San Ildefonso o “iglesia de los Jesuitas”, en Toledo

La iglesia de San Ildefonso se alza en un lugar privilegiado de la ciudad de Toledo, la zona más alta, con una espectacular fachada y un imponente interior que deja adivinar las dificultades que tuvieron que salvarse en el siglo XVII para poder erigirlo en medio del colmatado entramado todavía medieval de la ciudad.

01Detalle de la fachada de la iglesia de San Ildefonso de Toledo

La primera referencia documental de la Compañía de Jesús en Toledo es de 1557, cuando la Orden llega a la ciudad y se instala en el Colegio de Infantes, fundado por el cardenal Siliceo para la formación de los “clerizones”, los niños cantores de la catedral.

02Fotografía de la iglesia a comienzos del siglo XX (1)

Pero apenas dos meses después, los jesuitas tuvieron que abandonarlo, mudándose a unas casas de la parroquia de Santo Tomé en las que fundaron el Colegio San Bernardino, que unos años después también abandonaron para cederlas a los colegiales, trasladándose de nuevo, esta vez ya a una casa propia junto a la parroquia de San Román, comprada en 1569 a don Juan Hurtado de Mendoza Rojas y Guzmán, V conde de Orgaz, y donde la tradición establecía que había estado la casa natal de San Ildefonso, obispo de Toledo en el siglo VII y patrón de la ciudad, bajo cuya advocación después se pondrá la iglesia.

En 1583, y gracias al patrocinio del cardenal arzobispo de Toledo don Gaspar de Quiroga, los jesuitas también fundan el Colegio de San Eugenio, estableciéndolo en unas casas alquiladas en la parroquia del Salvador. 

Pero para poder erigir un vasto complejo compuesto de templo y casa profesa tuvieron que pasar varios años en los que la Compañía fue adquiriendo, poco a poco, los terrenos necesarios, logrando la financiación definitiva para el inicio de las obras gracias a las sucesivas disposiciones testamentarias en la década de 1600 de los hermanos don Pedro y doña Estefanía Manrique de Castilla, miembros de la alta nobleza castellana, y que vivían juntos como religiosos, él como comendador de la Batundeira de la Orden de Alcántara y ella por voto de virginidad desde 1570, que dejaron sus bienes para la fundación con la condición de ser enterrados en el presbiterio de la futura iglesia. Además, ella también estipuló donaciones para el colegio San Eugenio gracias a las cuales la sede, que hasta ese momento era en alquiler, pudo ser adquirida en propiedad.

En honor a sus comitentes, tanto en la fachada principal como en las pechinas de la cúpula, pueden verse los escudos de los Manrique de Castilla.

03Los emblemas de los Manrique de Castilla decoran las pechinas de la cúpula del crucero de San Ildefonso de Toledo

04Detalle de uno de los escudos de los Manrique de Castilla en la fachada de San Ildefonso

Las primeras trazas podrían datar de entre 1605 y 1619 de la mano de Juan Bautista Monegro, bajo las que se realizaría la cimentación. Pero las obras fueron lentas y se prolongaron durante 150 años con la participación de múltiples arquitectos.

05Planta contemporánea de la iglesia de San Ildefonso, con lo que era la casa profesa, hoy muy modificada, adosada al lado de la epístola

Lógicamente, para la construcción de la iglesia se adoptaron la planta y condiciones espaciales y estructurales impuestas por la Orden desde la Casa madre de Roma, las diseñadas por Jacopo Barozzi de Vignola en 1568 para Il Gesú, con una diáfana y amplia nave para dar cabida a la abundante parroquia que asistía a los oficios, ancho crucero pero de brazos cortos y presbiterio no demasiado profundo en función de la acústica, para que el sermón llegara a todos los asistentes con claridad.

No existe unanimidad respecto a cuándo se inicia la intervención del arquitecto jesuita Pedro Sánchez. Lo que sí está probado es que mientras el hermano Sánchez proyecta y dirige, entre 1620 hasta su muerte en 1633, las obras la iglesia del antiguo Colegio Imperial de la Compañía de Jesús en Madrid, hoy colegiata de San Isidro, con el que la obra toledana guarda muchas similitudes, ambas siguiendo el modelo de Il Gesù, también se encarga de modificar los alzados interiores de San Ildefonso y de dar una nueva traza de la fachada.

