La historia de la catedral de Santa María de Vitoria

La catedral de Santa María, conocida como “Catedral Vieja” para diferenciarla de otra posterior levantada en el siglo XX en el ensanche de la ciudad según proyecto neogótico, no alcanzó la categoría de catedral hasta la fundación de la diócesis de Vitoria en 1862 y se ubica en el extremo norte de la parte más alta de la población. Su construcción, pegada a la muralla altomedieval, fue compleja, con graves problemas estructurales, con una historia plagada de avatares ligados a la propia historia de la ciudad.

Vista aérea de la Catedral Vieja de Vitoria (1)

“Nuestros edificios antiguos recuerdan en su construcción todo lo que fueron antes de llegar a nosotros; retienen en sus formas y materiales, torturados o embellecidos por las generaciones pasadas, la crónica de sus avatares” (2)


Vitoria fue fundada como villa en 1181 con el nombre de Victoria mediante carta puebla concedida a la aldea de Gasteiz por el rey Sancho VI el Sabio de Navarra como parte de la línea de defensa de su reino con el de Castilla, un núcleo poblacional sobre un cerro, en el centro de una gran planicie, la Llanada alavesa, zona de contacto entre la meseta castellana y el mar y cruce de caminos hacia Vizcaya, Guipúzcoa y Francia, que las excavaciones arqueológicas han descubierto que estuvo ocupado de forma continuada por lo menos desde comienzos del siglo VIII.

Plano de la ciudad en 1181 (3)

En las fechas de esta fundación, en el último cuarto del siglo XII, la población ya contaba con una estructura de talleres propios destacando, sobre todo, el ciclo de transformación del hierro, e influencia en las aldeas cercanas como centro productor, distribuidor y comercializador de herramientas, con un desarrollo urbanístico sin comparación en la comarca. La planta presentaba la forma ovalada propia de las villas medievales, con una calle mayor central, la calle de Santa María, flanqueada por otras dos calles que se unían en los extremos, las actuales Fray Zacarías Martínez y Escuelas, un conjunto cerrado por murallas que fueron reforzadas con la construcción al sur de la iglesia-fortaleza de San Vicente y al norte de una primera iglesia-fortaleza bajo la advocación de Santa María, que según las investigaciones arqueológicas contaría con una torre en el ángulo suroeste. Reforzar las murallas con iglesias era algo habitual desde los primeros años de la Edad Media porque eran edificios construidos con sólidos y compactos materiales.

“Ego Sancius Dei gratia rex Nauarre facio hanc cartam confirmationis et roborationis uobis omnibus populatoribus meis de noua Victoria tam presentibus quam futuris. Placuit mihi libenti animo et sana mente populare ous in prefata uilla cui nouum nomen imposui scilicet Victoria, que antea uocabatur Gasteiz, et dono uobis et concedo ut in omnibus iudiciis et causis et negociis uestris illud idem forum habeatis et omni tempore teneatis quod burgenses de Lucronio habent et possident” (4)

(Yo Sancho, por la gracia de Dios rey de Navarra otorga este carta de confirmación y corroboración para todos vosotros, mis pobladores, tanto presentes como futuros, de la Nueva Victoria. Me ha complacido de forma benévola y razonada poblaros en dicha villa, a la que he impuesto nuevo nombre, es decir: Victoria, que anteriormente se llamaba Gasteiz. Y os concedo que en todos vuestros juicios, procesos y negocios tengáis y conservéis siempre el mismo fuero que tienen y gozan los burgueses de Logroño).

Maqueta de Gasteiz con el inicio de la nueva iglesia conservando la antigua

En 1200 Vitoria fue tomada por el monarca castellano Alfonso VIII que, tras un incendio en 1202, promovió la reconstrucción de la ciudad expandiéndola por la ladera oeste añadiendo tres nuevas calles, Correría, Zapatería y Herrería, nombres que denotan el carácter artesanal y comercial de una población en desarrollo.

