento funerario de Gostavo Modiano, del escultor Leonardo Bistolfi, fechado en 1924

En cuanto a los panteones, verdaderos edificios en miniatura que plasman las novedades de cada momento, merecerían una entrada aparte.

Varios panteones

11 comentarios:

Ksawery dijo...

¡Impresionante entrada! Siempre es un placer recorrer ese bello lugar, aunque esta vez sea virtualmente a través de tus fotos. Es una lástima, a la vez que una maravilla, que los turistas no suelan llegar hasta allí.

Estoy seguro que si te gustó este, te dejará sin aliento Staglieno.

Sira Gadea dijo...

Quizá este tipo de lugares no sean cuestión de turistas, entendiendo el término en el sentido más peyorativo. Staglieno está ahí, pendiente. A ver cuándo, lo difícil es que pueda tener la experiencia de verlo con todos vosotros.

RED SOCIAL DE TURISMO INTERNO dijo...

Sira, en realidad esto es un museo de arte funerario, excelente !! Gracias por este post

Sira Gadea dijo...

Tienes toda la razón, un museo con todas las letras. Me alegro de que te haya gustado.

warm-up-lap.com dijo...

Gran trabajo!

Sira Gadea dijo...

Muchas gracias, warm.

Carlos Marcos dijo...

Fantástico post y maravillosas fotografías. Voy frecuentemente a Milán y me acabo de enterar de que existe este lugar tan insólito y, a la vez, tan interesante. Voy a incluirlo en una de mis próximos viajes. Gracias, Sira.

Sira Gadea dijo...

Me encanta poder habértelo descubierto, Carlos. Los cementerios históricos de muchas ciudades son verdaderas maravillas y muy poco conocidas, museos de escultura y arquitectura in situ, que reflejan las tendencias artísticas del siglo XIX a la perfección. Un abrazo.

jecuevas dijo...

Me uno a la admiración por este espacio tan lleno de buen arte. Un descubrimiento para los que, habiendo visitado Milán, desconocíamos su existencia y que, cuando uno hace de turista, no se le ocurre visitar. Gracias por tan rico artículo.

Sira Gadea dijo...

Muchas gracias a ti, jecuevas. Yo descubrí la riqueza que encerraban estos recintos históricos gracias a un profesor universitario especialista en arte funerario del siglo XIX al que nunca podré agradecérselo suficiente. Ahora, cuando programo algún viaje, procuro saber si existe algún cementerio de este tipo que visitar, pues son una maravilla, momentos de paz y serenidad acompañados del deleite artístico. También muy conmovedores, pues muestran cómo los artista buscaban plasmar el dolor de la pérdida.

Paulina dijo...

Estimada Sira

Escribí hace unos minutos, pero no figura mi consulta, perdón por hacerla nuevamente. Trabajo en editorial Santillana, Chile, y nos gustaría incluir una de las fotografías que está publicada en este artículo en un texto escolar de Lenguaje. Se trata de la tumba de la familia Borghi, escultura de Cronos. Quedamos atentos a su respuesta, muchas gracias desde ya
paulinovoa@gmail.com