Entre medias, las obras quedan paralizadas y no se reanudan hasta 1629. A la muerte del hermano Pedro le sucede el hermano Francisco Bautista, su ayudante en el Colegio Imperial y autor de la iglesia de la Venerable Orden Tercera, adosada a San Francisco el Grande de Madrid, que introduce modificaciones en la nave, como los capiteles, y también en la fachada, más numerosas e importantes.

En 1640 hay una nueva interrupción hasta 1672, cuando Bautista retoma las obras hasta su muerte en 1679, estando ya acabadas la nave, aunque sin cubrir, las capillas laterales, las tribunas y la fachada hasta el entablamento, sin que se hubieran empezado a levantar los dos últimos cuerpos de las torres.

A partir de 1669 también se constata la intervención de Bartolomé Zumbigo y Salcedo, una labor que desde 1671 compagina con la de maestro mayor de la catedral. En este periodo se cubre el cuerpo de la iglesia, se realizan los enmarques de los vanos de la fachada y se levantan los dos cuerpos superiores de las torres. También se contrata a Mattia Carmannini y a Félix Bambi para que esculpan las cinco esculturas de bulto que la adornan. 

06Fotografía de Abelardo Linares de 1915 de la fachada de San Ildefonso (1)

En 1711 se contrata a Diego Rodríguez de Luna para el relieve de la Descensión de la Virgen a San Ildefonso y a Francisco Sánchez Ramos para las puertas. De las vidrieras se encargan los maestros Gregorio Carlos de Malatrida, Manuel Tardío y Gabriel de Torres el Menor. También se blanquea el interior de la iglesia y se pintan los escudos de los Manrique en las pechinas del crucero.

IMG_0005Detalle del bajorrelieve de la Descensión de la Virgen a San Ildefonso de Diego Rodríguez de Luna

29Detalle de la puerta central de Francisco Sánchez Ramos

07Detalle de la vidriera que ilumina el coro alto desde la fachada con el emblema de la Compañía de Jesús

Aunque en 1718 el cardenal don Francisco Valero y Losa consagró el templo, todavía quedaban por concluir el presbiterio y sus capillas laterales, la sacristía y la capilla de las reliquias, cuyas obras no se retoman hasta 1752 bajo la dirección de José Hernández Sierra, un discípulo de Alberto Churriguera que era aparejador de la catedral y que fue contratado como arquitecto en San Ildefonso, dándose por definitivamente concluidas en 1756, al tiempo que los hermanos Luis y Alejandro González Velázquez terminaban el altar mayor y el tabernáculo.

Pero sólo una década después de la conclusión de la iglesia, Carlos III decretó la Pragmática Sanción de 1767 por la que la Compañía de Jesús era expulsada de todos los dominios de la Corona de España y sus bienes incautados. Así, en Toledo, todas sus posesiones fueron asimiladas por el Arzobispado, destacando, además de la iglesia y la casa profesa, los valiosos fondos de una biblioteca con colecciones de Biblias, Concilios, libros de autores eclesiásticos y profanos, manuscritos e impresos, autores toledanos, libros de la ciudad y de la propia iglesia, sinodales españolas, portuguesas, francesas e italianos, traducciones del latín y griego… que pasaron a los fondos de la Biblioteca Arzobispal.
08Frontispicio de la Pragmática Sanción de 1767 (2) 

En 1770 incluso se pensó en demoler el templo, fusionar su parroquia con la vecina de San Román y pasar el dominio de ambas a los vecinos dominicos de San Pedro Mártir, pero la propuesta quedó desestimada y la iglesia pasó a acoger la parroquia de la ruinosa iglesia de San Juan Bautista, después demolida, cambiándose su advocación.

09Detalle del Plano de la ciudad de Toledo levantado bajo la dirección de Francisco Coello por Maximiano Hijón, arquitecto de la Academia de San Fernando en 1858 en el que la iglesia aparece con la denominación de “Parroquia de S. Juan Bautista” (3)

En cuanto a la casa profesa, se convirtió en sede del Tribunal de Santo Oficio hasta la abolición oficial de la Inquisición por Real Decreto de 1830 de Fernando VII, cuando el recinto pasó a propiedad del Estado albergando las Oficinas del Corregidor y Policía. En la actualidad es la sede de la Delegación Provincial de Hacienda y apenas queda nada del edificio histórico, muy modificado en estos dos últimos siglos.

Ya en el siglo XX la iglesia le fue devuelta a la Compañía, recuperándose también su advocación original a San Ildefonso.

Entre 1996 y 2003 la Junta de Castilla-La Mancha y la Compañía acometieron su restauración, que afectó al interior y las cubiertas de las torres, la cúpula y las naves del crucero.