Plano de la ciudad en 1202 (3)

En esta ampliación también se incluyó un nuevo perímetro fortificado y la construcción de una nueva iglesia de Santa María para sustituir el primitivo templo en la esquina norte de la ciudad y la doble función de dotarla de un edificio acorde con su nuevo rango y servir de defensa de la misma, de ahí que mantuviera su fuerte carácter defensivo, un proyecto urbano que pretendió remodelar completamente el cerro en su sector noreste mediante sólidas defensas con las que poder defender su conquista y también sentando las bases para la construcción de un templo de importantes dimensiones.

La construcción del nuevo templo se previó como un proyecto largo y costoso, con gran transepto con cuatro capillas orientales, dos en cada brazo, cripta de grandes dimensiones, abarcando todo el subsuelo entre el transepto y el ábside, presbiterio rodeado de un deambulatorio con tres capillas radiales y dos torres defensivas, una en cada extremo del transepto, un modelo de iglesia de peregrinación de considerables dimensiones que ya había sido levantado durante el siglo anterior en Francia y en el norte de la Península Ibérica, con ejemplos como la Seo de Urgell o la Catedral de Santiago de Compostela.

Restos de la cripta románica localizados en las excavaciones arqueológicas, hoy musealizados

La parte inferior de las fachadas norte y este conservan restos de la muralla más antigua, que se calcula que tenía siete metros de alto y cuatro y medio de ancho. También se conserva parte del paso de ronda propio de una fortificación y que va desde la esquina noroeste del pórtico hasta la esquina suroeste del transepto de la Epístola rodeando la girola.

La primitiva iglesia no sólo no se destruyó sino que se amplió con dos naves laterales, pues durante la construcción del nuevo gran templo tuvo que seguir atendiendo al culto de una población creciente, siguiendo con dicha función cuando las obras quedaron paralizadas durante casi medio siglo.

Planta de los restos de la primitiva iglesia ampliada con dos naves encontrados bajo la iglesia actual (5)

También se reforzó el proyecto urbano mediante la construcción de la iglesia de San Pedro en el flanco occidental y la reconstrucción de la iglesia de San Miguel en el ángulo sur, hasta ese momento extramuros de la ciudad pero asumida por el crecimiento de la misma.

Durante la segunda mitad del siglo XIII, en los reinados de Alfonso X el Sabio y Sancho IV, la ciudad experimentó una nueva ampliación, esta vez hacia el este, añadiéndose las calles Cuchillería, Pintorería y Judería (actual calle de Nueva Dentro), adquiriendo así su característica forma almendrada, con la parte más alta ocupada por nobles y clérigos, las laderas con los mercaderes y artesanos y los judíos en su propia calle. Para dar servicio a esta segunda ampliación oriental en esa zona se funda la iglesia de San Ildefonso, una primera presencia del santo toledano en la villa que se prolongará en el proyecto iconográfico de Santa María. Extramuros de la ciudad, en su zona sur, se habilitó un espacio dedicado a mercado público, la actual plaza de la Virgen Blanca.

Planta de la ciudad en 1256 (3)

Croquis del perfil de la colina vitoriana dibujado por Julio Caro Baroja (6)

Fotografía aérea de la almendra vitoriana (6)

La reanudación de las obras de la iglesia de Santa María supuso un cambio a un proyecto más modesto, de ahí que se optara por amortizar la cripta. También se buscó adaptarla al gusto francés que hoy denominamos gótico y los muros interiores de mampostería se revistieron de sillería, se abrieron ventanas en los absidiolos y en las capillas rectangulares contiguas a estos, se terminó la parte del paño occidental del transepto de la Epístola, donde se ubicó la Portada de santa Ana, la nave de ese lado y se realizaron los pilares de separación entre las naves hasta el segundo tramo.

Portada de santa Ana

A continuación se cerró todo el perímetro y se construyó el triforio y la iglesia llegó a los pies, donde se levantó una triple portada occidental que después se protegió con un pórtico. También se abrió otra portada al norte, hoy tapiada, de la que queda un tímpano reubicado en la Capilla de Todos los Santos de la girola, y se construyó la Capilla de Santiago adosada extramuros al transepto de la Epístola. Las bóvedas de las naves laterales y de la girola se cubrieron con crucerías y plementos de cantería y las de la nave central y del transepto serían de madera.