Conforme a los dictados litúrgicos de la Orden, la iglesia tiene planta de cruz latina con nave única de cinco tramos, cuatro capillas laterales a cada lado y crucero cubierto con una imponente cúpula con linterna sobre tambor que iguala en altura a la catedral y al Alcázar.

Mientras que la nave goza de una buena iluminación, las capillas laterales quedan en una semipenumbra adecuada para la devoción personal, intercomunicadas entre sí para permitir el paso de una a otra sin entorpecer los oficios que puedan desarrollarse en la nave.

10Nave bien iluminada, capillas laterales en penumbra y altar mayor

11Las capillas laterales están comunicadas mediante arcos de medio punto

12Coro alto con gran ventanal con vidriera con el emblema de la Compañía de Jesús

13Detalle del crucero y de la cúpula

14Exterior de la cúpula sobre potente tambor de la iglesia de San Ildefonso desde la vecina torre de la iglesia de san Román, hoy Museo de los Concilios y de la Cultura Visigoda 

La nave se estructura mediante grandes pilares que encuadran las embocaduras a las capillas, con frentes articulados mediante pilastras corintias pareadas de orden gigante que abarcan también la amplia tribuna que recorre ambos lados de la nave central, comunicada con el coro alto a los pies de la iglesia, desde donde se obtiene una espectacular perspectiva de la nave central y de la capilla mayor.

15Nave de la iglesia desde el coro

Entre los pares de pilastras se ubican los arcos de medio punto de las capillas y los vanos de la tribuna y en los espacios entre cada par aparecen hornacinas con un Apostolado tallado por Germán López Mejía.

16Vista de las capillas laterales, de la tribuna del Evangelio y de las hornacinas con el Apostolado desde la epístola

Por encima de las pilastras corre el entablamento sobre el que se asienta la cubierta de bóveda de cañón con lunetos, la misma que para los brazos del crucero.

17Cubierta de cañón con lunetos de la nave

Las capillas laterales se cubren con bóvedas de arista con decoración tardobarroca.

18Detalle da la cubierta de bóveda de arista de la capilla de san Ignacio de Loyola

Las de la nave de la Epístola están consagradas, empezando por los pies, a San Juan Bautista, la Virgen de la Paz, San Elías, el Santísimo Cristo de la Buena Muerte y San Joaquín y Santa Ana. Las del Evangelio corresponden a San José, la Inmaculada Concepción, la Virgen de los Dolores, Nuestra Señora del Amor Hermoso y San Ignacio de Loyola.

19Capilla de San Ignacio de Loyola

20Capilla de la Inmaculada Concepción

La capilla mayor, de planta rectangular y cubierta por bóveda de cañon de casetones fingidos, presenta un interesante trampantojo de los hermanos Luis y Alejandro González Velázquez que combina labores de pintura, escultura y dorado dando como resultado un espectacular retablo conformado por tres calles en el que en la central, más ancha, se representa el Milagro del descenso de la Virgen para imponer la casulla a San Ildefonso, tema muy común en la diócesis de Toledo y en relación con la advocación del templo.

21Retablo pintado del altar mayor

El marco de esta pintura es un relieve de estuco que a veces está sobrepasado por figuras pintadas sobre bastidores, con un interesante efecto teatral.

En cuanto a las calles laterales, están delimitadas por dos columnas de orden gigante que imitan el jaspe verde, con capiteles de bronce y potentes cornisas con ángeles que muestran tondos dibujados con los anagramas de la Compañía. En los intercolumnios se sitúan los santos Ignacio de Loyola y Francisco de Borja.

Finalmente, el ático es un gran medallón con la figura de San Ildefonso obispo rodeado por ángeles pintados en grisalla sobre bastidores, todo ello rematado por frontón triangular curvo.

22Detalle del ático del retablo pintado 

El tabernáculo, de madera dorada a los pies del retablo y con una talla de la Crucifixión, también de los hermanos González Velázquez, aumenta la confusión entre lo real y lo fingido al estar desprendido del retablo pero a escasa distancia, aunque oculta parte de la visión del cuadro central.

23Tabernáculo del altar mayor

En los testeros del crucero se ubican dos retablos barrocos procedentes de la desaparecida iglesia de San Juan Bautista trasladados a San Ildefonso cuando su parroquia queda ubicada aquí tras la expulsión de la Compañía. El del lado de la Epístola está dedicado al Bautismo de Cristo, obra de Alonso del Arco de 1702. El del Evangelio está dedicado a San José, tallado por Germán López Mejía, autor también del apostolado repartido por la nave y el crucero y de la imagen de la Virgen del Socorro de la capilla relicario.