Portada occidental

Las nuevas familias de nobles también construyeron casas fortificadas y torres y el crecimiento económico y de población promovió la reconstrucción de una nueva iglesia de San Vicente y las reformas de las de San Pedro y San Miguel.

En 1431 Juan II de Castilla concedió a Vitoria el título de ciudad.

En 1496 el papa Alejandro VI, a petición de los Reyes Católicos, emitió una bula de supresión de la Colegial de San Andrés de Armentia, una población en la que apenas vivían unas veinte familias, para trasladarla a Vitoria, que en ese momento ya contaba con más de mil casas y era el centro urbano más poblado de Álava, una operación que fue orquestada por la oligarquía, formada por las familias Adurza, Aguirre, Álava, Bermeo, Cucho, Esquivel, Iruña, Lequeitio, Sánchez de Maturana, Salvatierra, Ullivarri, Zuazo… para dar prestigio a la ciudad y convertirla también en el centro eclesiástico del territorio con un rango similar al de una sede episcopal. Dos años después, la iglesia parroquial de Santa María se convirtió en colegiata como nueva sede colegial del cabildo.
Al tiempo, la ciudad siguió enriqueciéndose con nuevos palacios, los conventos de San Francisco y Santo Domingo o el hospital de Santa María para refugio de pobres.

El nuevo rango del templo implicó nuevas reformas y desde finales del siglo XV se construyó la torre, el pórtico occidental, el coro a los pies, abundantes capillas funerarias patrocinadas por las familias más destacadas de la sociedad vitoriana, como los Paternina, los Escoriaza, los Maturana… sepulcros, altares, se encargó un nuevo retablo mayor, hoy desaparecido, a los artistas Juan y Francisco de Ayala… y también se optó por sustituir las cubiertas de madera de la nave central y la del transepto por bóvedas ojivales de nervios y arcos de caliza blanca y plementería de piedra toba para aligerar el peso, y aunque se reforzaron con contrafuertes y arbotantes exteriores, ese fue el origen de todos los problemas estructurales que han acompañado al templo durante siglos, que no fue diseñado para soportar unas cubiertas tan pesadas, con grandes deformaciones en los pilares y en los arcos y abundantes grietas en las bóvedas. Tampoco ayudó la construcción de capillas funerarias entre los contrafuertes, pues cortaron las líneas de empujes.

Cubiertas de crucería sencilla de la nave central

Contrafuertes y arbotantes para contrarrestar los empujes de la bóveda de la nave central (5)

Así, en el siglo XVI ya se construyeron unos arcos codales, popularmente llamados “arcos del miedo”, entre los pilares de la nave central y del transepto. Pero éstos no frenaron el deterioro, y en el siglo XVII la situación era casi de ruina inminente.

Arco del miedo

Entre 1856 y 1870 el arquitecto Martín Saracíbar Lafuente construyó dos grandes contrafuertes para estabilizar los movimientos existentes en ambos transeptos, para lo que fue necesario sacrificar la Capilla de Santa Victoria y la Capilla de los Reyes y ocultar la Portada de santa Ana, varios arbotantes, un arco codal en el transepto del Evangelio, reparaciones en contrafuertes y estribos… Estas obras buscaron remediar los problemas estructurales del edificio, aunque solucionando unas patologías se corría el riesgo de crear otras nuevas.

Plano y alzado del contrafuerte que se construyó en el siglo XIX (7)

En 1862 Vitoria se convirtió en diócesis episcopal englobando a Álava, Guipúzcoa y Vizcaya y la colegiata pasó a ser catedral. El primer obispo de la nueva diócesis fue don Diego Mariano Alguacil. A partir de esta fecha comenzaron a adosarse un conjunto de construcciones por la fachada oriental, donde ya estaba una sacristía tardobarroca, y la capilla de Santiago, espacios de administración, almacenes y otros servicios relacionados con la nueva sede episcopal.