24Retablo del Bautismo de Cristo de Alonso del Arco, ubicado en el crucero de la Epístola y procedente de la desaparecida iglesia de San Juan Bautista

Esta capilla de las reliquias, en el lado de la Epístola del altar mayor, con acceso desde el crucero, es una de las últimas incorporaciones a la obra. Es de planta octogonal y cubierta de bóveda ochavada.

25Capilla relicario

26Detalle de la cúpula ochavada de la capilla relicario

En cuanto a la fachada, elevada sobre una escalinata, se organiza mediante dos cuerpos y ático de piedra enmarcados por torres cuadradas de cuatro cuerpos con los dos últimos realizados en ladrillo.

27Fachada de la iglesia de San Ildefonso de Toledo (4)

En la zona central, el primer cuerpo presenta cuatro columnas corintias de orden gigante sobre alto basamento que soportan un entablamento y que articulan una portada central de arco de medio punto sobre la que se sitúa el mencionado bajorrelieve con la escena de la Imposición de la casulla a San Ildefonso, santo de la iglesia y patrón de Toledo, obra del maestro Diego Rodríguez Luna, dos laterales adinteladas sobre las que aparecen los escudos de los Manrique de Castilla, también de Rodríguez Luna, y sendas hornacinas con las esculturas de bulto los santos jesuitas Francisco Javier y Francisco de Borja realizadas, lo mismo que las otras tres esculturas que figuran en la fachada, por Mattia Carmannini y Félix Bambi. Todavía conserva las puertas originales, obra de Francisco Sánchez Ramos.

28Primer cuerpo de la fachada con la Imposición de la casulla a San Ildefonso y los escudos de los Manrique de Castilla esculpidos por Diego Rodríguez Luna y las hornacinas con los santos Francisco Javier y Francisco de Borja de Mattia Carmannini y Félix Bambi

El segundo cuerpo presenta también cuatro columnas, de menor tamaño que las inferiores, con la calle central con un vitral con el anagrama de la Orden y en los laterales, sendas hornacinas para los santos Luis Gonzaga y Estanislao de Kotska.

30Otro detalle de la fachada 

El ático se organiza mediante hornacina central flanqueada por columnas con la figura de San Ignacio de Loyola.

31Detalle del ático

Para completar la visita, y si el vértigo lo permite, se puede acceder hasta el cuerpo de campanas de las torres, desde donde se obtiene una privilegiada vista de la ciudad.

32Escalera de acceso a las torres (5)

33Vista de Toledo desde las torres de San Ildefonso, con la torre de la catedral y el Alcázar al fondo (6)



Fuentes:


MARÍAS, F. La arquitectura del Renacimiento en Toledo (1541-1631). Vol. 3. Toledo, Instituto Provincial de Investigaciones y Estudios Toledanos, 1983-1986.
SOTO ARTUÑEDO, W. “El P. Don Fadrique: Ignacio de Loyola y los Manrique de Lara malagueños”. Isla de Arriarán, XI, 1998, pp. 61-80.
SUÁREZ QUEVEDO, D. “La expulsión de la Compañía de Jesús, 1767, un precedente. Sobre el caso de Toledo”. En La desamortización. El expolio del patrimonio artístico y cultural de la Iglesia en España: actas del Simposium (6/9- IX-2007), San Lorenzo del Escorial, Madrid, R.C.U. Escorial-Mª Cristina, Servicio de Publicaciones, 2007, pp. 507-524.

Comentarios

Xosé Luís Alonso ha dicho que…
Sira, como nos tienes acostumbrados, magnífico reportaje. Parece que fuimos juntos el mismo día (yo estuve unos meses despues, en agosto) ya que mi reportaje fotográfico es muy parecido al tuyo. A mayores tengo muchas fotos desde las torres. Repito, enhorabuena y bicos galegos!
Sira Gadea ha dicho que…
¿Te imaginas que hubiéramos coincidido sin conocernos todavía? Habría sido bonito. De todos modos nosotros estuvimos en octubre 2012, aunque el artículo lo publicara en enero 2013. ¡Qué envidia me da lo de tus fotos desde las torres! Yo nada más ver la escalera de subida del primer tramo supe que no iba a poder superarlo. No me vi ni con fuerzas para intentarlo. Muchas gracias, Xosé Luís. Un beso castellano.
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