Planta con los elementos adosados a la cabecera de la iglesia tras su conversión en catedral (5)

Axonometría con los elementos adosados a la cabecera de la iglesia tras su conversión en catedral (5)

Sacristía tardobarroca (8)

Pero las carencias de Santa María, en un deficiente estado de conservación, pequeña y en la zona más alta de la ciudad, provocó que en 1904 se decidiera levantar una Catedral Nueva más grande en el ensanche decimonónico, centro actual de Vitoria, según proyecto neogótico de los arquitectos Javier Luque y Julián de Apraiz, que no se vio acabada, por avatares varios y con considerables modificaciones, hasta 1973, de ahí que fuera necesario seguir usando la Catedral Vieja, como empezó a conocerse nuestro templo, cada vez en peor estado.

Entre 1960 y 1967 se hizo una importante obra de intervención en la Catedral Vieja dirigida por el arquitecto Manuel Lorente Junquera según criterios principalmente estéticos, buscando devolver al templo su aspecto supuestamente gótico puro, sustituyéndose los arcos codales de la nave central por tirantes metálicos, eliminándose los enlucidos de las paredes, abriéndose vanos cerrados y creándose nuevos, recortando parte del contrafuerte que ocultaba la Portada de santa Ana… Fue una intervención que influyó muy negativamente en los problemas estructurales que la construcción arrastraba, iniciándose de nuevo un desplazamiento del transepto de la Epístola hacia el oeste. También se retiraron el tabernáculo, los púlpitos, los retablos, la sillería, los canceles, altares, bancos, reclinatorios, candelabros, carpinterías, vitrales… algunos se sustituyeron por otros y otros nunca más se instalaron.

Los problemas estructurales se vieron agravados tras la inauguración de la Catedral Nueva, los cambios litúrgicos y la desaparición de algunas actividades y funciones de la Catedral Vieja, que se mantuvo sólo con una misa diaria en la capilla de Santiago, como parroquia que también era, y una mayor los domingos en la propia catedral, y que empezó a sufrir falta de mantenimiento y conservación, con un deficiente y complicado sistema de evacuación de aguas, el desarrollo de vegetación en los tejados y el daño causado por la contaminación atmosférica de los polígonos al norte de la ciudad que estaba produciendo la meteorización de la piedra, sobre todo la de la torre, con los consiguientes desprendimientos.

Ante esta situación, la Diputación Foral de Álava y la Diócesis llegaron a un acuerdo para realizar un estudio de la degradación del edificio y se detectaron fisuras laterales en los muros de sillería del encuentro de la nave lateral con el crucero y la aparición de nuevas fisuras de las bóvedas de la nave central y del transepto sur.

En 1991 el arquitecto Álvaro Amann Rabanera consultó con el ingeniero italiano Giorgio Croci cómo atajar los problemas. En 1992 se constituyó un grupo de investigación internacional dirigido por Croci en el que también participó el departamento de Física Aplicada de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de San Sebastián para estudiar el comportamiento del edificio y levantar una planimetría del mismo, pero su complejidad estructural e histórica es tal, construido con materiales muy heterogéneos, que los datos recogidos no dieron una imagen completa y la simulación realizada por ordenador no ofreció los resultados esperados, aunque sirvió para determinar que era absolutamente necesaria una intervención global y a gran escala.

En 1994 el templo tuvo que ser cerrado al culto y sus funciones se repartieron entre la Catedral Nueva para actos institucionales y la parroquia de Santa María en la capilla de Santiago para las necesidades de culto de la población más próxima. El cierre no supuso un grave problema social más allá de la imposibilidad de celebrar actos tradicionales, como la celebración del día de Santiago, la tradicional semana de música antigua o la celebración de bodas y funerales.

En 1998 se aprobó un complejo Plan Director de Restauración Integral cuya gestión ha sido llevada a cabo por la Fundación Catedral de Santa María, formada por la Diputación Foral de Álava, el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz y el Obispado de Vitoria, la financiación de los tres organismos más las aportaciones del Gobierno vasco y del español.

En una primera etapa hubo un director gerente, Gonzalo Arroita, y un director técnico, el arquitecto Juan Ignacio Lasagabaster, Jefe del Servicio de Patrimonio Histórico-Arquitectónico de la Diputación y coordinador del Plan Director. Desde 2008 éste último asumió la dirección general y actualizó la estructura de la Fundación de manera transversal mediante tres Áreas Funcionales coordinadas entre sí: Área Técnica, Área de Gestión del Conocimiento y Divulgación y Área Económico-Administrativa.

El Plan se inició con una primera fase de estudios que estableció un “modelo” de la catedral que sirvió para dejar constancia documental del estado y definición inicial del edificio, con una detallada documentación planimétrica de alta precisión y el estudio de la evolución histórica mediante técnicas y métodos estratigráficos de análisis de paramentos y excavación aplicando la arqueología de la arquitectura, y la elaboración de un diagnóstico de las patologías que sufría para buscar soluciones a las mismas. En esta primera fase intervinieron disciplinas como la topografía, la química, la mecánica, la construcción, la biología, la geología, la historia, la arqueología, la restauración…

Otros apoyos institucionales y el mecenazgo privado también han hecho posible el desarrollo de un importante programa cultural asociado a la restauración, con la recuperación de la capilla de música, la celebración de conciertos, actividades destinadas a escolares, conferencias… y el importante programa “Abierto por Obras”, cuya característica más destacable ha sido la visitabilidad de las obras de restauración y la participación de la sociedad alavesa en el proceso, además de la publicación y difusión de los resultados de las investigaciones en tiempo real, de ahí su reconocimiento por organismos nacionales e internacionales y el Premio Europa Nostra 2002, la máxima distinción que la Unión Europea concede a los trabajos de restauración y conservación del patrimonio.

Pasarelas colocadas en la catedral para ver el avance de las excavaciones arqueológicas (9)

Estas visitas fueron posibles porque se aprovecharon las estructuras de apeo preventivo necesarias para la estabilidad de las naves durante las excavaciones en el interior de la catedral para instalar sobre ellas pasarelas elevadas desde las que poder visitar las obras y contemplar todo el proceso de restauración de una catedral del siglo XIII y los restos de urbanismo preexistente.

El Plan también ha sido esencial para un mejor conocimiento de la historia medieval de la ciudad, con la localización de la muralla más antigua, la identificación de una gran puerta de acceso a la villa, que está integrada en el muro del pórtico norte, la localización de los vestigios de la iglesia más antigua y más de dos mil enterramientos, algunos de entre los siglos XI y XII, pertenecientes a un antiguo cementerio exterior anterior a la erección del templo conservado.

Cronología de las excavaciones en la catedral según el año de comienzo (10)

Además, un estudio sobre el impacto económico que está teniendo el proyecto ha concluido que ha contribuido a la generación de riqueza y al empleo en la provincia como motor cultural, turístico, formativo, urbanístico, posibilitando la regeneración del entorno, social y económico, un esencial instrumento dinamizador de Vitoria-Gasteiz.

Graffitis en el casco histórico de Vitoria (11)

En 2014 la catedral fue abierta de nuevo al culto compaginándolo con las visitas guiadas y en 2015 entró en la lista de monumentos Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Los trabajos de restauración está previsto que acaben en 2020.

Aquí os dejo con los otros dos artículos que dedico a la CATEDRAL VIEJA DE VITORIA en Viajar con el Arte:


Referencias ajenas:

(2) CÁMARA MUÑOZ, L. y LATORRE GONZÁLEZ-MORO, P., “Anamnesis de una estructura. La Catedral de Vitoria entre los siglos XII y XX”, Arqueología de la Arquitectura, nº 1, 2002, p. 145-158.
(4) LÓPEZ DE OCÁRIZ ALZOLA, J. J., “Un trazado regular sucesivo: oval y envolvente. La villa medieval de Vitoria”, Brocar. Cuadernos de investigación histórica, nº 32, 2008, pp. 7-52.  de MARTÍNEZ DÍEZ, G., Álava Medieval, t. I, Vitoria, Diputación Foral de Álava, 1974.
(5) AZKARATE GARAI-OLAUN, A., CÁMARA MUÑOZ, L., LASAGABASTER, J. I., LATORRE GONZÁLEZ-MORO, P, Catedral de Santa María. Vitoria-Gasteiz. Plan Director de Restauración, Vols. I y II y Anexo Planos, Diputación Foral de Álava-Fundación Catedral Santa María, 2001.
(6) LÓPEZ DE OCÁRIZ ALZOLA, J. J., “Un trazado regular sucesivo: oval y envolvente. La villa medieval de Vitoria”, Brocar. Cuadernos de investigación histórica, nº 32, 2008, pp. 7-52.
(7) SOLAUN, J. L., GARCÍA-GÓMEZ, I. y AZKARATE, A., “Las restauraciones históricas en la Catedral de Santa María de Vitoria-Gasteiz (1496-1967)”, Internationale Tagung der Dombaumeister, Münsterbaumeister und Hüttenmeister in Vitoria-Gasteiz 17-21 September 2013, Tagungsband / Europäische Vereinigung der Dombaumeister, Münsterbaumeister und Hüttenmeister, Vitoria-Gasteiz, 2015, pp. 36-47.
(8) BARTOLOMÉ GARCÍA, F. R., “Conjunto pictórico en la sacristía de la catedral de Santa María de Vitoria-Gasteiz”, Ars Bilduma. Revista digital del Dpto. de Historia del Arte y Música de la UPV, nº 1, 2011, pp. 65-86.
(10) KOROSO ARRIAGA, I. y MUÑOZ LOZANO, Ó., “12 años de registro digital de datos arqueológicos en la catedral de Santa María de Vitoria-Gasteiz (1997-2009)”, CPAG, Cuadernos de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Granda, nº 20, 2010, pp. 163-176.

Fuentes:

AZKARATE GARAI-OLAUN, A., CÁMARA MUÑOZ, L., LASAGABASTER, J. I., LATORRE GONZÁLEZ-MORO, P, Catedral de Santa María. Vitoria-Gasteiz. Plan Director de Restauración, Vols. I y II y Anexo Planos, Diputación Foral de Álava-Fundación Catedral Santa María, 2001.
AZKÁRATE LUXÁN, M., “La coronación de la Virgen en la escultura de los tímpanos góticos españoles”, Anales de historia del arte, Nº 4, 1993-1994 pp. 353-363.
BARTOLOMÉ GARCÍA, F. R., “Retrospectiva histórico-artística del retablo mayor de la catedral de Santa María de Vitoria-Gasteiz”, Akobe. Restauración y conservación de bienes culturales, nº 8, Zutabe, 2007, pp. 8-17.
BARTOLOMÉ GARCÍA, F. R., “Fundación y patronato de los Alday y Galarreta. Las capillas de San Prudencio y Santo Cristo en la Catedral de Santa María de Vitoria-Gasteiz”, Bilduma Ars, nº 0, 2010, pp. 14-39.
BARTOLOMÉ GARCÍA, F. R., “Conjunto pictórico en la sacristía de la catedral de Santa María de Vitoria-Gasteiz”, Ars Bilduma, nº 1, 2011, pp. 65-86.
CÁMARA MUÑOZ, L. y LATORRE GONZÁLEZ-MORO, P., “Anamnesis de una estructura. La Catedral de Vitoria entre los siglos XII y XX”, Arqueología de la Arquitectura, nº 1, 2002, p. 145-158.
CÁMARA MUÑOZ, L., Catedral de Santa María de Vitoria-Gasteiz. Proyecto de Comunicaciones Verticales en el Cantón de Santa María. Memoria, 2010.
CORTÁZAR GARCÍA DE SALAZAR, M., PARDO SAN GIL, D. y SANZ GÓMEZ DE SEGURA, D., Estudios y Restauración del pórtico. Catedral de Santa María de Vitoria-Gasteiz, Santa Maria Katedrala Fundazioa - Fundación Catedral Santa María, Vitoria, 2009.
DÍAZ DE DURANA, J. R., “El traslado de la Colegiata de San Andrés de Armentia a Santa Mª de Vitoria en 1498: Una operación exitosa de la oligarquía vitoriana para prestigiar su ciudad y convertirla en centro eclesiástico del territorio”, En VV.AA, I Congreso Europeo sobre Restauración de Catedrales Góticas, Vitoria-Gasteiz, Diputación Foral de Álava, 2001, pp. 75-82.
GARCÍA-GÓMEZ, I., “Santa María, clave de una bóveda llamada Vitoria-Gasteiz. Los inicios (siglos VIII-XIII)”, Internationale Tagung der Dombaumeister, Münsterbaumeister und Hüttenmeister in Vitoria-Gasteiz 17-21 September 2013, Tagungsband / Europäische Vereinigung der Dombaumeister, Münsterbaumeister und Hüttenmeister, Vitoria-Gasteiz, 2015, pp. 13-24.
LAHOZ GUTIÉRREZ, M. L., “La Asunción del Tímpano de la Catedral de Vitoria. Algunas consideraciones iconográficas”, Cuadernos de Arte e Iconografía, tomo III, nº 6, 1990, pp. 5-10.
LAHOZ GUTIÉRREZ, M. L., “El Tímpano del Juicio Final de la Catedral de Vitoria. Aspectos iconográficos”, Sancho el sabio, Revista de cultura e investigación vasca, nº 4, 1994, pp. 181-200.
LAHOZ GUTIÉRREZ, M. L., “Breves notas sobre un tímpano vitoriano”, Cuadernos de Sección. Artes Plásticas y Monumentales, nº 14, 1995, pp. 164-174.
LAHOZ GUTIÉRREZ, M. L., “Contribución al estudio de la Portada de Santa Ana. Catedral de Vitoria”, Boletín del Museo e Instituto Camón Aznar, nº 63, 1996, pp. 79-104.
LÓPEZ DE OCÁRIZ ALZOLA, J. J., “Un trazado regular sucesivo: oval y envolvente. La villa medieval de Vitoria”, Brocar. Cuadernos de investigación histórica, nº 32, 2008, pp. 7-52.
SILVA Y VERÁSTEGUI, S. de, “La controvertida portada de San Gil de la iglesia de Santa María de Vitoria, del siglo XIV”, Ars bilduma, nº 3, 2013, pp. 5-31.
SOLAUN, J. L., GARCÍA-GÓMEZ, I. y AZKARATE, A., “Las restauraciones históricas en la Catedral de Santa María de Vitoria-Gasteiz (1496-1967)”, Internationale Tagung der Dombaumeister, Münsterbaumeister und Hüttenmeister in Vitoria-Gasteiz 17-21 September 2013, Tagungsband / Europäische Vereinigung der Dombaumeister, Münsterbaumeister und Hüttenmeister, Vitoria-Gasteiz, 2015, pp. 36-47.

Comentarios

Javier Nexus ha dicho que…
Soy de Vitoria y está documentación de nuestra catedral vieja es de lo más completo y bien explicado que he visto.
Gracias Sira
Sira Gadea ha dicho que…
Muchas gracias a ti, Javier.
Javier Nexus ha dicho que…
De todas maneras, me gustaría saber tu opinión de la controversia, en la Portada de San Gil, sobre si representa la vida de San Gil o la de Sto.Domingo de la Calzada y S.Juan de Ortega. A mí también me extraña el desorden en su hagiografía.
Gracias Sira
Sira Gadea ha dicho que…
Hola de nuevo, Javier. Tengo previsto publicar en breve un artículo monográfico sobre la fachada occidental en la que hablo de la portada del Evangelio y su iconografía. Te adelanto que, aunque menciono lo de su adscripción a Santo Domingo de la Calzada y San Juan de Ortega, lo que he leído de González de Zárate sobre el asunto no ha terminado de convencerme y estoy más con los especialistas que sostienen que está dedicada a San Gil. Un placer poder conversar contigo. Un saludo.

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